Elecciones Legislativas 2017
Jueves 22 de Junio de 2017

El fin de las PASO

Las alternativas de la política argentina son tan cambiantes como los de varios otros aspectos de la vida nacional. Con el mismo esmero con que muchos dirigentes políticos han venido justificando desde 2011 la realización de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias; se explica ahora que no resultan necesarias y se especula públicamente con realizar cambios al mecanismo o directamente dejar de hacerlas.

Las primarias debutaron en 2011 y se las sostuvo con el argumento de aumentar la participación del ciudadano de a pie en la vida de los partidos políticos. En ese momento en la provincia ya teníamos una experiencia bastante aproximada a las PASO nacionales gracias a la denominada Ley Castrillón, un esquema de internas abiertas que el peronismo entrerriano diagramó en 2005 pensando en resolver sus problemas. La principal diferencia radicaba en que la ley provincial no obligaba al ciudadano votar ni a los partidos a presentarse si tenían una lista única. Los problemas eran varios: el principal se daba en las pequeñas localidades, donde simpatizantes de un partido que no tenía primarias, se dedicaban a votar al "peor candidato" que se presentara en las primarias del partido adversario.

A poco de aprobarse la ley nacional, la provincial se modificó volviendo obligatorio el voto y la presencia de los partidos, aunque tuvieran lista única. También se unificó la existencia de un piso mínimo de participación de votantes para que un partido o alianza pasara de las primarias a las generales.

La historia reciente es conocida. En las presidenciales las PASO fueron casi una encuesta de lo que ocurriría luego en las generales, sin sorpresas. El sistema tenía sus lados flacos y después de la interminable jornada electoral de agosto de 2015, se habló de modificar la ley para darle razonabilidad a la proliferación de cientos de boletas en el cuarto oscuro, pero rápidamente se echaron al olvido esas promesas.

Se podría evaluar si esa obligación de ir a votar a las PASO sirvió para que la gente tuviera más participación en la vida electoral del país. Del mismo modo que se puede analizar si obligar a todos los partidos a presentarse a las PASO, aún con lista única, sirvió para poner en un pie de igualdad a las fuerzas políticas a la hora de las votaciones. Posiblemente la respuesta sea no, o al menos que sirvió poco.

Hoy las diferentes fuerzas políticas se proponen lograr una lista única. Es la idea de Cambiemos en todo el país. Es la postura del peronismo en diferentes frentes, y la del massismo, y de la izquierda. Casi nadie cree ahora que la disputa interna fortalezca a un sector político.

Y ante esto, algunos dirigentes y legisladores comienzan a pensar en el dinero que se gastará inútilmente en las elecciones primarias del 13 de agosto. Lo que parece cierto es que las fuerzas políticas tienen derecho a buscar el consenso de una sola lista. Eso siempre fue parte de las posibilidades. Y también parece cierto que si las PASO dejaran de hacerse por una cuestión económica, no resultaría un argumento tranquilizador, ya que se sabe que no votar nunca es mucho más económico que hacerlo cada dos años.

La razón por la cual las elecciones primarias deberían discutirse, y tal vez dejar de hacerse, es que fomentan una participación obligada, contra la voluntad de muchos, lo que termina siendo campo propicio también para el clientelismo electoral que se le criticaba a las internas partidarias tradicionales.

Posiblemente volver a la interna tradicional, en la que las decisiones de un partido político las tomaban los afiliados, los que estaban imbuidos de sus ideas y participando de la vida interna sea la manera de rescatar lo mejor de la participación política.


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