Política
Lunes 24 de Abril de 2017

Movimientos electorales, a 60 días de definir los candidatos

El 24 de junio es la fecha límite para inscribir los aspirantes a los cargos legislativos que irán a las primarias del 13 de agosto. El ordenamiento de la lista es la incógnita principal en Cambiemos. El peronismo enfrenta un trabajoso proceso de unidad

El cronograma electoral con vistas a las elecciones legislativas comienza mañana, con el cierre del padrón provisorio, que será publicado el 5 de mayo. El 15 vence el plazo para efectuar la convocatoria a las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (del 13 de agosto). Pasados 30 días vence el plazo para solicitar el reconocimiento de las alianzas transitorias y confederaciones para participar en los comicios; y 10 días después, el 24 de junio vence la presentación de listas de precandidatos ante las juntas electorales partidarias.

El panorama electoral entrerriano no presenta grandes novedades, aunque un repaso de ellas permite ir configurando el eventual escenario provincial.



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No se dan por enterados



Aunque se trata de la 'no noticia', por ello no es menos importante señalar que transcurrió una semana más sin que nadie del PRO haya dicho nada respecto del pronunciamiento del Congreso del radicalismo reclamando el primer y eventualmente también el tercer lugar en la lista de candidatos a diputados nacionales para octubre. En 37 días nadie del partido que conduce Cambiemos se dio por enterado del reclamo publicitado ampliamente de los correligionarios entrerrianos.

A la luz de lo ocurrido en Chaco, donde el presidente del bloque de senadores nacionales de Cambiemos, Ángel Rozas, fue quien decidió relegar a los macristas en la lista de diputados provinciales; o de lo que ocurre en la Capital Federal, donde el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, resiste el ingreso de radicales al oficialismo; se puede presumir que los conflictos en el armado de las listas de Cambiemos pueden repetirse en varias jurisdicciones.

En Chaco incluso el PRO le reclamó a la Justicia que impida a la UCR usar el nombre Cambiemos en las boletas. La crisis se originó durante el reparto de lugares para la lista de diputados provinciales. Rozas desestimó las recomendaciones de la Casa Rosada e impuso como primer diputado a Carim Peche, dejando en segundo lugar a Leandro Zdero, quien según los sondeos del macrismo tiene una alta intención electoral y un nivel de aceptación y conocimiento que ronda en el 55%.

La birome para hacer la lista en la provincia la tiene Rogelio Frigerio, como ocurrió en 2015. Frigerio ha hablado en varias oportunidades de sumar peronistas a la lista, pero nada ha dicho del lugar de los herederos de Leandro Alem.

¿Qué llevaría a Frigerio a aceptar mansamente que el primer lugar sea para los radicales? Si bien la razón política puede entenderse desde la necesidad de fortalecer la alianza en la provincia, Frigerio no se apura demasiado en responder.

Tampoco las encuestas le marcan a las claras la necesidad de aceptar el planteo. El dirigente radical que aparecía con mayor nivel de conocimiento, entre los que estaban mencionándose en principio como posibles candidatos, era Atilio Benedetti, quien cuenta con dos campañas de gobernador de ventaja sobre otros aspirantes. Pero Benedetti comunicó que no disputará ese cargo, lo que a la vez abrió un estado deliberativo en la Corriente Arturo Illia. El actual diputado nacional Jorge D'Agostino -excandidato a vicegobernador de Benedetti- está lanzado a buscar su reelección, pero no le llueven los apoyos.

Otros dirigentes que se mencionan como aspirantes de ese sector a la candidatura son el exdiputado nacional Gustavo Cusinato y el exsenador provincial por San Salvador Juan Carlos Arralde.

Por otro lado, el exdiputado nacional Fabián Rogel ya anticipó a algunos allegados que está dispuesto a ser candidato si la decisión sirve para sumar consensos, y no para fragmentar al centenario partido. Rogel sostiene que vivir rezongando por los avances del PRO que relegan a la UCR dentro de Cambiemos, o por el peso de la figura del ministro del Interior Rogelio Frigerio, no tiene sentido si no se avanza en una estrategia para sumar poder dentro de la alianza gobernante a nivel nacional.

El actual funcionario del Ministerio de Defensa de la Nación entiende que la lista debe ser encabezada por un dirigente radical que (con la tranquilidad de saber que su mandato no concluye en 2019) se dedique a sumar poder político al radicalismo entrerriano para llegar así al recambio electoral de 2019 en mejores condiciones que en 2015, cuando el PRO puso la fórmula de gobernador y vice y manejó las listas legislativas. Evidentemente Rogel entiende que lo que sucede ahora, el avance del PRO sobre la UCR dentro de Cambiemos, no es solo producto de la fortaleza del macrismo sino de las debilidades de los radicales.

La Coalición Radical ya esbozó esta postura en un encuentro en Federal y seguramente la ratificará dentro de 15 días en Villaguay.

Más allá de estos actores, y la incidencia que tenga en la definición la conducción partidaria, habrá otros actores, por caso los intendentes radicales, que parecen no haberse puesto de acuerdo en impulsar un nombre determinado.

Muchos se preguntan qué hará el presidente municipal de Paraná. Según parece, a Sergio Varisco no lo desvela poner un candidato de su sector en lista. Trabajará para ganar en su territorio y fortalecer así también la gestión. Se dice que pretende un lugar en la lista, aunque el sector no definió nombres. Si se gana la elección, obviamente capitalizará el triunfo. Si se pierde, podrá decirse que perdió la lista de Frigerio.

Algunos opinan que su tranquilidad electoral descansa en que aparece como un hecho improbable que Cambiemos repita una elección como la de 2015, cuando el actual intendente logró una ventaja superior a los 22.000 votos sobre la boleta del justicialismo.

Está claro que a Varisco el resultado no le es indiferente. Tampoco a Frigerio, que con un triunfo de su lista (y estrategia) afianzaría su paso hacia la candidatura a gobernador en 2019, del mismo modo que lo complicaría con una derrota.



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¿La pata peronista?




La otra cuestión a resolver es la participación de peronistas en la lista de Cambiemos. El congreso radical reclamó el primer lugar y el tercero de la nómina, por entender que no hay otro partido que pueda realizar un aporte sustancial a la alianza Cambiemos en la provincia.

Frigerio ha dicho que podría haber peronistas, y la pregunta es si mantendrá esa postura, y luego quién podría ser el elegido. El exdiputado nacional Juan Domingo Zacarías, de confianza con el ministro del Interior, admitió que se imagina en ese cargo. Allegados al dirigente peronista entienden que el trabajo territorial desarrollado desde la regional de Anses y también la buena relación con Elisa Carrió podrían sumarle puntos.

Otros a los que se menciona son los gualeguaychuenses Luis Leissa y Emilio Martínez Garbino, quienes hasta el momento están en el massismo, pero mantienen una buena relación con Frigerio, especialmente el primero. Sin embargo, a diferencia de Zacarías que quiere; de Leissa se dice que está más cerca de su casa y de la actividad profesional, que de las candidaturas.

El otro sector del massismo entrerriano se agrupa detrás de la conducción de Jorge Busti, quien acordó con Sergio Massa tener una estrategia provincial para estos comicios. Según dice Busti, el tigrense entiende que en cada distrito provincial la realidad es diferente y las estrategias deben adaptarse a esas particularidades. La semana pasada mantuvieron un encuentro que tuvo amplia difusión.

Busti está dispuesto a integrar un frente peronista y eventualmente definir las candidaturas en las primarias, si no se alcanza el consenso. Parece poco probable lo de la interna, pero en todo caso, es una definición que surgirá más de la estrategia del PJ encabezado por el gobernador Gustavo Bordet, quien promueve la unidad del partido que gobierna en la provincia.



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Señal del kirchnerismo



Este fin de semana hubo avances en ese sentido. En Gualeguaychú un amplio sector del peronismo que reivindica las políticas kirchneristas se reunió el fin de semana y avaló la idea de la unidad. Hubo un reclamo de endurecer el perfil opositor y algunas críticas a Busti por su rol en el conflicto del campo (lo que resulta lógico en ese ámbito) pero surgió igualmente un respaldo a la postura del gobernador entrerriano.

Como una demostración de vigor del kirchnerismo entrerriano, casi al mismo tiempo se desarrollaba en La Vieja Usina de Paraná una numerosa convocatoria con la presencia del exjefe de Gabinete Jorge Capitanich y de la expresidenta del Banco Central Mercedes Marcó del Pont.

Si bien no son necesarias reconciliaciones difíciles como la de Busti y Sergio Urribarri, el camino imaginado por Bordet para conseguir la unidad (de lo posible) igualmente no es sencillo y el tiempo apremia. La definición de los nombres en el oficialismo será una consecuencia del resultado de esa estrategia. El peronismo entiende que ganar la elección es indispensable no solo para pensar en mantener el gobierno provincial en 2019, sino para tener la fuerza necesaria para la gestión desde el 22 de octubre a la noche.


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