A Fondo
Martes 20 de Enero de 2015

¿Estoy malcriando a mi hijo?

Muchas personas critican la mala crianza de los niños. Pero, ¿qué significa realmente malcriar?

Un cambio de perspectiva

Cuando una se convierte en mamá adquiere una visión muy distinta de la realidad. Probablemente, antes de ser madre, se tenía una mirada particular de cómo una creía era la mejor forma de criar al hijo, y al ver a las amigas en función de madres quizás pensaba, “cuando tenga un hijo eso es justamente lo que NO voy a hacer”. Sin embargo, como bien dice el dicho “el pez por la boca muere”, y cuando se vuelve mamá, logra entender a sus pares.

 

En épocas no tan lejanas

En algún momento de la historia se les dijo a los padres que no debían dejar que sus niños se apeguen tanto a ellos, que no los levanten a cada rato, que no los dejen dormir en su cama, etc. También, nos acostumbramos escuchar a abuelas sugerir: “no le hagas tanto upa que va a ser un malcriado y te va a tomar de punto”.

Estos comentarios generan cierta incertidumbre en los padres actuales ya que la palabra “malcriar” tiene una connotación negativa: criar mal, y seguramente no es lo que una madre desea. Las indicaciones externas influyen, y hace que los padres duden en su capacidad de discernir si lo están haciendo bien o mal.

¿Le hacemos upa?

¿Puede un bebé que hace pocos meses dejó el ambiente calentito del vientre materno y llora para que su mamá lo acoja en sus brazos ser un malcriado? A veces las malas interpretaciones hacen que no le demos al niño el cariño suficiente por temor a estar malcriándolo.

El llanto es la única forma que tiene el bebé para comunicarse. Un bebé no tiene la capacidad de manipular a sus padres, sólo necesita el contacto cercano con quién lo tuvo en su vientre. El bebé nace libre de especulaciones, eso lo aprenderá con el tiempo.

Piensa en lo siguiente: cuando alguien al que quieres mucho está llorando, ¿qué haces? Probablemente, lo abraces y contengas. Esto mismo pasa con tu bebé, que aunque aún no puedas descifrar el motivo de su llanto, lo ayudas a calmarse.

Las cosas por su nombre

La mala crianza no tiene relación con el upar o no al bebé, sino con otros resortes como la falta de límites o la poca atención que se le brinde al hijo. Permitir que el niño haga lo que quiera no significa literalmente esto, una no deja de estar atenta a sus necesidades reales con el objetivo de darle felicidad.

Cuando una mamá responde al llanto de su hijo está atendiendo a sus necesidades que aún no puede expresar en palabras. La respuesta de alzarlo y brindarle un contacto cercano ayuda al niño a sentirse contenido y amado.

Con el tiempo la mamá aprende a reconocer los distintos llantos del bebé, a identificar sus diversas necesidades y a reconocer también sus mañas. Es aquí dónde hay que decidir cuándo ponerle un límite que también tiene que ver con brindarle amor, ya que un límite bien puesto es un acto de cuidado y contención.


Fuente: Disney Babble

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