La Provincia
Miércoles 19 de Agosto de 2015

Impotencia por las fiestas que tienen en vilo a Sauce Montrull

Los vecinos reclaman ya cansados y desde la Junta de Gobierno denuncian, pero no obtienen respuestas

Impotencia, desazón y angustia es lo que sienten muchos vecinos de Sauce Montrull, tras una la realización de una nueva fiesta privada en una quinta en las inmediaciones de la localidad, que duró casi dos días, provocando ruidos que molestan a quienes residen en el lugar. 

Según comentaron habitantes de la zona, esta vez además se registraron destrozos en tapiales, jardines y hasta se averió un cable del suministro eléctrico en una de las casas lindantes, dejando sin luz a su propietaria.

Se trata de un hecho que se repite periódicamente, sin que se pueda conocer a quien organiza este tipo de reuniones. Sin una normativa concreta que logre frenar este tipo de situaciones, el presidente de la Junta de Gobierno, Carlos Sala, en cada oportunidad recurrió a la comisaría de Colonia Avellaneda para que intervenga, pero sin conseguir que se revierta la cuestión. 

Martín Navarro es el abogado de la Junta de Gobierno de Sauce Montrull y señaló a UNO: “Hay un vacío legal, pero no es cierto que no se pueda frenar esto. Existe una institución competente para actuar en estos casos, que es la Policía de la Provincia, que puede intervenir en base a la normativa relacionada a las infracciones y a las contravenciones. Ellos tienen la facultad de actuar tanto material como territorialmente en los hechos que tienen que ver con los desórdenes o excesos de ruidos, como así también frente a los daños que se verificaron en esta última fiesta. Pero sabemos que han desestimado denuncias que han formulado los vecinos, como la de la señora que vive cerca del lugar donde se hizo el último evento, diciendo que son lugares habilitados por la Junta de Gobierno, cuando esto no es así. Entendemos que existe un grado de connivencia con la Policía”.

En referencia a este tema, desde la comisaría de Colonia Avellaneda, un oficial inspector que se presentó como López comentó que es habitual que se generen problemas cuando se realiza este tipo de fiestas en alguna quinta de Sauce Montrull. “El tema es que los salones son privados. La gente que las organiza los alquila y aparentemente no cuentan con autorización del presidente de la Junta de Gobierno”, sostuvo, y explicó: “Lo que hacemos nosotros si Sala o algún damnificado se contacta es tomarle la denuncia. Nos han avisado y nos acercamos al lugar para solicitar que bajen la música, pero son fiestas privadas y cuando nos retiramos la vuelven a subir”. 

El oficial comentó también que en ocasiones los organizadores solicitan servicios adicionales, pero no fue el caso de la fiesta que se desarrolló en una carpa el fin de semana. 

Problemas de fondo

La situación que genera este tipo de hechos, sin embargo, desnuda también otras falencias que debe enfrentar la Junta de Gobierno, que no logra que se atienda un viejo reclamo para poder pasar a ser de Primera categoría y de este modo obtener un mayor presupuesto para dar respuesta a las demandas de los moradores de una zona con un crecimiento demográfico importante en los últimos años. “No solamente afecta que haya un vacío legal cuando se organizan estas fiestas, sino que además desde la Junta de Gobierno no se cuenta con la infraestructura ni con los recursos humanos necesarios para establecer un control si existiera una normativa”, confió Navarro y aseguró: “La Junta de Gobierno cuenta solamente con tres empleados y un presupuesto actual de 17.000 pesos para cubrir todos los servicios, que contemplan la recolección de basura, cortes de pasto, recambio de luminarias y todo lo que se necesite para mantener el pueblo. Incluso con esta importe se tiene que pagar a los empleados”. 

“Generalmente los municipios de primera categoría tienen normativas específicas, como es el caso por ejemplo de Paraná, que tiene toda una reglamentación respecto a los lugares y las habilitaciones, pero eso no pasa con las Juntas de Gobierno”, se lamentó el abogado. 

En este sentido, en la capital provincial la Municipalidad dispone de una serie de ordenanzas y disposiciones que regulan la actividad, y las herramientas para que se pueda resolver un control efectivo. En su página oficial, se especifica que los requisitos para eventos especiales son contar con autorización de la entidad y/o propietario donde se desarrolla el evento; certificación por parte de un profesional del sistema eléctrico y componentes; contratación de Policía Adicional, en cantidad que sugiera la fuerza; contratación de Servicio Médico de Emergencia; seguro de Responsabilidad Civil (de empresa con sede en esta ciudad); contratación de Inspectores de Tránsito; además de disponer de una cantidad determinada de sanitarios y playa de estacionamientos, y también con constancia de pago de los derechos de Sadaic y AADI-Capif.

El defensor del Pueblo de Paraná, Luis Garay, comentó a UNO que en años anteriores se recibieron en la entidad denuncias de vecinos de determinados barrios porque se realizaban fiestas privadas que afectaban la tranquilidad del lugar, con música a excesivo volumen, entre otras cuestiones, y se logró que se suspendan. “Con la participación de los vecinos pudimos pedir a la Municipalidad que intervenga. Con lo que pasa en Sauce Montrull, no podemos actuar, porque no es nuestra jurisdicción. Por eso sostenemos el pedido de que en Entre Ríos tiene que haber un Defensor del Pueblo provincial, para poder atender estos casos de personas que son del interior y se ven afectadas”. opinó.

Mientras tanto, la impotencia de los habitantes de Sauce Montrull se multiplica periódicamente. “En mi casa temblaban los vidrios por el volumen tan alto de la música. Y el tema es que al otro día se ven muchísimos jóvenes alcoholizados y hay vecinos que aseguran que corre mucha droga”, indicó a UNO una de las residentes de Sauce Montrull, quien prefirió que no se publique su nombre.

Otra de las habitantes de la localidad manifestó: “Mientras no se le dé mayor poder en esas cosas a la Junta de Gobierno, nada va a cambiar. Siempre han tratado a los diferentes presidentes de Juntas como si fueran vecinos que no ocupan ningún lugar”.

Si bien ninguno de los consultados por UNO pudo dar cuenta de la cantidad aproximada de personas que congregan las fiestas electrónicas en Sauce Montrull, se estima que se trata de una concentración importante, de cientos de personas. Atentos a la preocupación que les genera a los vecinos que alguna de ellos en estado de ebriedad o bajo el efecto de algún estupefaciente cause alguna tragedia, pidieron que se revierta de algún modo lo que les quita la tranquilidad en habituales horas de descanso, pero además, según entienden, significa un potencial peligro para la integridad de quienes viven en la zona.

Un reclamo de larga data que cae en saco roto

El titular de la Junta de Gobierno de Sauce Montrull, Carlos Sala, viene denunciando desde el año pasado este tipo de hechos y aclarando que este tipo de organizaciones no está permitido en la localidad. 

Hay quienes aseguran que el fin de semana la fiesta duró dos días. Que la música se tornó insoportable. Que cada vez que finaliza un evento de este tipo se genera un aluvión de jóvenes que circulan ebrios en sus vehículos y se transforman en un peligro para ellos mismo y para los demás. Incluso hay quienes afirman que “corre mucha droga”.

Sala visitó en diciembre del año pasado la Redacción de Diario UNO para manifestar su malestar en torno a esta situación. En ese entonces anunció que los abogados emprendieron la presentación para que las mismas sean suspendidas inmediatamente por la Justicia. Se hizo saber que el problema que padecen una vez al mes los vecinos del lugar es que no solo tienen que sufrir ruidos molestos por varias horas, el peligro de personas alcoholizadas y drogadas, sino también la localización al costado de la ruta de jeringas y otros elementos vinculados con la ingesta de estupefacientes. 

Sala había explicado en esa oportunidad: “Lo peor es que esta gente organiza estas fiestas muy llamativas en quintas sin nuestra autorización. Obtienen los permisos en Paraná, y además cuentan con custodia policial y otras cuestiones que hacen pensar que tienen el respaldo de algún sector poderoso”. 

En este marco, indico que “las fiestas electrónicas comienzan por lo general los sábados a las 22 y continúan con el sonido espantoso hasta las 14 del día siguiente”. 

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