Ovacion
Sábado 04 de Junio de 2016

“Fueron muchos años y uno se sentía muy solo”

Benjo Svetliza rompió el silencio. Confesó que “lo económico” fue clave para dejar la Liga, y dijo que Sionista no quiso seguir.  


Sebastián Gálligo/Ovación
sgalligo@uno.com.ar


Benjamín Svetliza, Benjo, es sinónimo de básquet. Desde el anonimato y en silencio llegó a confeccionar uno de los proyectos más serios de Liga Nacional. 
De espectador y empresario auspiciante pasó a tomar decisiones en la mesa chica. Y ganó todo en la cancha, lo que convalida aún más sus conquistas. De jugar la Liguilla Provincial a la Liga de las Américas,  a estar a segundos de dejar a Atenas afuera de una final en el Poli. 
Se muestra sencillo y de perfil bajo. Asiste a cualquier cancha, come choripán y girasoles, y evita las excentricidades a pesar de recorrer el mundo y los mejores eventos por su poder adquisitivo. Su nombre lo registran todos en el mundo de la americana, desde el dirigente más humilde de la provincia hasta los jugadores de la NBA. Recibe elogios a menudo de los DT de la Selección Argentina como el Oveja Hernández o Julio Lamas. Por eso cuando el miércoles Sionista anunció que se retiraba profesionalmente de la competencia, tras perder la categoría días atrás, la noticia sacudió el ambiente. ¿Por qué se va? ¿Qué pasó? Ayer rompió el silencio y habló con Ovación. Dijo que el principal motivo fue “económico”, confesó que se sentía “solo” y que le ofreció a la institución seguir. 
—¿Por qué decidiste dejar?
—Fueron varias cosas, pero lo principal fue el tema económico. Después de que descendimos empezamos a ver las posibilidades de recursos y realmente disminuyeron mucho porque es otra categoría. Y también los valores que se manejan son otros y llegamos a la conclusión que es muy difícil cuando uno depende de tantos sponsor privados. Ese fue uno de los principales. Y después se necesitan otras cosas. Son mucho años de estar y por ahí uno se siente muy solo. Estábamos con Marcelo (su hijo), solos casi y hablamos con algunas personas para ver si se podía hacer un grupo más amplio, pero es muy difícil conseguir gente. Recordá que la parte profesional está separada de la Institución. Y antes gran parte de los derechos televisivos iba para la Institución. Por la Liga tuvimos que alquilar toda la entrada por Monte Caseros y es un costo muy alto. Los ingresos que se pueden lograr no tienen relación con lo que cuesta jugar la Liga.    
—¿La Institución no te dio la mano que esperabas?
—No, para nada. La institución no tiene nada que ver con esto porque es un proyecto separado. Igualmente antes de tomar esta decisión fuimos y se lo planteamos por si había un grupo de personas que quería seguir.  Pero bueno, es difícil. Cuando año a año vos ya estás en el camino, es más fácil. Si renovaba un sponsor siguiendo en la Liga era más natural. Ahora es distinto, te dicen no, ahora corto. Es otra categoría y por ahí no les interesaba.   
—¿Sufriste mucho con la decisión?
—Sí, lloré mucho. Uno es muy sensible y el martes vivimos cosas muy fuertes porque hablamos con cada uno de los técnicos, los preparadores físicos, con el utilero. Imaginate hablar con Elvio, el utilero, un muchacho que estuvo tantos años, desde el inicio. Después fue muy duro hablar con los chicos. Son cosas que hay que plantearlas de frente. Siempre digo que hay cosas que hay que afrontarlas y no queríamos jugar dos años mal y bajar por otra situación.      
—¿Te sentiste defraudado? 
—No, al contrario. El balance es totalmente positivo por donde lo miremos. Siempre he tenido apoyo de lo que necesitábamos.  
—¿Qué va a pasar con la plaza?
—Si te digo te miento porque ni he hablado. No sé si vende o si se pierde, la verdad que no sé.  
—¿Cómo sigue Sionista?
—Va a seguir como cualquier institución sin el básquet profesional. No nos vamos a ir y se tratará de rearmar con lo que se tiene y con los jugadores que hay en todas las categorías. Siempre nos interesó lo de los chicos. 
—¿Es difícil el público de Paraná, más allá de la identificación que pueda tener con Sionista?
—Sí, no es la única plaza difícil. Pero no es fácil que la gente de Paraná concurra a cualquier espectáculo, en general, no solo al básquet.  
—¿Perdiste plata en este proceso y si es así lo tomás como un gusto?
—Uno hace muchas veces las cosas porque le gusta y también porque queríamos que Sionista tenga una participación más activa tanto en la ciudad como en la provincia. Después se nos dio. Nunca se nos cruzó jugar la Liga Nacional A, esa es la realidad. Nuestra mayor intención era ganar la Liguilla Provincial y después se fueron dando los resultados. 
—¿Vas a seguir ligado al básquet desde otro lugar?
—El básquet me apasiona.  Estar vamos a estar. Igual después de todos estos años uno se afloja. Hoy voy a seguir con Sionista ligado. 
—¿Si te llaman de Echagüe para colaborar por tu experiencia, te acercarías?
—A trabajar no, porque hoy no trabajo ni en Sionista, ya formé parte de la Comisión. Después con los conocimientos que uno tiene y puede aportar algo, desde ya. Te diría que últimamente hemos tenido contactos y eso es natural. 
—¿Vas a volver?
—Hoy no sé. Ojalá se dé. Uno no puede saber el futuro, pero hoy te digo que no, en un tiempito y  si cambian las condiciones, tal vez. Hoy es muy difícil, lo vengo diciendo hace dos años cuando empezó el tema de los no descensos. La Liga es muy cara para lo que genera. Esa es la realidad.
—¿Cuál fue tu mayor alegría en estos 20 años de Sionista?
—Fueron varias. Hay muchos recuerdos. Uno fue el ascenso. Fue un sueño que teníamos porque lo veíamos cerca. El primer campeonato que ganamos en la local en 1996 fue increíble. Acá tengo el video y lo miro y me parece mentira. O partidos como cuando le ganamos a Libertad. Perdíamos por 7 puntos y lo ganamos en los últimos 10 segundos. O cuando ascendimos al TNA y nos fuimos todos juntos a Brasil. Ni qué hablar cuando fuimos a jugar a Puerto Rico o a Brasil. O las semifinales con Atenas. A uno le parecía mentira estar a un pasito de la final. Me han mandado muchos mensajes exjugadores que estuvieron desde el inicio y los veo y me pongo a llorar. Es una vida con esto. 

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