La Provincia
Miércoles 19 de Agosto de 2015

Inquieta el freno en la campaña del FPV

La dirigencia intermedia del oficialismo disimula cada vez menos su preocupación por la ausencia de gestos de unidad tras el resultado adverso en las PASO en varias ciudades de la provincia

Carlos Matteoda / De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar



La dirigencia intermedia del oficialismo otea el horizonte en busca de un atisbo de aquella capacidad de recuperación de la que suelen jactarse los peronistas, cuando dicen que después de la interna se juntan rápidamente para dar batalla en la elección general en las mejores condiciones posibles.

Por estas horas se ha  publicado parcialmente el resultado del escrutinio definitivo, y si bien el Frente Para la Victoria fue la opción más votada en las PASO, la alianza Cambiemos está al acecho. Eso queda claro. 

Al oficialismo no le alcanza con prenderle velas a San Adrián pidiendo que el intendente de Villaguay mejore su performance y se sostenga como árbitro de esta elección porque tampoco está tan claro a quién le podría restar ese crecimiento.

Parece razonable pensar  que con tres o cuatro puntitos más que Gustavo Bordet sume (de los peronistas que se limitaron a votar la boleta corta), podrá sentarse en el principal sillón de la Casa de Gobierno; pero también es cierto que el panorama plantea dudas en cuanto a la distribución de bancas legislativas y respecto del gobierno de varias ciudades.

La catarsis peronista, si la hubo, ya pasó. La idea de la meseta tras 12 años en el poder no explica nada, y lo que ese conjunto de intendentes, funcionarios, legisladores y allegados con poca información se plantea es concretamente cuándo comienza la reconstrucción, ese tomar carrera para llegar más alto y asegurar así el triunfo en octubre.

Pocos lo dirán en público, pero es el tema de la mayoría de las charlas entre  los oficialistas. Con el regreso de la actividad legislativa, por dar un ejemplo,volvió a escucharse de estas preocupaciones. “Hay ciudades que si las perdemos, no las recuperamos por ocho o 12 años”, señaló alguno en referencia a Crespo, Villa Urquiza u otras ciudades de Paraná Campaña.

Ya no se escuchan bromas respecto de la elección en la capital provincial, como sí ocurría antes de las PASO. “Si perdemos Paraná corre riesgo la provincia”, se atreve alguno. “Si nos movemos, Paraná se puede ganar; el tema es que la elección fue hace 10 días y todavía no pasa nada, y con eso lo único que hacemos es darle tiempo a los opositores para que instalen la idea de que (Sergio) Varisco ya ganó”.

“Acá es necesario poner las barbas en remojo. ¡Perdimos en Ramírez, y ahí son todos peronistas. Si Ramírez es como Hernandarias, pero con plata!”, señaló otro dirigente de la costa del Paraná. Lo que preocupa es la falta de gestos de unidad, especialmente en las ciudades donde la interna fue más reñida; asumiendo ahora la mayoría como errónea la estrategia de restringir el pegado de las candidaturas a intendente con la boleta oficial en la provincia.

Los altos porcentajes de voto en blanco son también motivo de análisis. A nivel provincial significan inicialmente una ventaja para el oficialismo, por lo de las boletas cortas del peronismo. Si hubo 80.000 votos con boleta corta -por tomar un número cualquiera- la fórmula Bordet-Adán Bahl  podría aspirar a quedarse con 50.000 de ellos por lo menos. 

Pero ciudad por ciudad, la conducta de esos votantes puede verse influida por el clima local. En Paraná, por ejemplo, ¿qué harán los votantes de Gastón Grand, tras un interna dura? O ¿qué harán los votantes del diputado Rubén Almará, tras una campaña virulenta como la que desarrolló? Su conducta electoral respecto de la candidata oficialista Blanca Osuna es una incógnita, independientemente de la actitud que los mismos dirigentes tomen. Los votantes de Dani Rossi en Santa Elena, o los que no apoyaron a Ariel Robles en Crespo, son otros de tantos casos.

El quietismo es un mal presagio para algunos. Las pocas apariciones públicas del gobernador, Sergio Urribarri, tras la interna, y el nulo conocimiento de acciones que pudieran realizarse tendientes a restañar las heridas tienen en vilo a más de un dirigente peronista entrerriano. 

También es llamativo que la mayoría parece haberse dado cuenta de la situación con el correr de los días. La paradoja de la elección parecen ser las imágenes del acto desarrollado en el hotel Maran Suites and Towers casi en la medianoche del domingo, imágenes con la que el equipo de campaña del oficialismo editó incluso una publicidad para Internet. Nada de calle, pocos militantes, y un palco despoblado. Muchos peronistas entienden que hay que volver a las viejas y eficaces fórmulas en los 64 días que quedan de campaña.

 

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