Educación
Martes 11 de Julio de 2017

Incertidumbre

Dejar que la vida fluya como una pluma en el viento, disfrutar la incertidumbre sin saber qué deparará el destino, consignas poéticas que pueden servir como fundamento de alguna bella filosofía new age. Cerrar los ojos y posar el dedo sobre un mapamundi para que el azar elija por uno a dónde ir de vacaciones, o lanzar una moneda para decidir si tomarse o no un año sabático de la facultad; meros ejemplos de cómo aplicar en la vida esa filosofía. El concepto de disfrutar la incertidumbre puede sonar interesante para quienes tienen asegurado un buen pasar y necesitan una inyección de adrenalina en su rutina. Pero cuando la incertidumbre se usa como base de un proyecto político es una burla irresponsable y violenta.

Días atrás volvió a hacerse viral una frase que el ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich participó de un panel donde planteó: "El problema es que nosotros tenemos que educar a los niños y niñas del sistema educativo argentino para que hagan dos cosas: o sean los que crean esos empleos, que le aportan al mundo esos empleos (...) o crear argentinos que sean capaces de vivir en la incertidumbre y disfrutarla". Y, no conforme, el funcionario agregó: "De entender que no saber lo que viene es un valor...".

En el plano económico y social, la incertidumbre dista de ser algo valioso; dudo que el factor sorpresa haga menos desagradable para un ciudadano promedio el tener que recibir un telegrama de despido; o el hecho despertar un día y desayunarse que al peso lo volvieron a devaluar, con la pérdida de poder adquisitivo que eso acarrea.

Si hay algo seguro en este mar de incertidumbre, es que lo que vendrá será peor. Cuando la incertidumbre es política de Estado, no se pueden esperar buenas noticias. En especial, en un contexto donde la inflación va en alza y el enorme déficit fiscal ahuyenta las inversiones tan mentadas por el macrismo, donde la presión tributaria a la ciudadanía no baja y el gobierno busca solucionar los problemas desde un enfoque típicamente monetarista. La realidad nos da pistas y las perspectivas apuntan al recorte de gasto público y la reducción del empleo estatal. Después de octubre, por supuesto, porque si en algo el Gobierno no quiere ceder territorio a lo incierto, es en las elecciones.

Entonces no podemos hablar de incertidumbre, de duda. Aquí, la confusión está clarísima. Lo que Bullrich dijo entre líneas es "necesitamos argentinos que sepan caminar la desgracia, en la adversidad. Y que no se quejen".



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