Policiales
Miércoles 06 de Abril de 2016

Fiscales pidieron perpetua y los defensores rebatieron las pruebas

El juicio por el crimen de Jesús Villalba terminó con un intenso contrapunto entre las partes  

El homicidio de Jesús Natanael Villalba destapó el infierno que vivían los vecinos de Rondeau al 1500 de Paraná, por las constantes balaceras y robos. El joven de 21 años pagó con su vida cuentas ajenas, en la madrugada del 16 de noviembre de 2014: estaba en la vereda de su cuadra cuando pasó una camioneta en la que iban los que dispararon a mansalva contra otro, Marcelo Torrilla, pero lo mataron a él.

Los cuatro jóvenes que quedaron imputados de haber ido a bordo de la camioneta Chevrolet S 10 bordó que circulaba por calle Randisi, dobló en Rondeau y luego de los disparos huyó, se desvincularon del hecho. Los hermanos Iván y Gabriel Pereyra, de 21 y 23 años, afirman que estaban en el cumpleaños de 15 de su prima en el Club Don Bosco; Nicolás Mora, de 20, no declaró pero sostuvo su inocencia y ausencia en la escena del crimen, y Lucas Bacusa, de 21, dijo que estuvo en aquel cumpleaños pasando música con su hermano.

Los Pereyra y Mora contaron que cuando cayeron detenidos, Bacusa les confesó que él había matado a Villalba, pero luego los desmintió y dijo que no tiene nada que ver, que nunca se fue de la fiesta, sino cuando ya terminó.

En esta maraña de versiones, los fiscales fundaron su acusación en los testigos que afirmaron haber visto a los cuatro a bordo de la camioneta: Bacusa manejando, uno de los Pereyra en el asiento del acompañante, el otro atrás del conductor, y en la parte trasera derecha iba Mora disparando por la ventana. Además, referenciaron el contexto de violencia y enfrentamiento entre bandas y aseguraron que planificaron el homicidio. Por esto pidieron la pena máxima de prisión perpetua.

Por el contrario, los defensores cuestionaron la animosidad de los testigos de cargo por tratarse de enemigos confesos de los imputados, expresaron que no pudieron nunca haberlos visto por la distancia, la velocidad y los vidrios de la camioneta, entre otras pruebas que rebatieron, al tiempo que destacaron la importancia de la reconstrucción del hecho. Todos reclamaron la absolución.

El Tribunal integrado por Elisa Zilli, Elbio Garzón y Daniel Malatesta dará a conocer la sentencia el martes 12 de abril al mediodía.

Plan y asesinato
Los fiscales Juan Malvasio y Santiago Brugo sostuvieron que lograron probar su hipótesis de que los cuatro imputados fueron los responsables de los 12 disparos que se efectuaron con armas calibre 22 y 9 milímetros, tal como lo ratificaron los testigos. Cuestionaron que el móvil policial que estaba apostado a pocos metros del lugar del hecho, hubiera salido tras la camioneta en vez de quedarse en el lugar donde cayó herido Villalba, porque “estaríamos en un hecho en flagrancia”. Plantearon que el enfrentamiento en el pasillo de Rondeau al 1500 se produjo entre los acusados contra Torrilla, su familia y amigos. De hecho los asesinos buscaban matarlo a él. En inmediaciones del lugar del hecho se encontraron vainas servidas de la pistola calibre 9 milímetros que pertenece al padre de Bacusa, que es policía.

Acusaron por el delito de Homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas: “Fue una coartada, consiguieron una camioneta de la que pudieron deshacerse, también del arma calibre 22”, y perpetraron un “ataque fortuito, sorpresa, para aumentar las chances de éxito”. Además, consideraron que hubo un “plan grupal, con distribución de tareas y roles específicos”. Pidieron condena de prisión perpetua y que se dicte el encarcelamiento preventivo para evitar que se fuguen.
“No vieron nada”
Los defensores de Mora, Boris Cohen y Pablo Minetti, argumentaron la falsedad de los testigos que dijeron haber visto a los acusados: “Torrilla iba de espalda, corriendo, y así pudo ver a los cuatro ocupantes de la camioneta que disparaban”.
Destacaron la reconstrucción del hecho realizada la semana pasada en Rondeau, en la cual afirmaron que “incluso ahora con más y mejor luz no se ve nada”, lo que coincide con la declaración del policía que estaba en la cercanías, vio pasar la camioneta y dijo que no se veía a los ocupantes porque tenía los vidrios polarizados levantados. “¿Cómo vamos a descartar la confabulación, si los testigos dijeron que son sus enemigos?”, expresaron los defensores, y agregaron: “Ellos (Torrilla y compañía) han tenido problemas con todo el mundo, en otros barrios, son gente conflictiva”.

También criticaron que no hay ningún indicio del supuesto plan para matar, sobre lo que hicieron varias preguntas que no encuentran respuestas.
“Inocentes”
“Proclamamos la inocencia de Iván y Gabriel Pereyra”, dijeron los defensores Milton Urrutia y Juan Pablo Temón, quienes afirmaron que la Fiscalía no logró demostrar la existencia de un antagonismo de bandas ni el plan delictivo. “La teoría de la Fiscalía nace herida de muerte porque se basan en las entrevistas con Torrilla y otros testigos” enemistados con los acusados.

Relataron que el puente, que cruzaba el arroyo, “fue construido por el padre de los Pereyra para que la gente pueda pasar al otro lado, pero luego destruido por los vecinos, con la anuencia de la Policía, para finalizar con la inseguridad en el barrio”, ya que lo usaban los delincuentes para escapar cada vez que robaban.

Valoraron los testigos que dijeron que los hermanos estaban en un cumpleaños esa noche y pidieron la absolución de ambos “para que no se afecte a la Justicia y a dos hombres de bien con futuro, sin antecedentes, que por malicia o negligencia le quieren hacer pagar un crimen que no cometieron”.
“Ni una prueba”
Los defensores de Bacusa, Jorge Pedemonte y Rodríguez Montiel, ratificaron que el joven estuvo en el cumpleaños, y que la Fiscalía no pudo probar en qué momento salieron, a dónde fueron y cuándo regresaron a la fiesta. “En la reconstrucción pudimos comprobar que desde la casa donde estaban los testigos no se podía ver quiénes iban en la camioneta”, afirmaron, y agregaron que “no hay ni una prueba que demuestre que hubo un común acuerdo entre los imputados”. Sobre las vainas del arma 9 milímetros que pertenece al padre, Jorge Bacusa, que es policía, que fueron encontradas en la escena del crimen, aclararon que “estaban a 20 metros del lugar del hecho”, reclamaron la absolución.





 

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