Hoy por Hoy
Viernes 07 de Julio de 2017

La comodidad, una eterna dificultad

Lamentablemente en los últimos tres años, más o menos, me tocó concurrir demasiado, para mi gusto, al hospital San Martín de Paraná.

Dos familiares muy cercanos no la pasaron bien por distintos cuadros de salud y yo asistí como acompañante en ambos casos. Y en esta situación, la de acompañante, me tocó ver absolutamente de todo. Observé tristezas, alegrías, discusiones, falta de organización, poca limpieza, olores, falta de comodidad por doquier, una infraestructura que ya no soporta el paso de los años y otras tantas cosas más que no vienen al caso porque no termino más y no busco destruir, sino construir, o al menos alertar a quien corresponda.

Sin conocer la economía del hospital, pero sí estando al tanto del escenario que atraviesa el país, siento y así me lo hicieron sentir sus empleados, que hay cuestiones que no pueden faltar.

Una de ellas por ejemplo, aunque parezca una estupidez o una locura, son las sillas. El centro de atención médica referente de la provincia de Entre Ríos se está quedando sin sillas para los acompañantes. Cada una de las personas que llega de distintos puntos de la provincia o de la capital y que está con un enfermo debe llevar su silla, reposera o banco. Una vergüenza total, porque el que no tiene se sienta en el piso o donde puede. Imagínense el cuadro.

Según lo que pude averiguar este problema viene de larga data. El pedido, según le manifiestan los principales directivos del nosocomio a sus empleados, está hecho desde hace bastante tiempo, pero lo concreto es que las sillas no llegan. El hospital tiene tres pisos y en cada uno de ellos el problema, entre otros tantos, es el mismo. La falta de comodidad. El hospital es de todos, es de una provincia entera. Tal vez el gobierno, mediante el Ministerio de Salud, con la reciente designada Sonia Velázquez, logre atender este trance.

En este contexto trabajan los médicos, enfermeros y ordenanzas. A ellos los despego de este panorama y no pongo en discusión su tarea. En los tres sectores me saco realmente el sombrero. Vi profesionalismo y un alto nivel en lo que se hace con los pacientes del nosocomio. A veces, con poco, hacen mucho y es algo que debe ser resaltado. Soy consciente de que si de pedidos se trata, el hospital tiene una larga lista de prioridades, pero también me da la sensación de que puntualmente de este aprieto se puede salir fácilmente.

Gestiones anteriores de gobierno no pudieron, ojalá esta que se viene de la mano de Velázquez pueda con este inconveniente. Los acompañantes y los empleados se lo agradecerán.



Comentarios