#3J
Domingo 04 de Junio de 2017

Micromachismos

El femicidio como desenlace feroz e irreversible del más perturbado machismo nos ubica, como sociedad, en una situación de emergencia. En este #3J se interpeló a un Estado al que se considera cómplice de sostener y perpetuar el sistema héteropatriarcal y se apuntó a jueces y funcionarios que amparan a violentos y a violadores.

El recuerdo de las víctimas y el hálito de miles de almas exigiendo Justicia refuerzan nuestro compromiso ciudadano de no cejar en el reclamo y trabajar colectivamente, para terminar con la violencia. Pero como individuos, ¿nos planteamos en lo cotidiano desenmarañar la red de sutiles actitudes machistas que vamos urdiendo en sociedad?

Académicamente denominado "machismo suave" o "neosexismo", los micromachismos son pequeños actos cotidianos, socialmente aceptados, que terminan normalizando y legitimando la violencia de género y reproduciendo el sistema patriarcal. Adquieren formas diversas como el paternalismo, la hipersexualización o el menoscabo de la mujer que es vista como complemento del hombre, como cuidadora de la familia, como adorno y objeto de deseo. Se la juzga por su ropa, si es sexualmente activa, si es independiente o tiene pensamiento propio. Es banalizada en los medios, soterrada en el plano laboral, impensada para puestos de decisión, una molestia en los cupos de la política, atada a ciertos roles y representada según estereotipos. Estos micromachismos son viralizados y atraviesan edades y niveles socieconómicos. Parecen inofensivos pero no lo son, van minando de prejuicios el campo de las relaciones sociales e interpersonales y están presentes en la cotidianeidad de las instituciones, en la educación, en los medios, en las decisiones de los jueces y en las políticas de Estado.

La concepción en la que se basa la Red de Prevención de la Violencia de Género, una campaña recientemente lanzada en jardines maternales, centros de salud y "peluquerías", por la Secretaría de la Mujer de la Municipalidad de Paraná, se basa en un micromachismo.

"Pensamos que los lugares donde la mujer concurre son mayoritariamente las peluquerías (...) Y, tratándose de madres jóvenes, el jardín maternal es también uno de los lugares frecuentados por ellas (...). Además, en una vasta zona de la ciudad, el centro de salud también es un lugar de asistencia frecuente de las mujeres, ya sea por su propia atención, como la de sus hijos", describió la titular del área, Graciela Mántaras, a modo de presentación de dicha red.

Si consideramos que la publicidad -que ha sido por años el sector más estereotipador de la industria cultural- ya comenzó a incluir la perspectiva de género en sus mensajes, mostrando a mujeres proactivas y a varones compenetrados con el hogar y el cuidado de los niños, no se entiende que una campaña de un organismo dedicado a tutelar derechos de las mujeres parta de esterotipos de género que se consideraban superados ya en los años 80.

No se duda de las buenas intenciones del equipo de trabajo de la Secretaría de la Mujer, lo que no se comparte es el prejuicio reduccionista del que se parte para plantear una red de prevención de la violencia de género. Esto es, desde la subestimación de la mujer y su encasillamiento en estereotipos "madre", "cuidadora" y "objeto", roles que supuestamente debe cumplir en sociedad.

Marchemos levantando banderas de colores para lograr grandes reivindicaciones, pero también trabajemos en lo interno para superar y desterrar estos micromachismos que menoscaban cualquier lucha.



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