A Fondo
Viernes 29 de Abril de 2016

Gerardo Casas:"Aprendí que adoptar un animal abandonado es un enorme acto de amor"

En el Día del Animal compartimos una nota mascotera  

Adriana Pacheco/ De la Redacción de UNO
apacheco@uno.com.ar


Con solo tocar timbre en el estudio de alta costura de Gerardo, ya se sienten los ladridos de sus dos amores perros: Moncho, de raza carlino, y Chamán, el galgo rescatado hace meses.

El artista cordobés radicado desde hace 15 años en Paraná cuenta, entusiasmado, todas las peripecias que debió sortear para adoptar a Monchito: “Yo tenía ganas de tener otro perro y no lo quería comprar, conocía el tema de los proteccionistas de acá y desde chico me gustaban los galgos gracias a la lectura del Martín Fierro donde en las ilustraciones aparecían esos perros. No tenía idea de que había grupos que rescatan exclusivamente galgos. Quería adoptarlo para que sea el compañero de mi Moncho, de raza carlino. Así fue que buscando en Internet, encontré páginas de España que salvan a galgos explotados en carreras y por los cazadores. Gracias a ellos terminé conectándome con una agrupación que trabaja en Villa Mugueta, a 60 kilómetros de Rosario. Con sus rescatistas quedamos como hermanos, estoy agradecido por haberlo salvado de un muerte casi segura” cuenta entusiasmado.

Pero nada es fácil: quienes rescatan animales en peligro suelen ser muy selectivos a la hora de entregarlos en adopción. Gerardo sigue: “Antes de ir a buscarlo la asociación me mandó un contrato de adopción por PDF en el que yo me comprometía a ser un dueño responsable.

Primero elegí a Chamán por foto y al tiempito viajé a buscarlo con Moncho. Allí me interioricé mucho con el tema del problema de las carreras de galgos y el sufrimiento y abuso que se hace de esa raza. No estoy de acuerdo con la explotación ni utilización de los perros, ni siquiera los llevo a mis desfiles de modas. Los perros vienen todos los días conmigo al estudio y pasamos el día juntos. Me gusta decir que no sirven “para nada”, no son guardianes, solo viven para disfrutar. Duermen en mi habitación, sobre almohadones, no me gusta reproducirlos” aclara.

Sobre el origen de su amado Chamán no hay certezas: “Fue encontrado abandonado, enfermo, desnutrido y con heridas, en un campo al borde de un alambrado. Suponen que no había servido para correr. Así pasó varios meses en el refugio, recuperándose. Lo adopté hace cuatro meses”. Solo le quedan secuelas psicológicas del maltrato recibido. “Chamán tiene un año aproximadamente. Cuando llegó estaba aterrado. Si agarrás la escoba sale corriendo. Fuera de esa situación es un amor, muy agradecido, pura dulzura”, comenta Casas, orgulloso de su perro.

Incluso alquila una gran casa frente al mar para veranear junto a sus canes y demás miembros de la familia: “Voy siempre a un pueblito de la costa Atlántica, los perros se meten a nadar en el mar y disfrutamos mucho juntos”. No descarta volver a adoptar algún animal necesitado: “Cuando veo en páginas de Facebook que tienen galgos viejitos y nadie los adopta me dan ganas de agarrar el auto e ir a buscarlos” cuenta, risueño. Mientras Gerardo habla, su adorado Chamán lo mira enternecido.

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