La Provincia
Jueves 30 de Julio de 2015

Impulsan la equinoterapia en Ramírez para ayudar a una niña

Stefy nació con una hipotonía muscular. En trámites para adoptarla, una pareja gestiona un proyecto para mejorar su calidad de vida

Vanesa Erbes / De la Redacción de UNO
verbes@uno.com.ar


Se trata de un proyecto ambicioso, pero Matías Schimpf y su esposa María Fernanda Weigandt están seguros de que van a poder concretarlo, no solo para ayudar a Stefy, una niña de 4 años que nació con una hipotonía muscular, sino a todos los chicos y personas mayores que lo necesiten.

El matrimonio, que vive en General Ramírez, una localidad situada a 65 kilómetros de la capital provincial, quieren formar un centro de rehabilitación y equinoterapia y ya lograron conseguir el predio, definir el proyecto, se capacitaron a través de un curso con la especialista en el tema Verónica Martínez Achaval, presidenta de la Fundación Cordobesa de Equinoterapia, y reunieron a un vasto equipo de colaboradores para avanzar en esta iniciativa. 

También consiguieron el compromiso de la Municipalidad de acondicionar las calles de acceso al lugar donde va a funcionar, colocar el alumbrado público y garantizar la recolección de residuos. Por otra parte, alguien les donó el primer caballo que formará parte de esta noble labor.

Además de estar entusiasmada con este emprendimiento, la pareja está feliz porque está a punto de concretar los trámites de adopción de Stefy, de quien ya tienen la guarda definitiva. La pequeña nació el 14 agosto 2010 y desde su primer mes de vida hasta el año y dos meses estuvo a cargo de Elsa Pamberger, una mujer que la vio por casualidad en el hospital Nuestra Señora de Luján mientras cuidaba a un pariente que estaba internado. 

La criatura nació con hipotonía muscular y un retraso madurativo. Padecía una fisura del corazón y a la vez tenía un elevado grado de desnutrición. Prácticamente no se movía y los pronósticos eran desalentadores, pero Elsa no dudó en bañarla, comprarle ropa y finalmente, cuando su pariente falleció, accedió a cuidarla, tras la consulta de la trabajadora social del nosocomio. Así, asumió el compromiso de ser madre acogedora hasta que la apareciera una familia dispuesta a adoptarla.

El panorama era adverso, ya que son pocas las personas que se animan a adoptar a un niño o niña con dificultades de salud. Sin embargo, la casualidad hizo que Matías la conociera cuando fue a hacer un trámite a la casa de Elsa para que ella pudiera gestionar una pensión por discapacidad para la pequeña. Su esposa y él ya habían perdido un embarazo y estaban pensando en inscribirse en el Registro Único de Adoptantes de Entre Ríos para formar una familia. Aunque la mayoría de sus allegados les decían que esperaran, que son jóvenes –él tiene 34 y ella 37–, el destino los llevó hasta esa niña, que no sonreía ni se movía y se alimentaba exclusivamente por sonda nasogástrica. El amor fue inmediato. “Me tocó ir a la casa de Elsa para que ella pudiera realizar ese trámite y vi a la beba en su cunita. Tenía un año y estaba muy flaquita. Le pregunté a Elsa qué le pasaba a la criatura que no se movía”, recordó Matías, y agregó: “Elsa me contó cómo era la situación de Estefanía, que solo abría los ojos y así quedaba todo el tiempo, y que estaba esperando para ser adoptada, pero que nadie lo hacía por sus problemas de salud. Besé a la beba en la frente y en un momento abrió grande los ojos y le dije ‘hola princesa’. Ella me miraba y cuando se la quise entregar a Elsa para completar la diligencia, sorpresivamente la nena se prendió de mi camisa. Quise ponerla en la cuna y se aferró más y me dijo ‘papá’. No podíamos creerlo, pero nadie le había enseñado ninguna palabra. Me puse nervioso porque me dijo papá varias y se me llenaron los ojos de lágrimas Elsa también lloraba”.

Matías relató que fue hasta el trabajo de su esposa a contarle y decirle que quería adoptar a esa niña. Fueron al Juzgado de Paz para cerciorarse si podían ser candidatos.

Finalmente, aunque el proceso fue largo, lo lograron. De a poco, y con esfuerzo de su familia y cumpliendo con las distintas terapias, los pronósticos adversos sobre la salud de la niña se fueron revirtiendo. “No se movía, no hablaba, no emitía sonido. Hoy en día Stefy está aprendiendo a quedarse parada, da pasitos con ayuda, nos llama mamá o papá, concurre al jardín de infantes de 4 años en la escuela Leopoldo Herrera y comenzó a tomar la mamadera”, dijo Matías. 

La pequeña  va a cumplir 5 años en dos semanas y aprendió a sonreír gracias al amor de Elsa, y luego de Matías y María Fernanda, que sin vacilar sueñan un futuro lleno de esperanza y de oportunidades.

Pequeños Gigantes

Matías y María Fernanda llamaron “Pequeños Gigantes” al proyecto del Centro de Rehabilitación y Equinoterapia y lo presentaron hace poco en la Casa de la Cultura de Gerenal Ramírez, para que todo la ciudad lo conociera. 

“Si bien lo pensamos de acuerdo a lo que necesitaba Stefy, es de todo el pueblo y queríamos que nos dijeran qué les parecía para analizarlo. Tuvimos respuestas muy positivas y ya se hizo el plano definitivo”, señaló Matías.

Con el apoyo de médicos, abogados, contadores y otros profesionales, además de la ciudadanía, pensaron en todo: en la primera planta habrá un hall de entrada con estacionamiento, un acceso para que puedan subir ambulancias, traffics y autos y se puedan estacionar bajo techo, otra entrada a un recibidor que dará a una sala de espera, tres consultorios, un gimnasio, baños especiales para damas y caballeros, la parte de administración, un picadero cubierto, un box para caballos y una sala veterinaria, y hasta un pileta climatizada. 

También, el día de mañana, sueñan con ofrecer talleres que además de posibilitarles la rehabilitación a los chicos, les brinde la oportunidad de aprender un oficio. Asimismo, Matías consideró las necesidades de los padres, que muchas veces no saben a dónde recurrir para canalizar sus inquietudes y hasta sus angustias; la idea es aportarles apoyo profesional y conformar un grupo de autoayuda.

Procuran que sea un centro de referencia en la provincia, con médicos y profesionales de distinta índole: terapeutas, pediatras, generalistas psicomotrisistas, kinesiólogos, terapistas ocupacionales, psicólogos, psicopedagogos, entre otros.

“Conformamos la asociación Pequeños Gigantes y el lunes vamos a reunirnos con escribanos y abogados, y con la comisión, para leer el estatuto y cada uno va a saber cuál es su parte en la comisión y después ver qué es lo que se va a hacer para comenzar a trabajar”, comentó Matías, y agregó: “Se sumó mucha gente, que si bien me dijo que no tiene plata para ayudar a construir semejante estructura, prestan sus manos solidarias para colaborar de otro modo”.

Para llevarlo a cabo, necesitaban dos hectáreas. En un gesto lleno de amor, Elsa le había regalado ya una a Stefy y Matías, a pesar de no contar con el dinero, le ofreció comprarle otra, y pagársela en cuotas, a lo que la mujer accedió.

“Es un proyecto ambicioso y hay mucho trabajo por hacer, pero confiamos en que vamos a lograrlo. Toda ayuda es bienvenida”, aseguró el flamante papá que cada día se regocija al ver sonreír y prosperar día a día a su hija. Quien desee ayudar, ya sea donando dinero, materiales o mano de obra, puede contactarse con Matías Schimpf llamando al 0343-155063605.

 

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