A Fondo
Viernes 27 de Febrero de 2015

Identidad en escenarios propios

Pablo Felizia / De la Redacción de UNO
pfelizia.com.ar

 


L as fiestas populares de la provincia se convirtieron con el tiempo en expresiones de la forma de ser, del trabajo y de la historia de cada una de las ciudades en donde se realizan. Solo por contarlas, a lo largo del año son 41 y la mayoría están concentradas en enero y febrero. Sin embargo, hay muchas que por ser nuevas no aparecen en los calendarios oficiales pero también configuran esos aspectos de la vida cultural de los pueblos.


Si bien la mayoría de estos festejos están relacionadas con el turismo por la cantidad de gente que congregan y las fechas en las que se realizan, son aspectos de la identidad de cada lugar. Las hay como referencia de un barrio particular, para recaudar fondos para parroquias, escuelas y organizaciones sociales o deportivas, y lo mismo como expresión de inquietudes y de la vida cotidiana de cada localidad en donde se hacen.


En muchas de ellas, como en Urdinarrain con la Fiesta del Caballo, sus organizadores destacan que el objetivo es homenajear al hombre de campo y a su trabajo diario. Una definición similar es la que dan en San José de Feliciano con la Fiesta del Ternero. No todas, pero sí una mayoría, tienen en sus armados el trabajo de los propios vecinos y de comisiones que durante meses o hasta un año se desempeñan en la tarea de lograr que todos los detalles estén resueltos el día en el que se da comienzo. En Federal por ejemplo, es el mismo intendente quien preside ese grupo de gente que lleva a cabo la puesta en escena y todas las actividades que acompañan el festival como los bailes que comienzan una semana antes.


Pero también hay todo un movimiento alrededor de estas jornadas festivas que involucran a los mismos vecinos del lugar que se preparan para ese acontecimiento por fuera de la organización propia del espectáculo. Realizan fogones criollos, bailes multitudinarios, peñas folclóricas, puestos de comidas típicas y cantinas entre otros condimentos. Las fiestas populares son parte de la identidad de cada lugar, de su propia gente. En Paraná, la Fiesta del Mate congregó a unas 18.000 personas en su último día, la mayoría se ubicó sobre las barrancas del Parque y quienes allí estaban recibieron la admiración de los músicos y los artistas cada vez que se subían al escenario. El Festival de los Poetas en Barrio Las Rosas, el Festival de la Amistad de la Parroquia Nuestra Señora de Pompeya, por solo nombrar dos más de la capital provincial, sientan un precedente con su historia y la familia llega cada año al borde de sus escenarios para pasar un buen momento. Lo mismo ocurre en cada ciudad, como la Fiesta del Zapallo en Colonia Avellaneda, La Fiesta del Buen Comer en Seguí y así se podría seguir con otras en su enumeración.


Hay algunas que por su magnitud, además de las ya nombradas, representan también un gran movimiento de público y son de alguna manera un orgullo para las ciudades en donde se hacen. Por nombrar dos, está la Fiesta de la Artesanía de Colón y la del Asado con Cuero de Viale. La posibilidad de recorrerlas durante el verano permite también encontrarse con la historia de cada uno de estos pueblos porque son expresión de la idiosincrasia propia. Por eso los Alemanes del Volga tienen las suyas y en cada una de las ediciones las bandas de música también reflejan esas características. En Crespo, la Fiesta de la Cerveza convoca no solo a los propios vecinos, sino a cientos que llegan desde ciudades cercanas. La mismas fiestas de las Colectividades en Paraná crece todos los años. Así, cada ciudad tiene sus fechas y sus espectáculos, con escenarios donde queda estampado para la posteridad un nombre propio que hace a la memoria: Luis Pacha Rodríguez, Ernesto Montiel, Lázaro Blanco o Víctor Pedro Popp entre otros tantos.


Otra característica que tienen estos festivales y que no es un aspecto menor, es la posibilidad que dan a los músicos de las propias ciudades. En los escenarios se los destaca, se les permite mostrar a sus vecinos aquel arte que practican a diario y a la vez compartir las mismas tablas con figuras destacadas de la música nacional. Algunas fiestas como la de Federal avanzaron tanto que hasta tienen una cátedra abierta de chamamé con la que han recorrido otras localidades y donde se discute y estudia a fondo la música que más los representa.

 

 

 

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