Hoy por Hoy
Sábado 15 de Julio de 2017

La república de dame lo mío

En la República Argentina estamos sumergidos en una conducta muy asidua, propia de una sociedad deteriorada, hablo de la cultura del "dame lo mío". Todo el mundo quiere un pedazo de un pastel que a luces está podrido. La mayoría saca provecho para sí mismo de lo que sea, sin importarle el otro.


Resulta que estar inmersos en una política clientelista no ayuda. Esta situación, que no solo afecta al sector público sino también al ámbito privado, es una manta de ausencia de valores que arropa a más de uno y deja al descubierto cientos de falencias.


Se ha dado riendas sueltas a un individualismo salvaje con un ausentismo de conciencia colectiva que caló en el comportamiento de la mayoría de los argentinos, debido a que anteponen los intereses propios a los intereses de la comunidad.


Esta cultura de "dame lo mío", viene acompañada de una concepción oportunista, materialista y consumista que modificó los valores de las personas, quienes pasan a ser "alguien" por lo que tienen, lo que aparentan y no por el simple hecho de ser.


Quieren fama, dinero fácil y ser respetados, sin entender que no hay nada más noble e íntegro que ganarse el dinero, la fama y el respeto, con el esfuerzo, el trabajo y la seriedad.


Lamentablemente, la sociedad argentina -y por qué no decir la raza humana en general- se convirtió en egocéntrica, narcisista e indiferente.


Es como que la gente se queja, protesta y pide un cambio, pero pocos luchan y forman parte activa de ese cambio que demandan. Son apáticos a la política sin darse cuenta que es esa misma apatía es la que llevó al deterioro de nuestra sociedad.


Resulta que hemos dejado que esos que "quieren lo suyo" tomen las decisiones por lo que "queremos para todos", y se sigue con esa conducta aprendida que se convirtió básicamente en ley: "No voto si no me dan lo mío", "no voy si no me dan lo mío", "lo hice porque me dieron lo mío". Y así repetitivamente la gente se vuelve multiplicadora del "dame lo mío".


Necesitamos cambiar, seamos activista del bien común, apelemos a nuestra conciencia colectiva, hagamos todos los días un ejercicio de honestidad y seamos justo. Reinventemos los valores y multipliquemos la cultura del "quiero, pero quiero para todos". Ayudemos a los demás, a quienes más lo necesitan.


Tenemos que ponerle un freno al individualismo salvaje, al concepto del "dame lo mío". Se trata de un problema cultural, que es de raíz y debemos arrancarlo y empezar de nuevo, y la mejor manera de hacerlo es con educación.


Al respecto, el doctor René Favaloro, creador del by pass y quien también fue miembro de la Conadep, condujo programas de televisión dedicados a la medicina y escribió libros, dijo en 1993 a estudiantes reunidos en Glacier Park Lodge, Montana, Estados Unidos, que "ha llegado el momento, insisto, de detener el girar constante de nuestro planeta. Examinarlo, examinarnos, hacer el diagnóstico correcto y buscar todos juntos el tratamiento adecuado. Sólo lo lograremos si entendemos que estamos convocados por un compromiso ineludible: debemos luchar por una sociedad más justa y equitativa, sin prejuicios de ninguna índole".


Favaloro tenía toda la razón. Llegó la hora de trabajar para revertir esta realidad. Es necesario insistir una vez más que si no estamos dispuestos a comprometernos a luchar por los cambios estructurales de nuestro país, seguiremos siendo testigos de esta sociedad injusta donde parece que el tener y el poder son las aspiraciones máximas.


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