Delitos de Lesa Humanidad
Jueves 18 de Mayo de 2017

Sin dudas

La vorágine de las noticias hace parecer que la polémica por la aplicación de la ley del "2x1" en el cálculo de la pena a los condenados por delitos de lesa humanidad hubiera ocurrido hace meses, cuando recién se cumplió una semana de las masivas manifestaciones que sellaron la suerte de ese intento de la Corte Suprema de Justicia.

Y esa misma vorágine a veces tiende a favorecer que quede instalada la última imagen o dato que se tuvo del asunto. Para el caso, la idea de que el gobierno nacional no sabía nada de la aplicación del 2x1 a los represores, y que se sorprendió tanto como cualquier ciudadano. La tapa de Clarín del jueves 11 fue el resumen de esa visión que se intentó imponer. "Tras una marcha masiva, Macri firma la ley que anula el 2x1 para los represores", decía la portada, dando cuenta además de las críticas del Presidente al fallo, formuladas una semana después de conocido, y tras la enorme movilización popular.

Desde la lógica de los actos políticos no existe explicación para la tardanza del macrismo en formular el repudio. (Había arrancado el jefe de Gabinete, Marcos Peña, a inicios de semana, cuando el rechazo popular ya era claro). Da la sensación de que se aplicó el mecanismo que claramente definió el ministro de Educación, Esteban Bullrich, cuando dijo que algunas medidas se tomaban y luego se observaba la reacción de la gente. "Si pasa, pasa", dijo. Si no pasa, se modifica la decisión, la norma o la postura política.

Los datos que refutan la idea de la sorpresa se remontan lejísimo. Pero desde la época en que Macri estaba de campaña, es clara la mirada negacionista del terrorismo de Estado. El hoy Presidente dijo: "No tengo idea si los desaparecidos fueron 30.000 o 9.000", a la prensa alemana al hablar de la "guerra sucia" en la Argentina, dejando en claro que el tema no era de su interés.

Allegados ideológicos y funcionarios como Darío Lopérfido o Juan José Gómez Centurión han negado o relativizado la existencia de víctimas del terrorismo de Estado, indicando incluso que no existió un plan sistemático para desaparecer personas, pese a estar claramente probado. En nombre de decir lo que se piensa, esos funcionarios fueron respaldados (Lopérfido premiado con un cargo en la embajada en Alemania) y Centurión siguió en el cargo.

Hay una larga serie de acciones del gobierno de Macri que van en ese sentido, que no caben en esta columna, sin dejar de mencionar que dos de los tres jueces que votaron a favor de la aplicación del "2x1" fueron designados a propuesta de Macri, y la otra magistrada recibió el favor del oficialismo para mantenerse en el cargo tras cumplir los 75 años. Pero seguramente nada es más elocuente que la decisión del Estado Nacional de dejar de ser querellante en los juicios por delitos de lesa humanidad. Con este único dato ya resulta imposible creer que el Gobierno se vio sorprendido por la decisión de los miembros de la Corte.

Parece ser que en este caso el "si pasa, pasa" descripto por Bullrich tuvo un resultado negativo, y el macrismo entonces se subió a la ola con un pretendido repudio tras la pretendida sorpresa por el 2x1.

En la lógica de uso del escudo mediático del que dispone el Presidente, se trataba solo de mantener esa visión del tema un par de días. Ya se encargarían otras noticias de dejar atrás esta cuestión. Tal vez con el tiempo pueda, de otra manera, aliviar la pena de los represores.

En esa misma lógica duranbarbesca, no habría que sorprenderse si mañana o pasado el Presidente o sus funcionarios aseguran que los desaparecido fueron 40.000 o 50.000.


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