Policiales
Martes 04 de Octubre de 2016

Imputan a barras de Patronato por balacera contra la Policía

Un menor y un joven santafesino están acusados por los disparos en la previa del partido con Instituto, el año pasado

Un menor de edad y otro joven oriundo de Santa Fe fueron citados a declarar e imputados por la Fiscalía, por la balacera contra la Policía en la previa al partido que jugó Patronato con Instituto de Córdoba por la semifinal del Reducido, el año pasado, que no dejó lesionados pero causó pánico entre los simpatizantes del rojinegro. Según se informó a UNO, la minuciosa y paciente investigación del fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull, junto a áreas específicas de la Policía, logró identificar a las dos personas que habrían ido en la moto desde la cual se efectuaron los disparos luego de una caravana. Así se pudo avanzar ayer en la imputación formal por el delito de Abuso de arma agravado, y ahora se aguardará qué resolución tendrá la causa: si es en el marco de un acuerdo, de salidas alternativas o un juicio.
El 25 de noviembre, la hinchada de Patronato había organizado una caravana por distintos lugares de la ciudad, con bocinazos y banderas, dirigida por la Barra Fuerte. Esa tarde jugaba el local con Instituto y pese a todo, iba a ser una fiesta, porque Patronato pasaría a la final por el ascenso. Pese a los inconvenientes de tránsito que generó en algunos lugares de la ciudad, la manifestación estuvo bastante colorida. Pero lo que la fiesta futbolera tuvo un capítulo oscuro, empañado totalmente cuando la caravana llegaba al barrio Tiro Federal. Por calle Churruarín y Gorriti, en la zona cercana al estadio, la Policía había interrumpido la circulación en el plan de seguridad para el ingreso de la gente a las tribunas, con el habitual cacheo.
Al parecer, el grupo que encabezaba la caravana intentó pasar el vallado policial y un efectivo efectuó, a modo disuasivo, un disparo con una posta de goma. La estampida del arma policial generó algunas corridas y motivó a uno de los participantes, que dirigía la marcha de los hinchas, a sacar el arma de fuego que llevaba y efectuar varios disparos que sonaron fuerte ya que era un arma de grueso calibre, hasta vaciar el cargador.
Lo que parecía un enfrentamiento ocasionó que los cientos de simpatizantes de Patronato que a esa hora ingresaban a la cancha para ver el partido, salieran corriendo a buscar un refugio o alejarse de la balacera par evitar se alcanzados por un proyectil. Había desde grupos de jóvenes hasta familias con niños que debieron resguardarse o correr, envueltos en el pánico.
Los balazos fueron 15 e impactaron contra el frente de una peluquería, pero habrían estado dirigidos hacia un patrullero y un grupo de policías que trabajaban en el operativo de seguridad. En el lugar, el personal de Criminalística analizó el recorrido de los disparos y levantó las vainas de los proyectiles calibre 9 milímetros. Asimismo, se contaba con el testimonio de quienes pudieron observar que desde una moto, el acompañante fue el que efectuó los disparos y que quien manejaba llevaba la remera de Patronato, como tantos.
Poco a poco, se fueron reuniendo las imágenes registradas por las cámaras de vigilancia del 911 así como las de comercios o viviendas particulares, ubicadas en las inmediaciones donde sucedió el recorrido de la caravana. En la mayoría se pudo observar que desde una moto, el joven que conducía y su acompañante, iban dirigiendo el recorrido del nutrido grupo de hinchas y decidían los cortes de calle. Y se logró determinar que esos mismos serían los que atentaron contra los policías y pusieron en peligro a los demás simpatizantes que iban a ver el partido. A su vez, hicieron un cotejo de estas imágenes con las que había registrado la División Seguridad Deportiva de la Policía en un partido anterior.
Luego, con las características de los dos sospechosos y otros datos, se logró identificarlos: el que iba al mando del vehículo sería un menor de edad, justamente hijo del líder de la barra brava de Patronato, oriundo del barrio Municipal. El acompañante, quien se bajó de la moto y produjo los disparos, se trataría de un joven mayor de edad de apellido Grandoli, domiciliado en Santa Fe. Se allanaron las viviendas de ambos, en busca del arma de fuego y de la moto utilizadas en la balacera, pero ninguna de las dos cosas se encontraron. De todos modos, las evidencias de las filmaciones eran suficientes para incriminar a ambos en el hecho delictivo.

A Tribunales
Ayer por la mañana, los imputados fueron citados a declarar ante el fiscal Ramírez Montrull, asistidos por el abogado defensor Marcos Rodríguez Allende. En principio, la causa estaba caratulada como Homicidio en grado de tentativa, pero por las características del hecho fue cambiada a Abuso de arma agravado por haberse producido en el ámbito de un espectáculo deportivo, tal como lo plantea Ley 24192, que eleva las penas al incrementar el máximo y el mínimo del delito en un tercio.
Los imputados se abstuvieron de declarar, ya que el defensor recién ayer tuvo acceso al legajo y ahora deberá analizar el material probatorio recabado en la investigación. En el caso del menor de edad, se podría acordar una medida alternativa de solución del conflicto, como una regla de conducta a la que deberá ajustarse, y pasaría su expediente al Juzgado Penal de Niños y Adolescentes, donde se decidiría al respecto. Acerca de Grandoli, su situación se podría resolver también mediante un acuerdo, pero esto se sabrá más adelante, cuando las partes se sienten a negociar.

Un arma caliente presente en otros hechos delictivos
Poco después de aquella balacera previa al partido el 25 de noviembre del año pasado, ocurría un hecho de sangre que conmocionó al ambiente futbolero de Paraná: Diego Buschiazzo, jugador de Instituto de Paraná, recibía un balazo en el cuello cuando compraba leña en calle Vicente del Castillo y Sudamérica. El muchacho estuvo al borde de la muerte, peleó por su vida y logró reponerse.
Ambos hechos están vinculados porque, según determinaron las pericias de Criminalística al analizar las vainas servidas de los proyectiles calibre 9 milímetros, para los dos ataques fue utilizada la misma arma de fuego. Además, en el registro de armas y municiones que cuenta la Policía, surgió también que con la misma pistola asesinaron a un hombre a fines de 2014.
Hasta ahora se tenía bien identificada el arma, que aún no apareció ni fue secuestrada en otros hechos posteriores, pero faltaban las personas que la utilizaron. Con la imputación del menor y del santafesino Grandoli, se estaría por esclarecer la balacera durante el enfrentamiento con la Policía, pero esto no quiere decir que los mismos hayan sido los que pasaban en una moto aquella tarde de diciembre y casi matan a Buschiazzo, ni sobre el homicidio anterior.
De todos modos, las sospechas no dejan de rondar en la Barra Fuerte, ya que en el último hecho en que fue herido el futbolista, los balazos estaban destinado contra otro hombre que también resultó herido pero leve: José Muñoz, hermano de Carao Muñoz, un sujeto enemistado con el jefe de la barra de Patronato, Gustavo Barrientos, porque lo acusan de haberlo baleado hace unos seis años.

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