Santiago Maldonado
Miércoles 27 de Septiembre de 2017

¿Dónde está Santiago Maldonado?

La ausencia de Santiago Maldonado es dolorosa por cientos de motivos, pero ante todo, el principal, el que no debemos perder de vista, es que un gurí desapareció de la nada, tras un procedimiento de una fuerza federal que debe protegernos, manteniendo la angustia, desazón e incertidumbre a toda su familia. Porque en medio de toda la discusión política, lógica, necesaria e imprescindible, la familia de Santiago vive un calvario que se acerca a los dos meses, escuchando, padeciendo, versiones de todo tipo y calibre.

Negociando, hablando con funcionarios a los que poco parece importarles la suerte de su hijo o con periodistas que buscan sacar rédito sin preocuparse por Santiago. Camino a los dos meses, las sospechas más fuertes se sitúan en los hombres de verde, siguiendo las órdenes de los hombres de traje y corbata. Situaciones que remiten a viejas épocas que los 30 años de democracia parecían haber desterrado para siempre. Años en que el terrorismo de Estado se adueñó de la vida de las personas por imperio del miedo y el abuso. Hay 30.000 desaparecidos producto de esa esta siniestra estrategia del poder militar y civil que se sostuvo con la violencia.

Y en el medio, la familia otra vez, aguantando desidias y soberbias de quienes deben ofrecerles soluciones y contención, con un juez recusado tras perder tiempo precioso para resolver la desaparición de Santiago. Y todas se suman, hasta periodistas estrella que ningunean al gurí con el mote de "artesano", como si eso fuera otro pecado merecedor de castigo. Esta es la tercera columna que escribo sobre Santiago, demasiado para una sociedad que ha sufrido dolorosas experiencias en estos temas, penosas para nuestra democracia que ve pisoteada su esencia más bella, la de protegernos de los poderosos, de las armas, para poder vivir en paz y en comunidad.

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