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Lunes 17 de Octubre de 2016

Honran a Juan Bautista Tupac Amaru en el país

El hermano del líder de la rebelión andina de 1780 está sepultado en el Cementerio de la Recoleta. Hallaron sus restos hace dos años.

Historiadores, legisladores e integrantes de pueblos originarios realizaron ayer en el Cementerio de Recoleta un homenaje a Juan Bautista Tupac Amaru -hermano del líder de la rebelión andina de 1780, Gabriel Condorcanqui- cuyos restos fueron encontrados hace dos años en esa necrópolis porteña.

El homenaje, convocado por la organización de Mujeres Originarias en la Política Social y Comunitaria (Mopsyc), se realiza por primera vez desde que se hallaron los restos de Juan Bautista y "en vísperas de la celebración de 1810, resaltando el papel que jugaron los pueblos andinos en momentos previos a la emancipación", dijo a Télam el historiador Hugo Chumbita.

Especialmente invitado, el amauta (educador) Evaristo Pfuture Consa, quechua de Arequipa, llevó adelante la singular ceremonia con todos los elementos de la cultura andina.

La rebelión de los pueblos de una amplia región de los actuales Perú y Bolivia, en 1780, liderada por Gabriel Condorcanqui Tupac Amaru contra la opresión colonial española, es analizada por varios historiadores como un antecedente concreto de las luchas independentistas que se libraron entre 1804 y 1825 en todo Latinoamérica y que culminaron con la desestructuración imperial ibérica.

Pero en esas revoluciones, los intereses de los originarios estuvieron presentes sólo en algunos proyectos que quedaron frustrados, a pesar de su aporte y participación en los ejércitos antiespañoles.

"La importancia de este homenaje es rescatar la contribución de los pueblos indígenas en la lucha por la independencia de América, que es algo que no ha sido suficientemente resaltado", precisó Chumbita y apuntó que "muchas veces se olvida que la gran rebelión de Tupac Amaru es el antecedente inmediato de los revolucionarios de 1810".

El historiador señaló que Juan Bautista "era el candidato" para el proyecto de Manuel Belgrano de erigir una monarquía inca en América.

"No consta en actas que lo propusieran en ese momento pero se cree que era la persona en quien pensaba Belgrano, porque era un descendiente directo que tenía todos los títulos para el cargo y era una persona muy instruida", dijo el historiador.

Juan Bautista Tupac Amaru fue el único sobreviviente de la represión española contra los Condorcanqui: sólo él entre "los 80 integrantes de su familia que fueron apresados y que fueron muriendo por el trato que recibieron", añadió.

El descendiente inca fue encarcelado tras la rebelión y llevado primero a Lima, luego a distintas prisiones de España y terminó en Ceuta, una fortaleza española ubicada en la costa africana.

Chumbita precisó que "él no participó directamente en esa rebelión, aunque fue un colaborador, porque estaba en otro lugar en esos momentos, pero lo encarcelaron para borrar la existencia de cualquiera que pretendiera levantar la bandera del trono incaico".

Juan Bautista obtuvo su libertad en 1820, tras 40 años de cárcel, cuando una revolución liberal restableció en España la Constitución de Cádiz y liberó a los presos.

Invitado a Buenos Aires, llega en 1822, y el gobierno "lo reconoció como víctima de la represalia de los españoles, le otorgó una pensión y le encomendó escribir sus memorias, libro que se publicó en 1824 con el nombre de «El dilatado cautiverio bajo el gobierno español de Juan Bautista Tupacamaru»", señaló Chumbita.

Para el historiador, "esas memorias que dejó son un trabajo admirable que demuestran su entereza en la defensa de sus ideas, de la civilización andina, de la lucha por la independencia identificándola con la revolución por la que lucharon todos los sudamericanos en esa época".

En este sentido, Chumbita recordó una carta que le escribió a Bolívar en la que le dice que con la independencia de la Gran Colombia "logró el triunfo en esa causa por la que murió su propio hermano".

Por su parte, la diputada nacional Silvia Vázquez, de la Comisión Bicameral del Bicentenario, presentó un proyecto de rescate de la memoria de Juan Bautista, quien desde 1822 vivió en Buenos Aires hasta su muerte, en 1827.

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