La Provincia
Jueves 07 de Enero de 2016

Inmobiliarias estiman que habrá más y mejores ventas de campos

Por la eliminación del cepo y de retenciones, se espera un mercado más dinámico en operaciones, tras caída desde junio de 2011

“Desde junio de 2011 –cuando se fijó la restricción para la compra y venta de dólares– empezó a caer la actividad inmobiliaria rural”, situó Gerardo Taboada, titular de organización Taboada de General Ramírez e integrante de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR). En diálogo con UNO, el empresario y dirigente gremial nacional explicó que fueron varios los motivos de tendencia negativa de los últimos años: el cepo cambiario, las retenciones, la imposibilidad de exportar libremente y la Ley de Tierras.

Sin embargo, hizo hincapié particularmente en las restricciones impuestas al mercado cambiario. “El principal motivo de la caída de operaciones fue el cepo, porque el mercado inmobiliario rural, toda la vida, se manejó en dólares”, explicó a UNO.

A ello, añadió que la Ley de Tierras, que limitó la venta a extranjeros, a su criterio fue una norma “que nació mal, está mal hecha en la manera en que están distribuidas las superficies en las provincias, que no se condicen. Porque tenés tierras con índices de producción de 65, 75 u 80 puntos, que están igualadas con otras de 35, 40 o 45 puntos. No hay relación por áreas o hectáreas a nivel productivo, por zona”, sostuvo.

Al respecto señaló que la CAIR presentó un proyecto en la Cámara de Diputados, y se tratará cuando el Congreso retome las sesiones ordinarias, con el propósito de introducir cambios.

Siguiendo en los fundamentos que hicieron caer el nivel de actividad, Taboada añadió las retenciones “que para el sector agropecuario fueron minando la rentabilidad”, y también los ROE –mecanismo impuesto por la gestión de gobierno saliente– que impidieron exportar libremente la producción “y obligaban a obtener permisos. Por eso, en los últimos dos años,se veía a los productores con el trigo embolsado sin poder venderlo”.

“Todos estos factores generaban dificultades al momento de realizar operaciones”, acotó y volvió al cepo “que excluía por completo la posibilidad de financiar en dólares las operaciones de compra-venta de superficies rurales. “Vos tenías una soja que caía de precio, y un dólar blue que iba hacia arriba. Es decir, que cada vez necesitabas más quintales para comprar la misma cantidad de dólares”, planteó.

Estos factores, sostuvo, llevaron a que desde junio de 2011 hasta la fecha, los campos fueron disminuyendo sus precios, “porque era la única forma de posibilitar alguna operación”.

De acuerdo con estudios nacionales, los precios de los campos declinaron, en la Región Pampeana, alrededor del 25%, mientras que en el NOA argentino, fue del 35% al 40%, en esa franja geográfica con campos marginales para la producción agrícola.

En el caso de Entre Ríos, una hectárea agrícola de buena calidad productiva, rotada, libre de malezas, con buenos accesos, con cercanía al puerto en un radio de 200 kilómetros, se ubica en un valor actual de 7.000 dólares.
En tanto, en el centro-norte entrerriano, con mayor distancia del centro puerto, con inconvenientes en la provisión de insumos y servicios, Taboada estimó la hectárea en 4.500 dólares; mientras que los campos ganaderos, con unidades de escala y medianamente bien ubicados, en promedio giran alrededor de 3.000 dólares la hectárea.
Respecto a si los valores de los campos pueden también escalar, se mostró cauto. Recordó que en 2011, el precio de soja promedio se ubicaba en 450 dólares la hectárea. “Hay que ser muy prudentes. No hay motivos que justifiquen que los campos vuelvan a los valores de 2011, porque estos activos van atados a la rentabilidad. En la medida que obtengas rentabilidad del 3%, 4% o 5%, los campos van a quedar en los valores que estamos. En cambio, si la rentabilidad aumenta, los campos subirán de precio; por ahora, no hay perspectivas que hagan que los precios de los campos aumenten”, reflexionó.
Números
*25% La caída de operaciones de compra-venta en el mercado inmobiliario rural, desde junio de 2011.
*7.000 Dólares la hectárea de un campo en la provincia, de buena calidad productiva, con accesos y cercano a puertos.
*3.000 Dólares la hectárea de un campo ganadero en la provincia, bien ubicado y con unidades de escala.


 

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