Hoy por Hoy
Domingo 23 de Julio de 2017

Personas y no costos

Que el gobierno nacional está empecinado en bajar los costos laborales ya no es ningún secreto. Ahora, tras la aprobación en Brasil, se admitió públicamente que también en Argentina, luego de las elecciones, se avanzará con una reforma legislativa que abarcará numerosos aspectos de las relaciones de trabajo y que puso en guardia a los movimientos sindicales. Porque la reforma laboral, en el actual contexto político y económico, no puede perseguir otro objetivo que no sea el ensanche del margen de ganancia de los empresarios por medio del recorte de derechos de empleados y empleadas.

Un rápido repaso por las noticias de los últimos meses sobre el tema permite obtener, sin esfuerzo, evidencia de ese interés oficial por beneficiar a los empleadores. En abril Clarín publicó una nota titulada "El plan secreto para bajar el costo laboral", donde se difundió la expectativa del ministro Nicolás Dujovne por una reforma fiscal para eliminar los impuestos que supuestamente impiden la competitividad, eufemismo de la misma lógica antiobrera. Entre los tributos que se quieren "dinamitar" sobresalen los que "encarecen los empleos", dice el texto en referencia a una baja de los aportes patronales para jubilación y obra social.

Según trascendió durante los últimos días, los cambios van más allá de lo impositivo y avanzan también en la flexibilización de los convenios colectivos de actividad, el impulso a los contratos individuales o por empresa con la inclusión de nuevas categorías de trabajo y la reducción de costos laborales a través de la eliminación de aportes a los sindicatos y la rebaja de algunas cargas sociales o alícuotas de ART.

Las modificaciones van en sintonía con lo aprobado en Brasil, donde se privilegian los acuerdos por empresa por sobre las disposiciones legales, se puede establecer una jornada de hasta 12 horas de trabajo y se crea la figura del trabajador autónomo exclusivo, que presta servicios a un único empleador pero sin vínculo laboral permanente, en una legalización de lo que aquí se hace de hecho con muchos monotributistas.

El asunto está en la matriz ideológica de quienes gobiernan y en los intereses que representan. La premisa de atraer inversiones se ejecuta presentando beneficios a los empresarios, que a la larga posibilitarían crear empleo, en una reedición de la ya desacreditada teoría del derrame.

El pensamiento de fondo es que el trabajo es un costo y no un derecho. Youtube es un archivo inmenso y como muy pocos políticos resisten a un archivo, menos resisten a la plataforma de videos. Allí está Mauricio Macri hablando en el programa Fuego Cruzado de 1999. Todavía con sus bigotes a lo Freddie Mercury intactos. "Al no poder devaluar, lo que tenemos que hacer es bajar los costos, y los salarios son un costo más", dice.

La economía es para este gobierno la economía de los grandes empresarios. La ven desde ese lado del mostrador. Por eso el empleo es apenas un asiento contable. Por eso cualquier compañía puede despedir a cientos de trabajadores de la noche a la mañana sin que ningún funcionario diga esta boca es mía.

Pero el trabajo no es solamente un costo o una cifra en un balance. Es parte fundamental de la historia de vida cada ser humano. Una forma de satisfacer sus necesidades materiales, pero también las simbólicas. Sentirse realizado con el producto de su tarea. Crecer, progresar, llevar adelante proyectos, metas, sueños. El gobierno olvida, deliberadamente, que se trata de personas y no de números.


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