Caso Gisela López
Martes 23 de Mayo de 2017

Caso Gisela: ¿un querellante o investigar mejor?

"Una constelación de indicios" fue el argumento que se utilizó en varios casos para dictar una condena contra algún imputado cuando no había pruebas científicas ni testigos directos. Daba la sensación de que cualquiera podría decir "me dijo fulano" o "me contó", como sucedió en el segundo juicio a Liliana Rivas por el homicidio de su esposo, y con eso fundamentar una sentencia.


El fallo absolutorio en el caso Gisela López revierte esos antecedentes jurídicos, que en especial siempre recaen en los más vulnerables, que son los que habitualmente ocupan el banquillo de los acusados. Es más, creo que la sentencia tan cuestionada insta a trabajar y a profundizar una investigación con pruebas científicas, que incluyan el levantamiento de rastros, cotejos de suelo, entrecruzamiento de llamadas y otras tantas pruebas más como sucedió por ejemplo en el caso Priscila Hartman.


En el femicidio de Santa Elena, en la explicación que dieron los jueces sobre el fallo unánime, quedó en claro que no hay pruebas para condenar a una persona ni a tres. Un legajo (expediente) no puede sostenerse de comentarios, eso siempre repiten los funcionarios en Tribunales. Por más que algunos fiscales traten de defender el trabajo de su colega (Santiago Alfieri), uno no puede meter presa a una persona solo por testimonios de oídas. Más aún en una causa donde un vecino de Paraná pasó varios días preso por ser supuestamente el autor de la desaparición. En aquel momento se dijo que en la casa del hombre se habían hallado rastros de Gisela, pero después todo quedó en la nada. Según Jorge Leitner, abogado defensor de ese detenido, todo fue una mentira que aún no fue aclarada. Es más, se dice que el perro rastreador jamás marcó nada, sino que esa detención fue para saciar la presión social. ¿Será cierto?


El martes a la noche leí que un grupo de vecinos de Santa Elena se movilizó contra el fallo absolutorio, cuando en realidad la marcha tendría que haberse realizado para exigir que se encuentre a el o los responsables. Otro motivo de la movilización hubiese sido exigir que se investigue mejor. El cuerpo de Gisela estuvo 18 días en el mismo espacio y nadie lo vio cuando supuestamente pasaron con drones, perros y un ejército de colaboradores. Siempre se dice que a los fallos hay que respetarlos. Tres jueces sostuvieron que "las escasas y débiles pruebas acercadas no son suficientes para derribar el estado de inocencia de los tres imputados y arribar a la condena", y añaden: "Se ha traído a juicio a estas tres personas con testigos y declaraciones débiles que han hablado del hecho a oídas". Nadie quiere hacer autocrítica. Y lo peor de todo es que el poder político plantea como una solución la intromisión de un abogado querellante cuando ellos son los responsables de designar los investigadores. Más que pagar un querellante, el gobierno debería averiguar si en realidad no falló la investigación policial- judicial. ¿Qué hará el querellante que no pueda hacer el fiscal? La familia López tuvo un abogado que la representó y renunció previo al juicio. Sería positivo llamarlo por teléfono y preguntarle porqué. Ojalá que el o los culpables del femicidio de Gisela sean hallados y condenados para el bien de toda la sociedad y de la familia López.


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