La Provincia
Domingo 21 de Febrero de 2016

Frigerio: “Tenemos la responsabilidad, junto con los gobernadores, de construir un país federal en serio”

El ministro Frigerio asegura que políticamente se acordará más rápido el reparto de los fondos coparticipables que por la Justicia. Apuesta al éxito de la reforma política, descarta su candidatura y dice que Macri seduce a los peronistas  

Carlos Matteoda/De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar


No es novedad que gobernadores, intendentes, concejales y dirigentes sin cargo alguno quieran reunirse con Rogelio Frigerio, el ministro políticamente más influyente del gabinete macrista. Igualmente no dejaba de ser raro que mientras el mundo se venía abajo con una tormenta sin precedentes en 20 años en Paraná, el viernes a la mañana, un importante grupo de personas alojadas en el hotel Mayorazgo se dedicara a lograr su foto con el ministro del Interior. Jóvenes, mujeres, señores que lo tuteaban: “Una conmigo Rogelio”, a lo que el nieto famoso del fundador del desarrollismo nacional accedía con una sonrisa moderada.

—¿Pedirle una selfie a Frigerio significa que todavía dura la luna de miel del macrismo con la sociedad?
—Hay una gran expectativa puesta en el cambio que se viene en la Argentina. Gratifica, pero nos llena de una enorme responsabilidad, porque la gente está al límite de soportar más hechos de corrupción, al de límite de soportar hechos de incapacidad de resolver problemas concretos, y al límite de soportar enfrentamientos absurdos entre argentinos. A nivel personal tengo una contradicción, ya que por un lado es gratificante; y por otro, tengo una tremenda mochila que me obliga a trabajar 18 horas por días.

El hall del hotel del Parque está poblado de legisladores de Cambiemos, algunos del peronismo, y muchos intendentes del Frente Para la Victoria. Varios desafiaron una tormenta sin precedentes para no llegar tarde al encuentro. Algunos lo hicieron aunque recelan de tanta dedicación del funcionario nacional a la provincia. Buena parte de lo que pasa en la política provincial tiene que ver con este economista de 46 años que armó las listas para la elección de octubre del año pasado, pero no fue candidato a nada.

“Obviamente lo de Entre Ríos para mí es especial, pero no hago diferencias. Viajo mucho, a veces visito más de una provincia por día. El presidente de la Nación me indicó que mi trabajo tiene que ser escuchando los problemas de primera mano de los intendentes, de los gobernadores, lo que me obliga a estar recorriendo el territorio nacional todo el tiempo”, explicó Frigerio a UNO cuidándose de insinuar algo que pudiera entenderse como un trabajo electoral personal.

—¿Cómo asume el ejercicio de un ministerio que es la cartera política y pero que también implica el manejo de muchos otros aspectos y de muchos recursos?

—No hay nada especial en esto. Tenemos que cambiar el paradigma de los funcionarios públicos. Tenemos que ser normales... Yo tengo mi casa en Entre Ríos y ahora está con agua porque es en Paranacito; voy a estar este fin de semana para verlo al intendente y ver qué mano se puede dar. Pero tenemos que tener un contacto con la gente, ya sea cuando vamos a comer, al cine o al club. Yo creo que el gran problema de estos años fue el de políticos que se alejaron de la gente, que se creyeron su propia mentira.

—¿Usted dice que el kirchnerismo no engañaba a los argentinos, sino que creía lo que decía?
—En algún punto yo entiendo que el gobierno kirchnerista creía que no había inflación, o que la inflación no era un problema. O creían que estaban en una lucha épica mientras lo que ocurría era que se enfrentaba a los argentinos entre sí. Y creían que la Argentina crecía y se generaba empleo, cuando hace cuatro años que estamos en recesión y no se genera un empleo privado. En consecuencia, tenemos que hacer todos los dirigentes un esfuerzo para estar más cerca de la gente. Soy un funcionario con muchísimas responsabilidades y eso, muy lejos de que me la crea, me genera una carga pesada que trato de asumir a diario.

—A propósito de su casa en Paranacito, durante la campaña electoral se dijo que usted era titular de un emprendimiento privado que había causado o agravado la inundación en la zona.
—Son mentiras de la campaña, la verdad que las campañas en la Argentina dejan mucho que desear... Tenemos que organizarlas de otra manera. Yo estoy trabajando con los gobernadores en una reforma política que les facilite la vida a la gente, con una elección de la cual no queden dudas, incorporando tecnología, ordenando la campaña, simplificando el cronograma electoral... La verdad es que la gente se cansa del cronograma electoral interminable, de las campañas y de estas acusaciones.

—Se lo pregunto porque durante la campaña usted no respondió a estos señalamientos.
—No contesté durante la campaña porque me parecía absurdo, hubiera sido darle entidad a esas cosas. Lo que hice, prácticamente, fue invertir todos mis ahorros en Entre Ríos, que no son muchos, y generar para Paranacito, para la zona de islas, otra perspectiva en el futuro. Y lo hice con un gobierno que no era mi mismo color político, lo que certifica aún más que no he tenido ningún privilegio sino todo lo contrario.

—¿Cree que si el ciudadano de a pie conociera más detalles del entramado previo de una elección, la reforma electoral tendría más apoyo?
—La reforma electoral tiene un apoyo prácticamente unánime. Todos los gobernadores, salvo el caso de Santa Cruz, han apoyado el voto electrónico y la simplificación del cronograma electoral; y también algo que me indicó el Presidente que es sacar del Poder Ejecutivo el control de la elección, para generar más confianza en el ciudadano de que el voto que emite es el voto que se contabiliza. Creo que vamos a tener éxito en una reforma que puede incorporar otras cosas, como la financiación de la campaña o revisar las primarias.

—Volvemos al principio y le pregunto por su relación con la provincia y con el gobernador peronista de Entre Ríos. A juzgar por lo que se publica, es muy buena.
—Me llevo bien con todos los gobernadores, porque los considero socios en la tarea y creo que ellos sienten que, más allá del color político, este gobierno los trata a todos por igual. Y esto sorprende por la cultura que hemos tenido en estos años de un país que se ha transformado en unitario. Y tenemos la responsabilidad con los gobernadores de construir un país federal en serio. El Presidente me indicó que trabaje en lograr una mayor descentralización de recursos a las provincias, porque el kirchnerismo, que fue un gobierno unitario, concentró recursos en el poder central como nunca, para disciplinar provincias; para obligarlas que vayan a aplaudir las medidas de gobierno, independientemente de lo que consideraban justo o no.

—¿Y ahora?
—Eso se terminó el 10 de diciembre porque tenemos un Presidente que concibe el poder de otra manera: frente a la solución de los problemas, frente a las obras de cloacas, agua potable o vivienda que nos van a llevar a pobreza cero el algún momento; lo concibe frente a la solución del problema del narcotráfico en la Argentina, que se exacerbó como nunca durante los últimos 10 años. Esa es la concepción del poder que tiene el Presidente, no para concentrarlo en su beneficio.

—A eso atribuye usted que varios dirigentes peronistas vayan cayendo en la seducción de Macri. ¿Qué lectura hace de este proceso?

—Tiene que ver con una maduración de la dirigencia que entusiasma para el futuro. La divisoria de aguas está entre los dirigentes que entienden que al Presidente le tiene que ir bien para que nos vaya a bien a todos los argentinos; y los que simplemente quieren poner palos en la rueda y piensan que cuanto peor, mejor para ellos. Y eso no tiene distinción de banderías políticas. Por suerte la mayoría de los peronistas están en el primer grupo, que entienden que es necesario generar gobernabilidad, y que a nuestro Presidente le vaya bien para solucionar los problemas de la gente. Que entienden que la gente espera que los políticos nos dediquemos a trabajar mucho y en equipo.

—¿Solamente eso se espera de los dirigentes políticos?

—Y, por supuesto, que dejen de robar, como ha robado una parte importante de la clase política durante muchos años. Es hora de dejar de robar. Vamos a dar toda la libertad y todas las herramientas para que Justicia persiga a los corruptos del gobierno anterior. Y si hay alguien que mete la mano en la lata, y es de este Gobierno, va a ser el Presidente el que lo va a llevar a la Justicia.

—¿Cómo relevan el humor social? Se lo pregunto porque advierto mucha confianza al hablar de los dos primeros meses de gestión.

—Nosotros trabajamos mucho con encuestas durante la campaña, aquí en la provincia por ejemplo, y la verdad es que nos interesa saber cuál es el humor social. Ahora estamos viendo un apoyo importante de la ciudadanía a esta propuesta de cambio. Recién pasaron 45 días hábiles y nosotros nunca le mentimos a la gente, ni le dijimos que en 60 días íbamos a solucionar los problemas. Pero la gente percibe una manera distinta de hacer política, de gestionar los recursos de los ciudadanos, de un trato diferente con aquellos dirigentes aunque no piensen lo mismo que nosotros.
La coparticipación
—En cada conferencia de prensa le preguntan por la devolución del 15% de los fondos coparticipables a las provincias. Da la impresión que usted se cuida de decir que nunca la Nación va a devolver esos fondos, al menos de manera lisa y llana.
—Los gobernadores saben que el fallo de la Corte Suprema por este tema cayó en un momento incómodo, a pocos días de asumir; y que el decreto de la Presidenta (Cristina Fernández) más unitaria de la historia transfiriendo recursos a dos horas de irse del poder, tenía obviamente el objetivo de hacer daño, no que las provincias recuperen derechos...

—¿Solo el decreto era para hacer daño, o también el fallo?
—El fallo tuvo un error de timing importante. Y lo digo así porque yo no estoy en contra del fallo ni de sus consideraciones. He trabajado como funcionario público con las provincias, y en el sector privado también, y he tenido una postura respecto de estos temas. Creo que la Argentina ha retrocedido tremendamente en cuanto al federalismo y ese retroceso tiene que ver la concentración de recursos en el poder central y a eso hay que revertirlo. No me voy a desdecir ahora que estoy en el Ministerio del Interior de lo que dije en el llano todos estos años. Y voy a trabajar en la misma línea de lo que he pensado durante toda mi vida profesional: creo que hay que avanzar a una solución respecto del 15% de recursos coparticipables.

—El tema es cuándo.
—Lamentablemente hemos encontrado un Estado quebrado, con uno de los déficits fiscales más altos de la historias, inerte, sin capacidad de reacción, con miles y miles hechos de corrupción, y a esto no lo podemos resolver en 60 días. Pero sí tenemos que reunirnos con los gobernadores para encontrar una solución más rápida que la vía judicial. Ese es el camino, que la política le resuelva el problema a las provincias en un tiempo más breve que el que demanda el largo trayecto judicial.

—¿Las provincias reciben un 25% de la recaudación nacional?
—Depende cómo se contabilicen y que recursos se tomen en cuenta. Pero por ahí anda, claramente estamos en el momento de historia argentina en el cual a las provincias va el menor porcentaje de recursos de la torta de la recaudación. El gobierno anterior aumentó en muchos casos las responsabilidades de las provincias (sin distribuir los fondos), y nosotros creemos que muchas de esas responsabilidades deben estar en manos de las provincias. No tiene ninguna razón de ser que la Nación haga cordón cuneta, polideportivos, enripiado de calles en los pueblos... el costo de que las gestione el Estado nacional es altísimo, serían más baratas y se harían mejor en manos de los intendentes, y además la sociedad podría controlarlas mejor. En consecuencia, hay que descentralizar recursos, ampliar la coparticipación a las provincias, y esto tiene que ir de la mano de una descentralización de funciones y de herramientas de gestión para que el ciudadano tenga mejor calidad de bienes y de servicios públicos.

—Se habló en estos días de la intención de subir ese reparto del 25% actual al 34%, como una mejoría a mitad de camino, que no desfinancie al Estado nacional.

—Como no hay coincidencia respecto de si estamos en 25%, 27% o 30%, yo prefiero decir que hay que cumplir con el 15%, que no puede ser de un día para el otro para no generar una insolvencia fiscal en el estado Nacional que va a repercutir negativamente en las provincias y los municipios. Estoy convencido que gobernadores e intendentes comparten esta visión, y por eso van a esperar una propuesta racional y responsable para que en el tiempo podamos cumplir con este objetivo.
El resultado
—Usted tuvo un rol fundamental en la formación de las listas de Cambiemos en la provincia y hay quienes pensamos que fue el gran ganador de octubre en Entre Ríos, aún sin ser candidato. ¿Qué análisis hace de aquel resultado, cuatro meses después?

—El gran ganador fue el Presidente. Logramos un triunfo histórico en Entre Ríos. Nos faltó poquito, pero muy poquito, para que Alfredo (De Ángeli) fuera gobernador y las verdad es que estamos conformes con cómo se trabajo. Y esto generó un cimbronazo que le hace muy bien a la estructura política de la provincia.
Convocante
—Los intendentes van a ver a Frigerio, los legisladores hablan con Frigerio, todos los dirigentes quieren la foto con Frigerio. Y se habla de los planes de Frigerio para el 2019. Usted me va a decir que no es momento, pero no se puede ignorar que eso genera expectativas y tal vez también incomodidades en Cambiemos

—No voy a dedicar ni un segundo de mi tiempo, en este momento, a plantear una candidatura de 2019 porque le estaría faltando el respeto a la gente. No lo digo para quedar bien, sino que sinceramente me parece una falta de respeto. No tengo tiempo, no puedo hacer el trabajo que me asignó el Presidente y además dedicarme a pensar en una candidatura para 2019. Estaría haciendo mal mi trabajo.
—Igual se generan expectativas...
—Sí, pero no de mi parte.
Reclamos de los radicales por los cargos nacionales
Buena parte de la expectativa de los dirigentes radicales en el encuentro del viernes se centraba en saber cuándo finalmente, y de qué forma, la administración macrista va a producir las designaciones al frente de organismos nacionales en la provincia.

“Son los mismos temas de siempre”, respondió Frigerio a un periodista en la conferencia de prensa cuando la preguntaron por la agenda del encuentro. Parecía que disimulaba el fastidio. Los temas de siempre son la coparticipación, los reclamos por el freno de las obras públicas y la reforma electoral. Pero con los radicales también, e incluso antes que eso, aparece la cuestión de las designaciones.

Versiones interesadas indicaban que el ministro había calificado de voraces a los correligionarios. Imposible saberlo. Sí, en cambio, es público que los herederos de Alem quieren los puestos de control en el PAMI, en ANSES, en la CTM (Salto Grande), en los medios estatales y en varias otras reparticiones. “Sin la estructura de nuestro partido, el PRO no hacía pie en Entre Ríos”, se sigue escuchando decir en los mentideros centenarios.

“El gran ganador fue el Presidente”, dice Frigerio al hablar de octubre. Una interpretación libre de la frase podría indicar que significa: “Si el candidato presidencial era Ernesto Sanz o Ricardo Alfonsín, con la lista tres, los radicales salían cuartos en la elección. Metieron 27 intendentes y la mayoría de los legisladores provinciales, y todavía quieren más”.

Lo cierto es que el reclamo por las designaciones sobrevoló toda la jornada. Al final, Frigerio dijo que en pocas semanas se resolverán todos los nombramientos; pero no dijo que todos vayan a ser radicales.








 

Comentarios