La Provincia
Viernes 30 de Octubre de 2015

Hijos de homosexuales podrán bautizarse por la Iglesia Católica

Aseguraron que la apertura no significa aceptar aquello a lo que llamaron “conducta inmoral” 

Pablo Felizia / De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar


¿Qué hacer si pide el bautismo para sus hijos una pareja del mismo sexo? El Instrumentum laboris de la III Asamblea general extraordinaria del sínodo de los Obispos denominado Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la nueva evangelización, señala en el número 120, en cuanto a la transmisión de la fe a los niños de parejas del mismo sexo: “el pequeño debe ser acogido con la misma atención, ternura y solicitud que reciben los otros niños”, así se expresó la curia en un documento extenso –Subsidio, en la jerga– que fue dado a conocer en los últimos días por la Iglesia Católica y publicado en Paraná por el Arzobispado. 

El mismo habla del ritual del bautismo y fue elaborado el año pasado en un Encuentro de Directores Diocesanos de Liturgia. Se trata de 59 páginas donde manifiestan, entre otras consideraciones: “En realidad, la Iglesia aplica un criterio de benignidad para el niño, quien no debe ser privado de la gracia por el modo de vida de los padres”.

UNO intentó comunicarse con el cura Mario Haller, a quien señalaron como el más preparado para hablar de la temática. Varias horas se intento dar con él, pero fue imposible. En parroquias de la capital provincial,  mencionaron que el texto recién lo conocieron ayer y que aún no lo habían leído completo; una y otra vez dieron cuenta de que el sacerdote de la iglesia de San Agustín, era el más claro en la materia. De todos modos y a pesar de la extensión del documento, es posible hacer una síntesis.

Para el catolicismo, un pedido de bautismo interpela la fe y debe ser vivido con espíritu de servicio. En el Subsidio destacaron que no deben  tomarse decisiones apresuradas y hablaron de mirar a los ojos y al corazón para discernir –“más allá de palabras y comportamientos que a veces no están de acuerdo con las normas prescriptas”– y no apagar la motivación de acceder al sacramento.

En el documento difundido por el Arzobispado de Paraná se aclara: “Para poder bautizar a un niño, hasta los 7 años de edad solo se piden estos dos requisitos enunciados: que consienta al menos uno de los dos padres, y que haya esperanzas fundadas de que va a ser educado en la fe de la Iglesia. Como se puede observar, el Código no exige ningún requisito referente a la calidad moral de la relación de los padres”, y afirmaron que el criterio de la Iglesia es “no castigar” al hijo.

Sobre sus últimas páginas, sostuvieron en el documento que si por el tipo de unión de quienes solicitan el bautismo –“que contradice la ley natural y las enseñanzas morales de la Iglesia”–, el párroco no puede encontrar razón suficiente para pensar que el niño pueda ser educado en la fe, deberá fundar aunque sea una mínima esperanza en los padrinos, madrinas o miembros de la familia. 

A la Iglesia de puerta abiertas, tal como lo llama el texto publicado, le sigue una aclaración: “La celebración del bautismo no será interpretada como una especie de aprobación eclesial a los así llamados ‘matrimonios igualitarios’. El párroco debe dejar claro que el sacramento se administra por el bien del niño, y que este no legitima el estado de vida de los padres o madres. Aquí hay que tener mucho cuidado para no generar confusión y tampoco faltar a la caridad”, explicaron.

Asimismo exhortaron a que el cura discierna “con cuidado” que la celebración no sea instrumentada con fines políticos o propaganda de lo que el documento califica como “cultura gay”, mucho menos que sean convocados los medios de comunicación o que al acto esté prevista la asistencia de personalidades de carácter sociopolítico. “El párroco deberá tomar las medidas necesarias para evitar esta falta grave, buscando opciones concretas para evitarlo. Téngase en cuenta el deber de evitar cualquier situación que pueda generar confusión en el Pueblo de Dios”.

Para la Iglesia son varias las  motivaciones que llevan a los padres para bautizar a un hijo: una bendición, protección, por tradición familiar entre otras causas. Depende de las zonas y las culturas, pero a veces se asocia a la curación de males o enfermedades, o depende de la experiencia de fe de cada uno. En este sentido, el texto recientemente dado a conocer es claro y explicativo: “Ante esta diversidad, la Iglesia no puede recibir rechazando (SIC), ni pretender que todos vivan y entiendan lo que no han experimentado, ni asumir que todo bautizado tenga un conocimiento acabado de la teología del sacramento. Por el contrario, la Iglesia que recibe debe estar abierta a todos los que se acercan a pedir el bautismo, tengan las motivaciones que tengan”. 

Además de las citas a documentos y resoluciones, las palabras de Francisco ocupan un lugar preponderante a lo largo del texto, sobre todo cuando hace referencia a la actitud que debe tomar la Iglesia. Manifiestan la necesidad de transformarse “en salida”, en una institución a puertas abiertas. “Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido”, dijo el Papa y en el documento aclaran que esto implica “empatizar” con la vida de las personas.

La propuesta, presenta a su vez una serie de recomendaciones que tienen que ver con la manera en que deben ser tratados los padres y los padrinos que llegan a las puertas parroquiales. Habla de la importancia de los encuentros previos a la celebración y de brindar una cálida bienvenida a las familias. “También aquí se ha de tener en cuenta la diversidad de situaciones que se puedan presentar”, afirmó la curia.

Los signos, el rito, la palabra y los modos de llevar a cabo el bautismo ocupa un largo apartado con consideraciones que proponen volver a pensar los simbolismos. “En fin, cada uno de los signos y acciones sacramentales tiene un sentido, un fundamento, una riqueza que proponer, para que las familias que se acercan a pedir el bautismo puedan ir descubriendo a través de la pedagogía litúrgica lo que, sabemos, las palabras no logran expresar”.

Pero también el Subsidio publicado sostiene que el primer contacto con los padres y padrinos se da en la secretaría parroquial al momento de inscribir a los niños. Allí hicieron hincapié en la amabilidad y en el trato del secretario que atiende a quienes llegan con la solicitud, para facilitar los trámites necesarios.

Padrinos que “podrían causar escándalos”

El padrino cumple funciones de apoyo y ayuda al nuevo cristiano y el derecho canónico así lo establece, sin embargo, según el documento publicado y sin menoscabo de esa figura, afirman que no es esencial para el sacramento del bautismo aunque sí es deseable. Con respecto a la elección de los mismos, en el Subsidio de Pastoral Litúrgica afirmaron que en la práctica, se impone que el cura o el ministro hable con los padres acerca de la elección de quien será aquel que acompañe al niño que reciba el sacramento. “De ese modo, si se hace necesario, se pueden con tiempo solucionar los inconvenientes que surjan. Por parte del párroco se impone que actúe con la necesaria fortaleza para rechazar un padrino que podría causar escándalo entre los fieles: el hecho de que determinada conducta pública e inmoral esté muy difundida entre los fieles hace que estos no puedan ser admitidos como padrinos. Es esta una ocasión práctica de actuar como pastor bueno, que impide que sus ovejas se dejen confundir”.

En el documento, aclararon que nunca se debe aceptar como padrino a alguien que “no se puede admitir” y destacaron: “El derecho canónico no prevé la revocación del nombramiento de un padrino. Se recomienda por lo tanto a los padres que piensen bien las personas a las que van a designar para un encargo tan delicado (...) Si a pesar de la atención puesta para escoger bien, este no corresponde con las expectativas puestas en él, no se puede revocar o anular su nombramiento. Cuando llegue la confirmación será el momento de escoger un padrino o una madrina distintos”.

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