Inundaciones
Viernes 02 de Junio de 2017

Mientras, los miran siempre desde arriba

¿Quién se va a hacer cargo de todas las familias que otra vez debieron irse de sus casas por la crecida del mismo río?

Inundación tras inundación, en las fotos parecen ser siempre las mismas familias; pueden cambiar las caras, la ropa, el gesto de amargura, pero son los mismos. Hay quienes dicen ahora que las obras se hicieron, que hubo reubicaciones, que de otra manera hubiera sido mucho peor, que la culpa es del clima, del cambio hormonal del mundo, del efecto invernadero, del técnico, del que abre y cierra la llave: del otro.

Parece como si no supieran que el río vuelve a ocupar su lugar una y otra vez, y esto no como una romántica frase costera, sino como algo que le pertenece a la historia y vaya uno a saber a qué otras ciencias: no hay río que no dé pelea y en algún momento desista de ocupar sus antiguas demarcaciones, aunque algunos nos empecinemos en llamarlo inundación.

¿Qué le van a decir a esas familias de Concordia que otra vez se debieron ir de sus casas, a las de Concepción del Uruguay, a las de Colón y a todas las que vendrán en los próximos días?

El río avanza y seguirá en ese camino al menos un tiempo más, 10 días según los pronósticos, los informes, los números. Con certeza, tampoco será la última creciente.

Seguro ya están los discursos preparados para decir, en la próxima inundación, que menos mal que se hicieron las cosas bien, si no la cantidad de gente desplazada hubiera sido mucho mayor. Es lo que se dijo en 2015, es lo que se volvió a escuchar ahora. Una de las claves, y a esto lo dicen técnicos y estudiosos del tema, es lograr la ubicación definitiva de quienes están siempre al borde del río, liberar el espacio que le corresponde al curso de agua y permitirle a todas esas personas una vida mejor. Entre dichos y hechos, lo cierto es que en el medio están todas esas familias de allá abajo, las que se ven en cada una de las fotografías, las que todavía no tuvieron oportunidad de tener un techo propio en alguna cota donde puedan dormir tranquilas; mientras, quienes deberían resolver, los que seguro tienen el discurso preparado, los miran siempre desde arriba.

Comentarios