Policiales
Miércoles 08 de Abril de 2015

Hermanos condenados por vender droga en San Agustín

Maximiliano y Joel Pintos fueron sentenciados a prisión por manejar un quiosco de droga en una casa de calle El Palenque de Paraná. Los acusados dijeron que la marihuana era para consumir

Dos hermanos que fueron detenidos el año pasado en su vivienda de calle El Palenque de Paraná, recibieron ayer una condena por vender droga al menudeo. Maximiliano Pintos, sindicado como el responsable el kiosco, fue sentenciado a cuatro años de prisión efectiva, mientras que su hermano Joel a tres años de prisión condicional, por colaborar en el negocio ilícito. En el allanamiento encontraron 280 gramos de marihuana en cigarrillos y trozos, recortes de nailon, una balanza y una licuadora con restos de cannabis.


El juicio se desarrolló el lunes y ayer en el Tribunal Oral Federal de Paraná, donde se escucharon las declaraciones de los policías que trabajaron en la investigación y en el allanamiento, así como de los testigos civiles del procedimiento.


Maximiliano Pintos dijo que la droga era suya, pero que era para consumo personal, ya que se iban a juntar con amigos en la casa para mirar un partido de fútbol.

 

Uno lo manejaba, el otro ayudaba


En los alegatos, el fiscal general José Ignacio Candioti valoró los elementos reunidos en la causa y los testimonios producidos en el juicio, y llegó a la conclusión de que los hermanos Pintos habitaban la casa donde se encontró la droga, y que ambos la detentaban. Candioti defendió la legalidad del allanamiento realizado en setiembre del año pasado, luego de tareas de vigilancia donde el personal de la Dirección de Toxicología constató los movimientos sospechosos en la casa de los sospechosos.


“Iban como hormigas al domicilio” recordó el fiscal de lo relatado por un policía que observó el pasar incesante de jóvenes por la vivienda de calle El Palenque, que ingresaban y salían rápidamente. Además, se refirió a lo declarado por un testigo, que escuchó a dos menores que llegaban a la casa y les manifestaron que habían ido a comprar seis fasos, entre otros múltiples indicios de la comercialización de estupefacientes.


En este sentido, se refirió a los mensajes de texto incriminatorios que se pudieron leer en la pericia sobre el teléfono de Maximiliano Pintos: “Ey guardame, en un rato la busco, te la pago”; “Guardame dos, ya la busco”; “Traé la balanza”, mencionó Candioti.


Luego se refirió a “la responsabilidad penal de ambos” en el delito endilgado, afirmó que “la droga les pertenecía y la vendían los dos en el domicilio” y que “el dominio de los hechos le correspondía a Maximiliano, Joel era partícipe secundario”. Por eso pidió que condenen al primero a la pena de cuatro años y medio de prisión a, y al segundo a tres años y medio.

 

“Investigación endeble”


El abogado defensor de los hermanos acusados, Marcos Rodríguez Allende, dijo que el caso se trata de una tenencia simple de estupefacientes, de la cual solo es responsable Maximiliano. “No coincido con los indicadores que demuestren los fines de comercialización, los cuales  deben ser firmes y claros. En este caso son contradictorios, se evalúa solo a funcionarios policiales que se contradicen entre sí. La investigación no fue impecable, ni normal ni seria”, afirmó el abogado, y por eso recordó que “el director de las tareas investigativas transpiraba muchísimo por los nervios cuando declaraba”.


El defensor cuestionó que los informes de las tareas de vigilancia sean solo de un policía, quien dijo que fue unas 40 veces a observar los movimientos en la casa y solo vio a los hermanos Pintos dos o tres veces. Por esto, habló de una “investigación endeble y dirigida”, ya que se acusó a los Pintos y no a otras personas que frecuentaban la casa.


Rodríguez Allende sostuvo que los hermanos estaban en la vivienda y los 280 gramos de marihuana estaban ahí, pero para consumir con otras personas. Además, desacreditó por “inverosímil” la declaración de los policías que dijeron que dos menores ingresen a una vivienda en medio de un despliegue policial por el allanamiento, y le digan a los uniformados que iban a comprar seis porros, y que no hay ningún testigo civil que acredite esta situación.


Pro esto, el defensor solicitó una condena de tres años de prisión condicional para Maximiliano Pintos por tenencia simple de estupefacientes, y la absolución de Joel.


Finalmente, el tribunal integrado por Roberto López Arango -presidente-, Noemí Berros y Lilia Carnero, condenaron a los hermanos por la calificación que pidió el fiscal, pero a una pena menor al mayor de los hermanos, y a una pena condicional al menor, quien recuperó la libertad.

 

 

Drama social


El fiscal José Ignacio Candioti planteó en su alegato: “No estamos ante un caso de narcocriminalidad, pero sí de narcomenudeo”. Una causa distinta a las de cocinas de cocaína o grandes transporte de droga, pero no por eso “debemos menospreciar lo que pasó aquí”, afirmó.


Por eso se refirió a “los quioscos de droga que causan un gran daño a la sociedad”, como es el que tenían los hermanos condenados en su vivienda del barrio San Agustín de la capital entrerriana.


Estas actividades ilícitas “sacan a los jóvenes de la posibilidad de estudiar y hacer deportes”, manifestó Candioti.

 

 

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