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Martes 23 de Agosto de 2016

En la génesis de la generación que dejó un sello

Los Juegos Olímpicos de Río ya son parte de la historia. Y con ella, el último capítulo de la Generación Dorada, ese grupo que lideró Emanuel Ginóbili y que nos hizo conocidos en el mundo entero desde Atenas 2004 en conquistas, posicionamiento y reconocimiento en materia de básquet. Aún tengo presente las lágrimas de despedida de Manu, luego de quedar eliminados en cuartos de final ante el todo poderoso Estados Unidos. El bahiense, a sus 39 años, decía adiós a la Selección nacional luego de haber conseguido cosas maravillosas y quizás inalcanzables cuando antes de 2000 nos conformábamos con solo clasificar a un Juego o Mundial. Pero así como recuerdo el legado que ha dejado Ginóbili, al dejar la vara por demás alta de cara a lo que viene, también quiero recordar elementos vinculados a la historia periodística. Para graficarlo traigo a cuenta un artículo publicado el 25 de julio de 2002. Allí, Diario UNO de Entre Ríos cuenta que un día antes, Emanuel Ginóbili era el último integrante de la Selección Argentina en arribar a la ciudad de Colón, donde el combinado dirigido entonces por Rubén Magnano (lo fue de Brasil recientemente) se preparaba para el Mundial de Indianápolis 2002, donde luego Argentina estuvo muy cerca de dar el golpe y llevarse el título tras perder la final con Yugoslavia.

De lo acontecido hace ya 14 años en la costa del Uruguay, recuerdo que fue el histórico dirigente de La Unión de Colón, Don Carlos Delasoie, el que me dio una chance única. La de hablar telefónicamente con uno de los deportistas más grandes del planeta. "¿Sabés con quién voy en la camioneta llevándolo al hotel?", me dijo el directivo. "¿Con quién?", respondí. "Ginóbili ¿Querés que te pase?", me agregó, a lo que respondí "Siiiii!!!!". Y me atendió Manu, el que habló de todos los temas ya que no solamente se venía el compromiso en el Mundial, sino también que recién acababa de firmar su primer contrato con los San Antonio Spurs en la NBA, donde ahora estaría jugando su última temporada antes de retirarse de la disciplina. Ovación, hace 14 años, estuvo en la cobertura de una de las concentraciones que comenzó a construir una historia de oro. Estuvo en la génesis de la generación que dejó un sello y que nos llena de orgullo. Y como a partir de ahora Manu y compañía pasarán a ser un GRAN recuerdo, quería compartir este momento único en la carrera de un periodista. Y que no se volverá a repetir. Manu fue único. La Generación Dorada también.

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