Hoy por Hoy
Sábado 20 de Mayo de 2017

La vida en nuestras manos

Las leyes están para ser cumplidas, pero sucede habitualmente que tras la sanción, no se reglamentan, o aún peor, la metodología dispuesta para ponerla en práctica resulta inviable. Normas como la Ley Nacional 27.159 y la Provincial Nº 10.249 apuntan a propender las prácticas de Reanimación Cardiopulmonar (RCP), o la instalación de aparatos desfibriladores en lugares de concurrencia masiva, como estrategia de prevención, para evitar las muertes súbitas o aquellas de origen cardiovascular. Mayo es, por caso, el mes de la RCP, instituido por la Federación Argentina de Cardiología: en el país, 40.000 personas mueren al año por muerte súbita, muchas más que por accidentes. Una simple y sencilla serie de maniobras, con nuestras propias manos, puede salvar muchas de esas vidas.
En Paraná, en Entre Ríos, en la materia se podría decir que la sociedad está 'a la buena de Dios'.
La Ley 10.249 establece, entre otros puntos, la obligatoriedad de la enseñanza de RCP en todo el nivel educativo Medio y Superior. Su incumplimiento es fácilmente perceptible.
Ante la consulta sobre el panorama social en la materia, desde la Cruz Roja se precisó que habitualmente, talleres de RCP suelen dictarse en días institucionales de las escuelas: teniendo en cuenta la superposición de esa jornada en los establecimientos, resulta imposible llegar a todos los jóvenes, al mismo tiempo.
Ante la necesidad de organizar y planificar para una efectiva acción, la Cruz Roja había propuesto al Consejo General de Educación (CGE), que se trace un plan que al menos inicialmente, alcance a alumnos de 4º año del Secundario, de las escuelas públicas y privadas. Al mismo tiempo, planteaba la necesidad que la RCP sea parte de la currícula, en una materia afín –como puede ser Biología–. Nada de eso prosperó.
Lo mismo sucede con la Ley Nacional Nº 27.159, que contempla un sistema de prevención integral de eventos por muerte súbita en espacios públicos y privados de acceso público. Sancionada en 2015, no cuenta con adhesión de Entre Ríos: fija la obligatoriedad de instalar desfibriladores en lugares con concurrencia mayor a 300 personas, abarcando clubes, escuelas, instituciones, empresas, entre otras.
La necesidad de contar con estos aparatos externos automáticos ha sido remarcada, incluso, a partir de la distintas experiencias trágicas. Actualmente, la Cruz Roja Paraná está realizando un relevamiento de la cantidad de desfibriladores en la ciudad, contó uno de los referentes de la institución mundial, Martín Nanni. Lo tienen, entre otros, los clubes Paraná, Echagüe, Rowing, Estudiantes y Patronato; hay también en el aeropuerto, en sucursales del Nuevo Bersa y del Banco Santander Río.
Hay casos cercanos de sucesos, con distintos finales, que marcan la necesidad de conocer RCP o contar con desfibriladores.
Por caso, el miércoles se cumplen dos años de la muerte del futbolista de Atlético Paraná, Cristian Gómez, que falleció en pleno partido de fútbol ante Boca Unidos, en Corrientes. También adquirió trascendencia masiva el fallecimiento, en Concordia, de un corredor de 33 años durante el Maratón de Reyes.
Caminando por la peatonal, corriendo por la Costanera, practicando cualquier deporte, estudiando en la universidad, nadie está exento de sufrir un ataque cardiorrespiratorio. Y muchas veces, el trauma de no haber podido ayudar a alguien, resulta algo tan incomprensible, como doloroso e irreparable.

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