Policiales
Miércoles 27 de Abril de 2016

Incertidumbre en Santa Elena por la desaparición de una joven

La Policía dijo que ya “es preocupante” la ausencia de Gisela López, de 18 años. La madre cree que se fue “contra su voluntad”

En Santa Elena hay cientos de comentarios pero ninguna certeza acerca del paradero de Gisela Alejandra López, la joven de 18 años que el viernes de la semana pasada fue a la escuela nocturna y no regresó a su casa. En la ciudad se conformó un Comité de Crisis para colaborar con la búsqueda, integrado por autoridades municipales, provinciales y policiales. Los rastrillajes continúan y a medida que se entrevista a distintas personas, se van descartando hipótesis. Por ahora, reina la incertidumbre, pero no descartan ninguna hipótesis: desde que se haya ausentado por motivos personales o familiares, hasta que otra persona se la haya llevado en contra de su voluntad.

Según informaron a UNO desde la Jefatura Departamental La Paz de la Policía, la situación ya es preocupante, porque a pesar de las averiguaciones no aparecieron datos certeros, ni de parte de las amigas de Gisela ni de su novio acerca de su posible paradero.

Hubo un hecho que, según los investigadores, complicó un poco la búsqueda, que es la demora de parte de la familia en radicar la denuncia. Fueron 24 horas, desde la noche del viernes hasta la del sábado, cuando la comisaría local tomó conocimiento de la desaparición de la joven.

El caso está en manos del fiscal de La Paz, Santiago Alfieri, quien instruye las diferentes medidas a la fuerza. Trabajan en la investigación el personal de la Dirección Inteligencia Criminal y de la División Trata de Personas. Ayer se hicieron presentes en la ciudad autoridades provinciales, para ponerse a disposición de la búsqueda. Además, concejales y el intendente de Santa Elena, Silvio Moreyra, conformaron un comité de crisis para adoptar las medidas necesarias que permitan encontrar a Gisela.

Según los datos de la investigación, aportados por la familia, el viernes 22 de abril a las 19, Gisela salió de su casa del barrio 120 viviendas, ubicado cerca del arco del ingreso a la ciudad, hacia la Escuela Secundaria de Jóvenes y Adultos (ESJA ). Como caía una llovizna intensa en la zona, salió antes junto a su hermana. El hermano habitualmente las iba a buscar en la moto, y cuando las alcanzó, alrededor de las 23, ella le dijo que regresaba sola. Estaba a menos de un kilómetro de su vivienda.

Además, el hermano y una vecina aportaron un dato que es solo eso, pero del cual se hicieron muchas elucubraciones hasta ahora inciertas: cuando la vieron que iba hacia su casa, un hombre caminaba atrás de ella. No pudieron identificar quién era ni si la perseguía o si casualmente caminaba en el mismo sentido que la joven.

Se hicieron planimetrías de la zona y se “peinaron” las calles y lugares donde Gisela fue vista y por donde podría haber circulado. No se encontró ni un rastro. Además, se entrevistó a las personas que han aportado algunas pistas, para que eventualmente sean citadas a declarar por el fiscal.

Sobre las posibilidades de que se haya ido o esté escondida con otra persona, desde la Policía afirmaron: “Ya lo descartamos”. Hablaron con el exnovio de la joven, así como con sus amigas, pero nadie sabe nada sobre su paradero.

Según la madre, Gabriela Monzón, ella nunca se había ausentado de la casa, y la relación siempre fue buena. Sin embargo, una de las versiones que ha circulado tiene que ver con algunas diferencias que mantendría Gisela debido a la convivencia con la pareja de la madre en la casa. Nada más que un rumor.

Otro dato no menor proviene de las redes sociales: hasta el sábado a las 13, aproximadamente, sus amigos la vieron conectada en Facebook. Pero desde entonces, su cuenta no registra actividad, y nadie sabe el usuario ni la contraseña para ingresar.

Sobre su celular, durante todo el sábado la madre la llamó y solo sonaba pero nadie atendía. Por la noche, las llamadas directamente se desviaban a la casilla de mensajes de voz.

Por último, surgió una pista acerca de un pariente que Gisela tendría en la ciudad de Rosario, que no descartan que la haya llevado, por lo que estaban tratando de ubicarlo para que ese muchacho y su pareja declaren al respecto.

“Estamos descartando todo, cada comentario que nos llega hay que chequearlo, queremos trabajar de forma ordenada”, dijo a UNO el subjefe de la Departamental.

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Información y colaboración

“Mi hija es de tez trigueña, pelo largo negro natural con mechas color rojizas, mide aproximadamente 1,60 metros de estatura y es de contextura delgada”, dijo la mamá de Gisela, y aclaró que vestía camisa blanca, pantalón de jean, zapatos color negros y llevaba una mochila color lila, se indicó.

Desde la Policía se alertó a las provincias limítrofes (principalmente Santa Fe y Corrientes) para que colaboren con la búsqueda.



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“Estamos desesperados  por encontrarla”

La mamá de Gisela, Gabriela Monzón, contó a UNO la desesperación que están viviendo. Ayer estuvo desde las cinco de la mañana, junto a familiares y amigas de su hija, repartiendo volantes en la ruta, por El Quebracho, pidiendo la colaboración de la gente. 

“Hasta ahora no tenemos ninguna novedad, ninguna pista de dónde puede estar. La Policía hizo la búsqueda pero fue todo en vano. Vinieron a mi casa, buscaron pertenencias de ella, se llevaron unas hojas de carpeta, ropa y una cobija. “Estamos todos desesperados por encontrarla”.

Acerca de sus sospechas sobre lo que le ocurrió a Gisela, la mujer aseguró: “Para mí algo le pasó. De donde se perdió, algo le pasó. Ella se fue contra su voluntad. Si ella se hubiera querido ir no hubiera venido para su casa caminando”.

Desde que intentan comunicarse con ella, “no contesta el teléfono, ni whatssap ni facebook”, dijo Gabriela, quien también fue a hablar con el exnovio: “Está descartado porque supuestamente no está con él, trabaja en Paraná, ya hablé bien con el pibe y me dijo que estaba preocupado”.

Además, la actitud de Gisela en la escuela fue normal: “Las amigas de la escuela dicen que compartieron mate, que estaba contenta porque tenían una preceptora nueva que daba la copa de leche, lo más normal. Los amigos la vieron que se venía a su casa”, dijo la madre. Sin embargo, “nadie la vio que la levantaron ni que gritó ni nada. Era temprano, si gritaba había vecinos que la podían escuchar. De un lado hay casa y del otro hay monte”. 

Gabriela no la ve desde el viernes a las 14, cuando se fue a trabajar, ya que al regresar, a las 20, su hija ya no estaba.

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