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Lunes 14 de Marzo de 2016

Febrero fue el segundo mes más cálido en la historia del planeta Tierra

 Lo constató la Nasa, según los registros de la temperatura que realiza en forma sistemática que realiza desde 1980. Las altas tempraturas se atribuyen al cambio climático y al fenómeno de El Niño. 

Repetir el mismo titular, una y otra vez, indica que no hay demasiada novedad. A veces, sin embargo, la falta de un cambio, de un giro de tendencias, es mucho más peligrosa que la simple noticia. Los récords de temperatura se están batiendo a marchas forzadas y pequeño parece cualquier compromiso. Este febrero vuelve a batir récords. Alerta máxima, cambio mínimo.

Desde que en 1880 se empezaran a recopilar datos, este ha sido el segundo mes del año más cálido de la historia del planeta. La Nasa, en un registro hecho público este fin de semana, ha determinado que la temperatura media de este febrero ha superado en al menos 1,32 grados la registrada en los mismos meses del periodo enmarcado entre 1951 y 1980, tomado como escenario base.
 
Los primeros compases de 2016 parecen encaminados a superar a su predecesor. 2015 fue el año más cálido desde que se registran datos climáticos. En enero, la Nasa alertó de que la temperatura media global en la superficie de la Tierra fue de 1,13º C por encima de la del periodo de referencia. Hasta ahora, el mes de enero más cálido en los últimos 136 años (periodo analizado por la Nasa) era el de 2007, que marcó 0,95ºC por encima de la media. Los datos, sin embargo, se empecinan a romper barreras día tras día.
 
Hay dos grandes factores que han disparado los termómetros en este arranque de año: el cambio climático y el fenómeno de El Niño.
 
Desde inicios del pasado septiembre se sabía que este fenómeno iba a romper todos los moldes de intensidad. Cada tres y ocho años, la temperatura superficial del Pacífico central y oriental oscila varios grados. Esta oscilación afecta directamente a la distribución de las precipitaciones en las zonas tropicales y pueden tener una fuerte influencia sobre el clima de todo el mundo.
 
Su nombre científico es Enso (El Niño Southern Oscilation), pero fue bautizado popularmente como El Niño por un pescador peruano, que determinó que las aguas del Pacífico se calentaban algunas temporadas cerca de la Navidad.
 
Su intensidad, al igual que su periodicidad, es irregular. El calentamiento registrado en agosto pasado se situó “entre 1,3 y 2 grados por encima de lo normal”, informó la OMM en setiembre, llegando a alcanzar variaciones de hasta 3 grados. Los datos auguraban un fenómeno extremo, y así ha sido.
 
Países como España y otras zonas del centro y oeste de Europa se han visto afectados, tal y como revelan los mapas del Instituto Goddart de Estudios Espaciales, por unas temperaturas superiores a las habituales. No hay una duración fija ni determinada de este irregular fenómeno, aunque lo más común es que sus impactos por todo el mundo duren entre ocho y diez meses. Esta estimación augura que los récords seguirán batiéndose en 2016.
 
Aunque este fenómeno climático ha podido ser el detonante, el calentamiento global en el que está sumido el planeta gracias sirve de catalizador para magnificar una situación compleja hasta convertirla en drama. A modo de ejemplo: con la misma virulencia sacudió el planeta el Niño en 1998, pero la temperatura media global ese febrero sólo aumentó 0,88 grados la media histórica. Este febrero lo hizo en 1,35 grados.
 
La Nasa alerta que los récords de temperatura no son los únicos que se están batiendo. Que nueve de los diez años más cálidos de la historia se encuentren a partir del año 2000 es un drama, pero hay más. 2015 batió el récord anual de incremento de dióxido de carbono (CO2). En Hawaii, los datos recabados apuntaron a un aumento de 3.05 partes por millón (ppm), el mayor incremento en 56 años de mediciones. “Los niveles de CO2 están creciendo más rápido de lo que lo hicieron en cientos de años”, apunta Pieter Tans, responsable de la Global Greenhouse Gas Reference Networkde la NOAA. En 2016, los niveles se mantienen en la alarmante cifra de 402.59 ppm.
 
Hay más datos preocupantes. El hielo en el ártico durante el verano disminuye un 13,4% cada década y la extensión de hielo cae 287.000 millones de toneladas métricas por año.
 
Este deshielo sin freno provoca, además que el nivel del mar crezca a un ritmo de 3,4 milímetros cada año. El drama no sólo está en los datos, sino en que este incremento sólo puede frenarse con un cambio de mentalidad. La humanidad debe replantearse sus métodos de progreso o el crecimiento insostenible que todo lo domina acabará con el planeta.

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