Hoy por Hoy
Lunes 02 de Octubre de 2017

Demoras en colectivos de larga distancia

Tomar un colectivo de larga distancia para ir de Paraná a Buenos Aires y llegar en el horario estipulado se transformó en una utopía. Hace un par de semanas, por ejemplo, uno de los coches salió a horario, cinco minutos después de la medianoche. Tenía que llegar a las 6.45 a Retiro, pero finalmente los pasajeros arribaron a las 9.30. En el camino, apenas a pocos kilómetros de Santa Fe, el rodado sufrió un desperfecto que le impidió seguir viaje.


La alternativa, que prácticamente deja de serlo cuando no hay mucho para elegir, fue esperar una unidad de otra empresa, aunque quizás del mismo grupo empresarial, que como tenía poco pasaje pudo transportar a quienes estaban varados. Si no, quién sabe cuánto más tenían que aguardar sin siquiera recibir una explicación o una disculpa. No obstante, el servicio que los cargó entraba en todas las localidades y pueblos que había en el camino, lo que hizo que demoraran aún más de los previsto, llegando tarde a trabajar o a realizar los trámites por los que habían emprendido semejante tramo.


Ojalá fuese un caso excepcional, pero lo cierto es que quienes tienen que realizar a menudo este trayecto saben de los percances que se sufren porque prácticamente nunca se llega a tiempo: el viernes un coche que sale de Liniers debía llegar tipo 7 a Paraná y lo hizo pasadas las 8 porque salió una hora tarde desde Buenos Aires, y el colectivo que va de Paraná a Liniers a las 14 jamás llega a las 21.40, sino cerca de las 23.


Lo mismo ocurre en otros destinos. Los motivos son diversos, pero siempre hay una causa que provoca que no se pueda cumplir con los horarios pautados. Se rompen las unidades de camino y eso hace dudar del mantenimiento que les hacen, hay congestión en las terminales, o salir o entrar a la capital entrerriana es más costoso desde el cambio de circulación de las calles, entre otros pormenores.


La mayoría llega más de una hora tarde y es preocupante. Incluso hasta hace poco había una empresa que ofrecía un servicio ejecutivo que iba directo a Retiro, y aunque el boleto es sensiblemente más costoso valía la pena pagarlo con tal de no tardar más de la cuenta. Pero también empezó a registrar demoras.


Sea cual fuere la razón, las empresas no cumplen con lo que ofrecen, los usuarios se resignan porque no saben dónde quejarse y los organismos de control parecen mirar para otro lado.

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