Educación
Jueves 16 de Marzo de 2017

Sin edades ni grados

Aquellas anécdotas que de chicos nos contaban nuestros padres sobre la escuela en el campo conocida como unitaria, donde un número reducido de alumnos y una o dos maestras atendían a todos sin importar edades ni grados, parecen repetirse por estos días en Paraná, pero no precisamente en zonas rurales.

Nos referimos a los estudiantes de la escuela Nº 3 Bernardino Rivadavia, quienes debieron comenzar las clases el lunes en un sótano sin ventilación en la escuela Del Centenario mientras se desarrollan las obras en el edificio escolar de calles Cervantes y Tucumán. Todos recordarán que el establecimiento fue afectado en octubre de 2016 por un incendio que consumió el salón de Música y obligó a la inmediata evacuación del lugar.

De esta manera, los chicos toman clases en un sótano, divididos por áreas de pedagogía: "1º A y B con las dos maestras juntas y 1º C aparte, y así hasta 6º por el tema del espacio", tal y como explicó María Cristina Carabajal, secretaria de la Rivadavia. Esta disposición de los niños se compara, como mencionábamos, a la de las escuelas unitarias pero de manera improvisada y sin la aprobación de los padres. Para comenzar los alumnos no están aislados como en el campo, sino en pleno centro de la capital provincial, imposibilitados de tomar clases en la escuela que eligieron; el segundo punto es que, lejos de los colegios rurales, en el sótano no hay ventanas ni se dan las condiciones necesarias para que los chicos puedan estudiar, y tercero, el número de alumnos es ampliamente superior al de estos pequeños establecimientos, donde cursan unos 10 o 12, por el contrario, la matrícula de la Rivadavia es de 458. "Los chicos dieron clases todos juntos en el sótano de la escuela Del Centenario. Es un espacio grande que dividieron con paredes de Durlock, está iluminado con unos fluorescentes pero no tiene ventilación y está muy sucio. Dos docentes se descompusieron ayer, una de ellas sufre claustrofobia", contó Maximiliano Vitale padre de dos alumnos, quien ha encabezado las gestiones para reparar y refaccionar a nuevo el edificio de la Rivadavia. Del mismo modo criticó a la empresa que está realizando las reparaciones ya que denuncia que no hay un control sobre las obras. En medio de los paros docentes, este es un buen tema para solidarizarse con ellos y replantearnos cuál es la educación que queremos para las futuras generaciones.


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