Dólar
Miércoles 02 de Agosto de 2017

Frente al paredón de los descuentos

Si compra dos aguas minerales, paga solamente una, solo por agosto; por cinco postres de vainilla, 20% de descuento, solo los martes; los jueves, dos por uno en detergente; los miércoles 15% en yerba. Y así, somos miles los que nos paramos frente a los grandes carteles, elegimos qué día ir al supermercado o qué producto comprar en determinado lugar. Siempre hubo promociones, pero en épocas en que no hay un mango, para algunas grandes cadenas parecen ser la manera que tienen de vender y la mayoría vamos en búsqueda de esas diferencias para ahorrar 20, 30, 50 pesos en cada compra.

Días atrás en el supermercado, como ya era tarde, no había más de cinco personas: una en la caja a la espera de que le cobraran y cuatro más que leíamos los carteles que hay en una pared donde estaban las ofertas. Estábamos ahí, en la búsqueda de ahorrar algo, lo que sea, hasta de comprar algún producto que ese día costaba menos pero que no era urgente, con tal de que a la larga se le gane algo. Esa misma tarde, fue la del 28 de julio, había hecho una nota publicada en Diario UNO al día siguiente. Ya a la noche y frente a las ofertas, me lamenté al acordarme de una frase de Bertolt Brecht que tendría que haberla puesto en aquella crónica. En la nota daba cuenta de que ante el aumento del dólar –entonces superó los 18 pesos por primera vez en la historia reciente– los fideos, las galletitas, las gaseosas, la nafta y el gas iban acostar más caros con aumentos que se iban a dar en cualquier momento, porque eso es lo que pasó siempre.

Me lamenté, porque esa frase solo me la acordé, y no completa, parado ahí, en la búsqueda de ahorrar algo y hubiera venido bien para aquella otra nota del dólar. Por eso la dejo ahora, porque habla de lo que nos pasa a muchos cuando se nos escapa el mes entre las manos y nos quedamos con la boca abierta ante el paredón de los descuentos. Escribió Brecht: "El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales".

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