Último Primer Día
Miércoles 15 de Marzo de 2017

Educación y liberación

Los estudiantes que terminan la escuela Secundaria tienen desde hace tiempo una forma de festejar su Último Primer Día. Se trata de una previa larga en la que los adolescentes se juntan a celebrar y van a clases sin dormir.


Esta celebración comienza la noche anterior al Último Primer Día de clases, antes de la medianoche, cuando los jóvenes se juntan en algún lugar para festejar con música y alcohol y estiran la fiesta hasta que el reloj marca la hora de entrar a clases.


Alertados por las condiciones en las que muchos chicos llegan tras los festejos, los directivos de las escuelas toman distintas medidas, como llamar a los padres de los alumnos que no están aptos para asistir al colegio, o sanciones.


Sobre este tipo de celebraciones, Liliana Moneta, presidenta del Capítulo de Psiquiatría Infanto Juvenil de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, contó a DyN que: "Muchas veces responde a un ritual del pasaje a la adultez y se trata de un momento de liberación, porque el último año del Secundario es una etapa muy conflictiva para el chico".


Más allá de que terminar el Secundario significa cerrar una etapa y eso puede generar muchos cambios en el estudiante, lo que más preocupa de estas largas previas es el consumo de alcohol que, según un estudio que difundió el Ministerio de Salud, creció en los últimos 10 años más del 100% entre los adolescentes.


Además, se indicó que la mayoría de estas previas suelen hacerse en casas, por lo que el control en la ingesta de alcohol por parte de las autoridades resulta más complejo y depende enteramente de los padres.


Tras los inconvenientes que ocurrieron el domingo pasado a la madrugada en la capital entrerriana, el director Departamental de Escuelas de Paraná, Roque Caviglia, señaló a Radio De la Plaza: "Los problemas ocasionados por los festejos denominados el Último Primer Día de clases deben ser tratados por las familias, ya que se producen en momentos en que la escuela no tiene contacto con los chicos, con lo cual es decisión de los padres si sus hijos participan o no del festejo".


"Es un tema familiar que la institución tiene que tratar de a poco, pero la institución educativa se despide de los chicos en diciembre y si los padres no intervienen, la escuela queda muy sola con esto", apuntó, y agregó que "el protocolo ante un caso de un chico alcoholizado es llamar a los papás para que se hagan cargo de su hijos, porque son los responsables".


Queda en claro que el Último Primer Día es una moda que crece y significa un momento de liberación para el chico. Por eso los padres deben hacerse cargo de sus hijos y tratar la cuestión con educación. No es un problema de la escuela o de las medidas de control que toma el municipio o la Policía, sino que viene de la casa.



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