Allanamientos
Viernes 26 de Mayo de 2017

Unos mueren, otros van presos y pocos ganan plata

La muerte de un adolescente de 15 años supuestamente a manos de otro de su misma edad ayer en el barrio Belgrano de Paraná no puede dejar de conmovernos e interpelarnos como sociedad. Preguntarnos qué está pasando y qué están haciendo las autoridades para frenar esta ola de violencia que se vive en las zonas periféricas de la ciudad.


La situación en algunos vecindarios está fuera de control. Lo dicen los hombres y mujeres que viven en esos lugares y que no saben qué hacer para vivir tranquilos. Obvio que algo falla y eso está permitiendo que gente inescrupulosa gane plata fácil, porque mientras hay chicos que pagan con su vida o su libertad la manipulación de un arma de fuego, hay otros que cuentan efectivo.


El mejor ejemplo de este redituable negocio se destapó en mayo de 2016, cuando se desbarató la banda que sustraía armas de fuego del depósito de Tribunales y las vendía o alquilaba a personas del ambiente delictivo. De hecho, la investigación por ese escándalo surgió a partir del secuestro de una pistola en poder de un sujeto con antecedentes penales. Los cientos de miles de pesos que fueron a parar a los bolsillos de los implicados muestran que mientras unos mueren otros disfrutan.


Un rápido sondeo a funcionarios policiales que investigan este tipo de delitos me permitió conocer que una caja de 50 balas 9 milímetros se ofrece en el mercado negro a un precio que va de los 600 a 700 pesos, según la cara del cliente. Este tipo de proyectil es el más fácil de conseguir a pesar de que es el utilizado por todas las fuerzas de seguridad. Una caja de 50 balas para un revólver calibre 38 o 32 está a 1.000 pesos, en tanto que una caja de municiones calibre 22 punta hueca se obtiene a 300 pesos.

Las armas y los proyectiles están circulando fácilmente por Paraná, llegando con comodidad a las manos de gurises, que muchas veces juegan primero con un 38 que con una pelota de fútbol. Sin ir más lejos el sábado en barrio Belgrano se tiraron 150 balazos como si nada.


Más allá de los allanamientos que tiene que ejecutar la Policía para desarmar a la población se necesitan otras herramientas para abordar este problema con políticas integrales, porque ni bien la Policía se va de una casa con algunas armas de inmediato entra otra a ese mismo hogar. Se dice que para una muestra solo basta un botón: en una casa allanada el sábado, ayer un chico mató al amigo.



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