Justicia
Viernes 19 de Mayo de 2017

Jurados populares para legitimar la Justicia

En estos días dos casos ponen al rojo vivo las discusiones sobre las decisiones de la Justicia. La resolución del juez Carlos Rossi de liberar al asesino de Micaela García, el violador Sebastián Wagner, quien a su vez ya había quedado impune de un abuso sexual años atrás; ahora, la absolución de los tres acusados por el femicidio de Gisela López. Cada magistrado dio los fundamentos para defender su fallo, pero nada impide el aluvión de críticas de todos lados. Vuelven, una y otra vez, a generarse las suspicacias sobre tales decisiones y los jueces quedan bajo sospecha ante la opinión pública.


El nuevo Código Procesal Penal pudo terminar con las críticas a las demoras y dilaciones en las causas judiciales, y logró la apertura de las investigaciones que pasaron del oscurantismo del expediente a audiencias orales y públicas, entre otros méritos como la disminución de los niveles de violencia en Paraná (los homicidios bajaron a la mitad el año pasado). Ahora se necesita otro cambio radical para llevar legitimidad social a las decisiones de los jueces. Y no es más ni menos que delegar esa responsabilidad en el pueblo.


Los legisladores provinciales deberían sacar del cajón el proyecto de Ley de Juicio por Jurado. Si un tribunal popular sentencia sobre la culpabilidad o inocencia de una persona en un delito, luego de observar las pruebas en un juicio ¿a quién se acusará de complicidad, corrupción, garantismo, etc? Cada uno de sus integrantes sería seleccionado por sorteo de un padrón, la participación sería obligatoria y el jurado será confeccionado con criterios de imparcialidad, con control de la acusación pública y la defensa.


En la política, las decisiones de gobierno que afectan a miles de personas cuentan con más legitimidad bajo el argumento de que el funcionario que tomó tal medida fue elegido por el voto, y al que no le guste que vote a otro en los próximos comicios. Una farsa de esta democracia representativa, pero como argumento es valedero.


En la Justicia, en cambio, todo el peso de las decisiones cae en la "sana crítica" de los jueces que nadie eligió.


Es hora de que el Poder Judicial comience a delegar parte de sus facultades en la sociedad, no solo para llevar legitimidad a una sentencia sino, principalmente, para que el pueblo pueda ejercer la democracia en ese ámbito tan reservado a los abogados.


Además, sería un mensaje para aquellos que condenan a una persona desde la comodidad de un teclado o un celular en redes sociales, con total desconocimiento de la causa. "Vaya usted, escuche los testigos, analice las pruebas y diga si es el culpable".


Se sabe que hay cierta reticencia en los Tribunales para implementar los juicios por jurado. Algunos sostienen que la idoneidad de quienes dictan un fallo es fundamental para lograr justicia, y a eso no lo tiene cualquiera. Otros temen que, con las investigaciones actuales (como sucedió por ejemplo con el caso de Gisela López con testigos de oídas), no se logre convencer a un jurado popular, lo que demandaría perfeccionar las pesquisas y lograr pruebas más certeras, (en buena hora que suceda); y al momento de un alegato no bastaría con abundar en explicaciones jurídicas que pocos entienden.



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