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Martes 01 de Diciembre de 2015

"Esto es un milagro", dijo el nieto 119

En una conferencia de prensa, Abuelas de Plaza de Mayo presentó a Mario Bravo, quien ya se reencontró con su madre en Buenos Aires.

La Asociación Abuelas de Plaza de Mayo anunció la restitución de la identidad del nieto 119. Se trata de Mario Bravo, quien vive en Las Rosas, Santa Fe, y es el sexto cuya madre se encuentra con vida. Hoy madre e hijo se reencontraron en Buenos Aires, antes de una conferencia de prensa en que las Abuelas presentaron al nuevo nieto y dieron algunos detalles del caso. 
“Hoy se encontró por primera vez con su madre y es un hecho extraordinario", dijo Estela de Carlotto, presidenta de la organización, durante la conferencia de prensa. "Sara, nació en 1956 de Tucumán", sostuvo, preservando el apellido.
“Se encontró otro nieto”, anunció emocionada y remarcó que la feliz noticia recorre el mundo. “Estas cosas no pasan por milagro ni por magia. Pasan porque hay un pueblo en paz, sin violencia, que va abriendo caminos, que asombra al mundo entero”, agregó la titular de Abuelas y le cedió la palabra al nieto 119.
Emocionado y acompañado por parte del equipo de Abuelas y su familia, Mario Bravo contó cómo fue el encuentro con su mamá: "Ves pasar la película de tu vida. Fue muy emocionante, muy lindo, donde se conjugan un montón de sentimientos".
"Tengo la suerte de haber encontrado a mi mamá viva. Ese es un milagro", agregó. "Recordás cuándo sos chico, cómo te criaste, tus amigos... Y pensás que también te buscaban, que le faltaste a esa familia durante todos estos años", sostuvo.
Sin embargo, remarcó que "hay que mirar hacia adelante" y, al igual que Estela, afirmó que nunca hay que perder las esperanzas.
"Hay que ser positivo y mirar para adelante. Tengo la suerte de haber encontrado a mi mamá viva. Ese es un milagro y tengo que aprovecharlo, así como mis hijos. Hay que mirar para adelante", sostuvo.
Este es el comunicado que leyó Estela de Carlotto:
"Sara (cuyo apellido preferimos mantener en reserva) nació el 25 de enero de 1956 en Tucumán. En 1975, trabajaba en un hotel de la capital de esa provincia, donde vivía junto a sus dos hijas, de 3 años y de un año.
En julio de 1975, al regresar del trabajo por la madrugada, fue interceptada por un auto en la puerta de su vivienda. La llevaron a una comisaría, luego a la Jefatura de la Policía provincial y posteriormente a la Cárcel de Villa Urquiza, en donde permaneció en calidad de detenida-desaparecida y dio a luz en cautiverio, en la misma cárcel, entre mayo y junio de 1976. El bebé le fue arrebatado inmediatamente por un enfermero y Sara jamás lo volvió a ver.
Fue liberada en noviembre de 1976 a la vera de un cañaveral, y desde ese sitio caminó hasta el Hospital del Carmen en donde permaneció internada hasta que pudo volver a su casa.
Sara, lógicamente, vivió atemorizada por el martirio que le tocó vivir. Treinta años más tarde, a través de una persona conocida y acompañada por la agrupación H.I.J.O.S, se puso en contacto con la Secretaría de Derechos Humanos de Tucumán, en 2004. En 2006 se contactó con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, y allí tomó intervención la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI). Este organismo abrió un legajo de investigación y en septiembre de 2007 su sangre fue ingresada al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) con la esperanza de dar con el paradero de su hijo.
Mientras tanto, el joven fue haciendo su propia búsqueda. Desde muy chico sospechaba que no era hijo de quienes lo criaron y si bien a él nunca le confirmaron esta duda, personas de su entorno sí conocían su situación. Inscripto como nacido en 1977 en una localidad de la provincia de Santa Fe -donde se crió-, sus dudas fueron creciendo con el tiempo.
En febrero de este año, se animó a presentarse en la filial de Abuelas de Rosario, se le brindó la contención y el acompañamiento que se ofrece a todos los que se acercan para averiguar su origen, y se derivó su caso a la CONADI. En agosto se cursó el pedido al BNDG para que se le efectúe la extracción de sangre y, el 19 de noviembre último, se informó el resultado del entrecruzamiento, que confirmó que es hijo de Sara.
La verdad
A pesar de las condiciones extremas en las que lo gestó y alumbró, Sara siempre consideró como su hijo a ese bebé que le arrebataron, al que no llegó a conocer pero escuchó llorar segundos después de parir. Ese bebé en su vientre, al que "ahijó" durante su detención y también después, a quien imaginó como un varón toda su vida, al que buscó primero en soledad y luego con el apoyo del Estado, hoy conoce la verdad.
Durante estos últimos años se han ido consolidando la Memoria, la Verdad y la Justicia como pilares irrenunciables para la sociedad. Hoy, que desde algunos sectores políticos, mediáticos y judiciales se intenta dar voz a la idea de reconciliación, se evidencia una vez más la necesidad de profundizar las investigaciones. Aún hay desaparecidos con vida y graves delitos por juzgar. Reivindicamos la valentía de Sara en la búsqueda de su hijo y la acompañamos en la alegría de este encuentro.
Por todos los nietos y nietas que desconocen su verdadero origen, por todas las víctimas que aún no alcanzaron justicia y para que estos crímenes nunca más se repitan, no permitiremos dar ni un paso atrás.

 

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