A Fondo
Domingo 08 de Febrero de 2015

Inclusión hacia afuera

Alfredo Hoffman / De la Redacción de UNO
ahoffman@uno.com.ar

 

 

El próximo censo de población, que corresponde que se realice en 2020, seguramente mostrará un incremento importante de la cantidad de ciudadanos residentes en las localidades que rodean a Paraná, como San Benito, Colonia Avellaneda, Sauce Montrull y Oro Verde.


Este crecimiento ya fue evidente en 2010, cuando los datos recabados permitieron comprobar que la población asentada en Sauce Montrull había crecido 75,5% desde 2001 y Oro Verde 71,3%. Además, tanto San Benito y Colonia Avellaneda habían incrementado su cantidad de residentes en más del 40%.


En los años posteriores al 2010 se han producido dos hechos significativos que alientan aún más el fenómeno. Por un lado, la construcción de casas en Colonia Avellaneda por parte del Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV) –en los próximos meses se inaugurarán otras 400– y, por otro, la mayoritaria opción por terrenos en la zona este del Gran Paraná para la construcción de viviendas financiadas por el plan Procrear. Por esto es que, sin duda, la curva poblacional del “conurbano paranaense” seguirá en ascenso.


Cualquier vecino que recorra las calles de esas localidades, como también las bordes del ejido de Paraná, puede corroborar a simple vista el volumen de esta expansión. Puede ver edificaciones nuevas a cada paso y flamantes barrios enteros que se levantan donde hasta hace pocos meses solamente había descampados.


Pero, además de esto, se puede observar que esta situación debe ir acompañada de otras medidas de gobierno que faciliten la vida diaria de los miles han decidido –obligados o no, esa es otra discusión– comenzar el proceso de descentralización de la capital entrerriana. La cuestión de los servicios aparece todavía con varias cuentas pendientes y asuntos sin terminar. Por ejemplo, no tiene todavía respuesta la pregunta sobre cómo podrían trasladarse adecuadamente estos ciudadanos hacia el centro de Paraná. Las líneas de colectivo no llegan con sus recorridos hasta muchos de los loteos donde se han construido y se siguen construyendo viviendas. El servicio ferroviario urbano aparece como una alternativa incipiente que debería continuarse y consolidarse.


El traslado en vehículos particulares necesita de la conclusión de un par de obras para ser más cómodo, rápido y seguro. La construcción de la doble vía del Acceso Norte llegó hasta calle Gobernador Maya. Desde allí y hasta la ruta 12 –camino más directo para Colonia Avellaneda, Sauce Montrull y otros pueblos de la zona– la obra no ha avanzado y la escasa señalización hace que se torne peligrosa la circulación por el lugar. En ese tramo inconcluso suelen producirse accidentes de tránsito graves.


El otro proyecto pendiente, que en este caso tiene un estancamiento estructural, es el de la continuación de la avenida circunvalación al sur de Almafuerte. El plan original de esta arteria era unir la zona del acceso al túnel subfluvial con la rotonda de ingreso a San Benito en la ruta 12; pero, como se sabe, la traza está ocupada por asentamientos que no terminan de relocalizarse. En noviembre de 2013, al término de una reunión con el gobernador Sergio Urribarri, la intendenta Blanca Osuna manifestó que se había tomado la decisión de retomar la obra: “Hablamos del desarrollo de toda la zona sur, donde se construye el hospital de Paraná y también de lo que acaba de definir, que es completar las obras que tienen que ver con la continuación de la circunvalación a la altura de Almafuerte, que está interrumpida desde hace más de 17 años”, expresó la intendenta en esa oportunidad.


La descentralización de la ciudad es, desde luego, saludable. Permite que no todo el mundo concentre sus actividades en un espacio reducido. Pero debe ir acompañada por una planificación adecuada. La oferta de servicios es otra demanda lógica: agua potable de red, sistema cloacal, gas natural son necesidades que no están satisfechas en varias zonas de estas urbanizaciones y esto conspira contra la consolidación de este proceso de descongestión.


Para lograr esta inclusión hacia afuera de los límites de la ciudad capital es indispensable aceitar los mecanismos para que funcionen las prestaciones básicas de los gobiernos provincial y locales: recoger los residuos, cortar el pasto, conservar transitables las calles, mantener limpios los espacios públicos, brindar salud y educación. Y, finalmente, para que la cosa funcione, el siempre endeble compromiso de los vecinos debe ser reforzado para constituirse en un motor fundamental de estos cambios.

 

 

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