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Martes 17 de Febrero de 2015

Insisten ante Obama para que la causa AMIA sea incluida en negociaciones con Irán

El gobierno nacional, a través de Timerman, reiteró el pedido de que su territorio "no sea utilizado para fines de intereses geopolíticos y militares de terceros países"

El Gobierno destacó, en una carta dirigida a Estados Unidos e Israel, que "el pueblo argentino no tiene que tolerar que su país sea un teatro de operaciones políticas y de inteligencia", remarcó la posición del gobierno de "impedir que los enfrentamientos históricos en sus países de origen sean dirimidos en la Argentina" y reiteró el pedido al gobierno de Barack Obama para que la causa del atentado a la AMIA sea incluida en las negociaciones con la República Islámica de Irán.

Desde Casa de Gobierno, el canciller Héctor Timerman, dio lectura de las cartas entregadas a los embajadores de Estados Unidos, Noah Mamet, y de Israel, Dorit Shavit, donde manifiesta la "preocupación" del gobierno argentino por las divergencias de ambos países en torno a un acuerdo para reducir tensiones sobre temas nucleares entre países del Consejo de Seguridad y la República Islámica de Irán.

En ese marco, la nota dirigida a los cancilleres de Estados Unidos y de Israel, John Kerry y Avigdor Lieberman respectivamente, reiteró al gobierno de Obama el pedido para que "el tema de la AMIA sea incluido en las negociaciones con la República Islámica de Irán", recordando que el atentado ocurrido hace casi 21 años costó la vida de 85 personas.

"La Argentina observa con suma preocupación la creciente frecuencia con que muchos países son utilizados como escenarios en los que otros Estados intervienen para definir disputas en función de sus propios intereses geopolíticos. También nos preocupa ver cómo se utilizan mecanismos de propaganda abierta o encubierta para tales fines. Mi país rechaza tales actos y pretende que no sucedan en su territorio", señaló la carta.

Y advirtió que: "En varias oportunidades hemos expresado que la Argentina no tiene ningún interés estratégico, ni militar ni de inteligencia y menos de espionaje en la zona de Medio Oriente. Nos oponemos, por principios políticos y morales, a cualquier acto que promueva la violencia o la violación de la soberanía tanto en forma abierta como en forma encubierta. Argentina se ve en la necesidad de reiterar que nuestro territorio no sea utilizado para fines de intereses geopolíticos y militares de terceros países".

"El pueblo argentino no tiene que tolerar, y mucho menos sufrir, que su país sea un teatro de operaciones políticas, de inteligencia, o peor aún, de hechos y acciones más graves, por conflictos que le son completamente ajenos a su historia, a su idiosincrasia y a sus costumbres", agregó.

En otro párrafo Timerman señaló: "Seguiremos confiando en el Poder Judicial de Argentina, responsable de su esclarecimiento en virtud de la división de poderes", aunque resaltó que "aún no ha logrado detener, juzgar ni condenar a los perpetradores de tan aterrador hecho".

Timerman también recordó el primer atentado del terrorismo internacional sufrido en Argentina con la explosión de la Embajada de Israel, en marzo de 1992, al señalar que "la responsabilidad de la investigación, por las leyes diplomáticas vigentes, es de la Corte Suprema de Justicia, la cual hace años que no informa sobre ninguna actuación o avance en la investigación".

Del mismo modo, el canciller aludió al terrorismo de Estado, entre 1976 y 1983, donde "miles de argentinos fueron "perseguidos, torturados, asesinados y desaparecidos".

"Aún hoy desconocemos el paradero de 400 niños nacidos en cautiverio y apropiados por los dictadores y sus secuaces", recordó al destacar que "sin embargo, no hubo un sólo caso de venganza".

"Ningún represor murió en Argentina ni en otro país porque explotó una bomba debajo de su automóvil o por un misil dirigido a su domicilio o por la intervención militar, decididas cualquiera de estas acciones por el Estado", planteó el texto que recordó que la Argentina "ha sido, y seguirá siendo una tierra de redención para millones de personas que fueron perseguidas en sus países de origen".

El canciller solicitó, también, que "el personal diplomático acreditado en nuestro país observe las normas y conductas estipuladas por la Convención de Viena o el derecho local en los casos no regidos por dicho acuerdo internacional, en especial sobre la no interferencia en los asuntos internos en las jurisdicciones donde prestan servicio".

Por último, ratificó el deseo de la Argentina de "seguir conversando sobre estos temas en cada oportunidad" con el objetivo de "fortalecer los lazos de amistad que unen a nuestros países", concluyó.

Fuente: Télam
 

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