Hoy por Hoy
Viernes 21 de Octubre de 2016

Hay que apoyar al presidente de Patronato

Miguel Hollman le cortó los víveres a los barras de Patronato y la tensión llegó a un punto límite la noche del martes, cuando confirmó que no daría entradas de favor a nadie. El costo fue que todos los hinchas se quedaron sin poder concurrir al partido ante Colón, mañana en Santa Fe. Para este juego en particular, la directiva Santa le canceló a los violentos un negocio puntual de entre 80.000 y 300.000 pesos; nada más que en venta de entradas. La variación obedece a que primero habían pedido 1.500 tickets, de 200 pesos cada uno y fueron bajando hasta 400. También exigieron que les paguen al menos cuatro colectivos para trasladar al núcleo duro de los que le dan el aliento al Negro, como gustan decir ellos mismos.

En Patronato hicieron oídos sordos a las pretensiones y las idas y venidas sucedidas entre martes y miércoles tuvieron el desenlace por todos conocido.

No es la primera vez que dirigentes de esta gestión se plantan ante los requerimientos de los muchachos con parada en barrio Municipal, pero esta vez lograron mantener la negativa a entrar en la transa hasta las últimas consecuencias. De manera elegante se urdió un discurso que dejó las pujas a un costado de la luz pública. Se dijo que el público visitante no concurrirá a Colón por impedimentos de seguridad planteados en la vecina provincia; cosa que fue negada de plano a periodistas de UNO Santa Fe en la mañana de ayer. Y antes se había dicho que Patronato no quería vender entradas en Paraná. Así se desentrañaban las excusas mientras entre bambalinas Hollamn mantenía a raya a los violentos; cosa que finalmente consiguió. Es más, el miércoles en radio La Red Paraná el jefe de deportes de Ovación, Mauro Meyer, hizo que esta historia llegara a la opinión pública y desde el club eligieron el silencio. Y está bien que Hollman y su gente no se anden con bravuconadas y elijan la cautela, porque están haciendo una obra de alto costo que si la terminan bien puede pacificar las cosas en la tribuna Santa.

De todos modos, un fusible saltó el miércoles de noche cuando los barras atacaron a dos periodistas de Canal 9 que fueron a la sede del club a cubrir la protesta organizada por hinchas que desaprobaron la negativa de abrir la cancha de Colón al público visitante. El saldo fue una cronista y su camarógrafo lastimados por impacto de piedras y pirotecnia (Ver UNO de ayer). Un hecho lamentable por cierto, pero uno más en la larga lista de sucesos que jamás llegan a ser esclarecidos. La llave maestra que puede acabar con estos dramas y muchos otros es la supresión de la influencia de la barra en Patronato. Dar un corte final a la distribución de entradas para la reventa; la erradicación de los mal llamados cobros de alquileres de los puestos callejeros para venta de choripanes y los trapitos; que al menos en esta última fecha de local fueron prohibidos. Paraná, ya fue dicho en incontables ocasiones, no es Santa Fe, Rosario o Buenos Aires. Patronato no es reservorio de una barra descomunal como las que anidan en clubes de aquellas ciudades desde hace décadas. Aquí hay chances ciertas de dar un corte a tanta violencia organizada porque aún no está institucionalizada. Hollman puede hacer algo tan grande como haber puesto a Patronato en Primera: puede acabar con la barra.

Comentarios