Hoy por hoy
Domingo 28 de Mayo de 2017

La desigualdad a la orden del día

La desigualdades económicas, sociales y culturales están directamente relacionadas con la concentración de la riqueza. Esta es una característica de la dinámica del capitalismo y no se le ve solución. Sin embargo, se puede mitigar a partir de políticas públicas.
En los gobiernos recae la responsabilidad de que las políticas públicas favorezcan la concentración de la riqueza y la desigualdad o la distribución de la riqueza y por lo tanto una tendencia a disminuir las desigualdades y, en la misma lógica, también la pobreza.
Es así que son dos las opciones que tienen los gobiernos: una es gobernar para los más y la otra es gobernar para los menos. Dicho de otra manera, pueden gobernar para someter al capital y regularlo o pueden gobernar de manera subordinada al capital. La primera opción es una fórmula que podría calificarse de moral, la segunda de inmoral.
El actual gobierno argentino es abatido por la pobreza extrema y la desigualdad económica y social entre los diferentes estratos de la población.
Con las cifras derivadas de los estudios del Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (Indec), indican que el índice de pobreza alcanzó en el segundo semestre de 2016 al 30,3 por ciento del país, lo que equivale a 12,7 millones de personas.
Ahora bien, la culpa de que haya desigualdad y pobreza en la Argentina no se debe al gobierno actual, sino que viene desde hace años, se podría decir que empezó a crecer a mediados de los 80, pero con las medidas de Mauricio Macri y su gente, los números se dispararon.
De esta manera, hay que tomar el problema por las astas porque de lo contrario, nos encaminamos a ocupar el primer lugar en desigualdad social a nivel mundial, lo cual probaría que durante años nuestros gobiernos, con sus políticas sociales y económicas, sirven no a la población ni al capital en su conjunto, sino a la elite capitalista, tanto nacional como extranjera.
El número de gente en situación de pobreza deja a la vista la concentración de la riqueza y la desigualdad en nuestro país. Pero entonces, ¿qué papel jugaron los últimos gobiernos argentinos para abatir o disminuir la pobreza?
En absoluta incongruencia con sus supuestas intenciones de disminuir la pobreza en la Argentina, con el paso de los años, los diferentes gobiernos se las ingeniaron para que hoy en día en el país 12,7 millones de personas no tengan la posibilidad de acceder a la canasta básica.
Por lo tanto, es necesario preguntarse: ¿Qué están esperando para reaccionar y evitar que la desigualdad y por consiguiente la pobreza aumente?
Hay que hacerse cargo del problema y actuar, porque hasta ahora, lo único que ha aumentado en la Argentina, aparte de los precios, el desempleo, los gastos militares y la inseguridad pública, es el enriquecimiento de los menos, quienes salen airosos de todo, con total impunidad y con las manos limpias y la panza llena, un privilegio que no tienen todos los argentinos.

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