Selección Argentina
Jueves 05 de Octubre de 2017

La Selección que debe ganarle a sus fantasmas

Como buen futbolero me debía una reflexión sobre el momento deportivo de la Selección Argentina de fútbol. Y si es el mismo día que el equipo se juega la clasificación a un Mundial, mejor todavía. Siento que el partido de esta noche enfrenta a este grupo no solo a una situación límite, a la urgencia de un resultado deportivo, sino que nos obliga a poner en tela de juicio la organización del fútbol argentino.

Este pobre presente futbolístico es el resultado de decisiones tácticas que luego ejecutan o no los jugadores dentro de la cancha, pero también de la incumbencia política con su expresión más pura en la era Grondona. Ese verticalismo en la conducción definió una lógica de funcionamiento dentro de la Selección, se tocó el cielo con las manos y se tuvo que lidiar con varios fracasos. Pero desde México 1986 y la consagración de Diego Armando Maradona ya no se tuvo la misma filosofía de trabajo, ni la obsesiva planificación implementada por Carlos Bilardo. La fórmula pareció resumirse a que los mejores jugadores garantizarían resultados, sin importar el tiempo previo de preparación ni la consolidación de un plan de juego.

Así los últimos técnicos que pasaron por la Selección (Gerardo Martino, Edgardo Bauza y Jorge Sampaoli) parecieron repetir el mismo esquema de priorizar a jugadores de clubes extranjeros y, sacando a Lionel Messi, el resto de los convocados son todos jugadores terrenales, parte de una generación que no pudo superar pruebas de carácter en momentos trascendentales. El partido de esta noche puede definir muchas cosas, pero debe marcar un quiebre en materia de mentalidad y forma de juego, debe ser el punto de partida para un cambio en serio si es que se quiere volver a los primeros planos del fútbol mundial. Y para ello es necesario que los jugadores se abstraigan del marco marketinero que se le quiere imponer a un partido más, porque es así, y esto lo demuestra el cambio absurdo de cancha para enfrentar a la Selección de Perú.

Se tiene que terminar con la improvisación para recuperar algo de la mística que identifica a nuestro fútbol; y no me vengan con los videos motivacionales ni con la arenga tribunera, que los que ganan los partidos son los jugadores dentro de la cancha. Así de simple.

Comentarios