Hoy por hoy
Sábado 13 de Mayo de 2017

El robar para pedir disculpas

El debate por estas horas en la comunidad de Paraná, amplificado a la máxima potencia por la intervención de las redes sociales, es la situación generada por una ladrona con bastantes antecedentes, que por el escrache sufrido decidió ir a pedirle disculpas a la docente víctima del hurto en una joyería.
UNO contó todos los aspectos de la noticia, sin embargo aún quedan secuelas y reflexiones. La primera es que ayer a la tarde llamó a la Redacción de este medio la dueña de una ropería que aseguró que la mujer ladrona que apareció en el video que observó en www.unoentrerios.com.ar era la misma que le había llevado un par de anteojos y una billetera.
Admitió que prefirió no hacer la denuncia porque en su comercio no contaba con un sistema de cámaras de seguridad, pero al reconocerla por las imágenes, sí hará la presentación judicial y policial como corresponde.
En el diálogo con la comerciante víctima, advirtió que no le creía "un carajo" a la ladrona tras haber ido a pedir disculpas a la casa de la docente de la escuela Normal. "Es claro que esta señora hace del robo su forma de vivir y es por eso que no le importan sus hijos, sus padres, su familia, o el qué dirán. Tras el escrache en las redes sociales, ahí sí le importó, por eso digo que ella fue obligada, no convencida de que estaba actuando mal".
En esa línea, la mujer dijo: "Esta ladrona anda bien vestida, no es una señora humilde con sus hijos en brazos. Lo hace solo para tomar el dinero u elementos que no le corresponden".
Por otra parte, también es entendible el proceso de "ajusticiamiento" que hay en las redes sociales que terminan siendo crueles y muchas veces injustas. Enojarse con la autora del robo, es entendible, lo que no se debe hacer o permitir es entrar en el terreno peligroso de la justicia por mano propia o el enceguecerse con los hijos o familiares de esta mujer, que no han cometido delitos.
Este problema de fondo habla de cómo somos los argentinos a la hora de transformarnos en jueces inapelables en los comentarios, que sin tener toda la información nos animamos a prejuzgar o levantar el dedo. Más bien diría, quien esté libre de pecado, que tire la primer piedra.

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