Inflación
Lunes 17 de Abril de 2017

Un enorme déjà vu

El actual Gobierno tiene la virtud de revivir situaciones que parecía habíamos dejado en el pasado, tras años de democracia. De lucha. De recuperaciones. Así, vuelve a aparecer la Carpa Docente, la palabra represión se desempolva para pasearse, oronda, por los medios de comunicación. Inflación por encima de los sueldos, despedidos, recesión, dólar barato con tasas altas, festín financiero y una cohorte de alcahuetes festejando a diestra y siniestra.

Un gran déjà vu que nos descoloca a aquellos que caminamos ya medio siglo. Que vemos a los antaño luchadores y progres, ejemplos a seguir, hoy convertidos en tristes portavoces de un Gobierno que no cesa de tomar medidas antipopulares.

Allá y acá, el tema docentes los saca, a los gobernantes y a sus seguidores. Todos levantan enseguida el dedo para acusar a los docentes. Dedos acusadores que solo se cansan al contar los billetes de sus sueldos y sobres, indignados por el reclamo de los maestros, que solo piden estar un poco más arriba que la inflación. Y esta, la inflación, que se empecina en desafiar al Gobierno, siendo más, siempre más, que lo planificado por "el mejor equipo en los últimos 50 años".

Un gran, enorme, déjà vu, que queda al descubierto en sus escribas a sueldo, obsesionados con Cristina, llevando adelante una cacería sangrienta de todo lo que huela a K, como ellos lo llaman. Ya no saben cómo sostener el relato, cómo meter, en los culpables de todo, a la pesada herencia. Se les va el tiempo.

Poco a poco se van comiendo la escasa confianza de aquellos que los votaron "con asco", como graficó un radical cuando votó la Ley de Obediencia Debida.

Como aquel tremendo cuento de Cortázar, Casa Tomada, van retrocediendo hacia cuartos interiores, van dejando habitaciones vacías que serán ocupadas inmediatamente por millares. Mientras ellos, temerosos, alejados de toda realidad, van encerrándose bajo llave en las habitaciones principales, en esas habitaciones de las cuales no podrán volver. Porque afuera los estarán esperando los maestros, los estudiantes, los trabajadores. La gente común, los jubilados. Todos aquellos que padecen este viaje al pasado, al que ellos prometieron no volver, pero mintieron.

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