Narcotráfico
Viernes 22 de Julio de 2016

Gozaba de prisión domiciliaria y seguía liderando una banda narco

Fue condenado hace dos semanas por una cocina de cocaína en Basavilbaso. Ayer cayó otra vez.

Alfredo Wagner tiene 71 años y nunca estuvo en la cárcel, pese a que hace solo dos semanas lo condenaron a cuatro años y seis meses de prisión por regentear una cocina de cocaína en la zona de Basavilbaso. Es que por su edad le otorgaron el beneficio de la prisión domiciliaria. En el juicio defendió su inocencia, sabiendo que de todos modos, de ser condenado, regresaría a la comodidad de su casa, ubicada en un campo ubicado a la vera de la ruta provincial 20. Siempre se mostró socarrón ante la acción penal de la Justicia, y se le burló en la cara al Tribunal Oral Federal de Paraná. Mientras era investigado y cuando fue juzgado y condenado, seguía manejando los hilos de la banda narco que operaba sobre la Costa del Uruguay.

Lo que Wagner no tuvo en cuenta es que el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay junto a la Delegación de Toxicología de la misma ciudad seguían tras sus pasos. Ayer, en un megaoperativo en distintos departamentos de la provincia, desbarataron la banda que seguía liderando, junto a un interno de la Unidad Penal 4 de Concepción. Ahora sí quedó detenido, se le borró la sonrisa del rostro y habrá que ver si la Justicia lo manda de nuevo a la casa o lo deja tras las rejas.

El 8 de octubre de 2014 se allanó el campo de Wagner, y una vivienda en Urdinarrain, donde hallaron los materiales y precursores para la fabricación de cocaína. El hombre y su ladero, Rubén Colins, quedaron implicados en la causa, fueron llevados a juicio el 7 de julio pasado y al día siguiente los condenaron. El Tribunal Oral Federal de Paraná, integrado por Roberto López Arango, Noemí Berros y Lilia Carnero le impuso solo cuatro años y seis meses a Wagner y cuatro años a Colins, pero ninguno quedó en una cárcel: el primero por ser mayor de 70 años y el segundo por problemas de salud. El fiscal general José Ignacio Candioti había pedido una pena más dura, seis años y medio, por la gravedad del hecho.

Pero mientras tanto, la Justicia y la Policía seguían investigando distintas pistas que surgieron de aquella causa. Y las mismas derivaron en los múltiples allanamientos que comenzaron en horas de la madrugada de ayer, por orden del juez Pablo Seró. Fueron efectuados por personal de la Jefatura Departamental Uruguay, con la colaboración de la Dirección Toxicología, así como efectivos de Gualeguaychú, Gualeguay, Victoria, Federación, Concordia, Colón, Nogoyá, Tala, Villaguay y Diamante.

Los puntos de las requisas fueron el campo de Wagner, ubicado en el cruce del acceso a Urdinarrain y la ruta 20, donde está la vivienda y un galpón, una casa de Basavilbaso y otra ubicada en el límite de esta ciudad con la localidad de Gilbert. A su vez, se allanó la Unidad Penal N° 4 (ver recuadro)

Si bien no se halló una gran cantidad de estupefacientes, sí se encontraron pruebas claves que probarían la actividad de comercialización de estupefacientes, como balanzas con restos de cocaína, muchos recortes de nailon para el armado de las dosis, teléfonos celulares, una prensa los paquetes de la droga, armas de fuego, municiones y una importante suma de dinero en efectivo.

Asimismo, se requisó un auto Toyota Corolla en el que iba una pareja de nacionalidad paraguaya, donde se secuestró dinero y celulares que fueron secuestrados, ya que el vehículo y estas personas estaban en la mira de los investigadores.

Según informaron a UNO fuentes allegadas a la investigación, Wagner gozaba de prisión domiciliaria pero "seguía moviendo los hilos de la distribución de la cocaína".

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Comandaba desde la cárcel

Una de las líneas de la investigación llevaba directo a la Unidad Penal N° 4, de Concepción del Uruguay, específicamente a un interno de apellido Coronel que está preso por distintos delitos, entre ellos el narcotráfico. Pero al parecer, el encierro no le evitaba manejar el negocio de la droga a través de un celular, pero también venderla adentro de la cárcel. En la requisa le encontraron marihuana compactada (unos 200 gramos) y un celular con el que operaba la red narco.

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