Cambiemos
Martes 01 de Agosto de 2017

Yo estoy con los trabajadores

Luis Miguel Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina, bregó por una reforma laboral para, según su punto de vista interesado, ser competitivos como país y, así, generar más fuentes de trabajo. Y claro, parece que el empresario quiere que se pague menos a los trabajadores y que sus pares ganen más. Esta receta no es nueva. Es una constante en la puja que se da en la relación entre patrones y trabajadores. Lo que tampoco es nuevo es que la ecuación siempre termina definiéndose en contra del trabajador. Etchevehere dijo en declaraciones a Radio La Voz 90.1 que ahora con Cambiemos sí funciona la teoría del derrame. Que la flexibilización laboral genera más trabajo es mentira, ya pasó en los 90. Que haga al país más competitivo, también, o al menos es discutible.

En los 90 hubo un proyecto de reforma laboral que fue aprobado en 2000 en la Cámara de Diputados con apoyo de la Alianza y el rechazo del PJ. Se trató de la ley conocida como Ley Banelco. En abril de ese año el Senado la convirtió en ley con la colaboración de algunos senadores peronistas. Unos meses más tarde el sistema político argentino estallaba por los aires en las luctuosas jornadas de diciembre de 2001. El eufemismo de llamar reforma laboral a la quita de derechos a la clase trabajadora, que los obtuvo después de muchas luchas y muchas bajas, se presenta nuevamente como "la salida" al problema del desempleo. Pero todos sabemos que esto no será así, la experiencia lo ha demostrado.

El segundo entrerriano en dirigir la SRA está a favor de destruir las leyes laborales argentinas, consideradas como la mejor legislación en su rubro, ya que ponen al trabajador casi en igualdad con el empleador en un pleito. Esto es visto por la sociedad, como consecuencia de décadas de machacar con la ideología de los patrones, como una injusticia, cuando lo único que hace es poner un poco de justicia en una relación históricamente desigual en detrimento de los trabajadores y sus familias. Lo que está apoyando el empresario es la negociación individual entre el patrón y el trabajador para poder pagar monedas, porque eso es una de las medidas a aplicar en caso que se aprueben, tras las elecciones, las modificaciones a las leyes laborales. O sea, te perjudica a vos que estás leyendo esta columna, a mí y a millones de trabajadores argentinos. Etchevehere y sus pares no saldrán perjudicados por esta "reforma" y menos en tiempo de crisis, donde los que más tienen más se favorecen.

Etchevehere es el mismo que el Renatea denunció en 2014 por tener empleados en condiciones de trabajo precarias. Él dice que aquella acusación es una operación de los hermanos Sergio y Antonio Cornejo, pero estos dicen otra cosa. Ambos hombres declararon ante el fiscal Samuel Rojkin de Tala que "nunca" les pagaron un sueldo por las tareas que realizaron durante 38 años en la estancia La Hoyita, de la empresa Las Margaritas SA. Los dos trabajadores cobraban 450 pesos mensuales. En el campo, que tantas satisfacciones le trajo a la familia Etchevehere, se suele decir que por la "cagada se conoce al pájaro". En este caso habrá que ver a quién se le va a creer. Y esto es una decisión ética. Apelando a la frase que utilizó el empresariado rural para defender sus ganancias en 2008 contra la Resolución 125 que decía Yo estoy con el Campo, ahora hay que decir Yo estoy con los trabajadores porque si no nos defendemos entre nosotros vamos a terminar en la calle.



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