A Fondo
Viernes 14 de Agosto de 2015

Estar o no estar, esa es la cuestión

Martín Macor / De la Redacción de UNO
mmacor@uno.com.ar


La realidad que nos toca vivir nos cambia el estado de ánimo de un momento a otro de forma acelerada. En apenas horas, todo cambia, todo gira. Y la agenda nos plantea cuestiones inesperadas. Aunque esa sorpresa, a lo mejor, podría hoy no estar presente si se hubiera “actuado a tiempo”. La falta de proyección a largo plazo de las políticas en la Argentina nos llevan a este tipo de desastres que nos apenan al ver la realidad de Luján, por citar una de las tantas ciudades afectadas por las inundaciones en la provincia de Buenos Aires. El domingo/lunes hablábamos de las PASO, desde allí en adelante “la maldita agua que avanza” y que afecta a miles de personas (con tres víctimas fatales).

Que un vecino de Luján reconozca tener el récord de inundaciones (“tengo entre 25 y 30 en mi casa”) no habla para nada bien de las gestiones que han gobernado en casi tres décadas la provincia más grande del país. Por eso, echarle la culpa hoy Daniel Scioli por ser el responsable de lo sucedido es ser injustos. La culpa es de Scioli, Solá, Eduardo Duhalde y todos los que supieron gobernar el territorio bonaerense.

Es verdad que el viaje de Scioli a sabiendas de lo que transcurría en su tierra fue inapropiado. Y hoy le caen todos. Incluso desde el seno de la propia Presidencia de la Nación. Por eso se tuvo que volver a la Argentina el hombre más votado hace cinco días en las elecciones primarias. Increíble, ¿no?

A su regreso al país desde el polémico viaje que realizó a Italia en medio de las inundaciones que afectan a unas 10.000 personas, el gobernador bonaerense realizó una breve conferencia de prensa desde la casa de gobierno provincial, en La Plata. A continuación, las frases más sobresalientes de su discurso. 

 “Viajé en un momento determinado después de la elección, teniendo el agua tendencia a la baja, regresé a las 24 horas”. 

“Fue un viaje personal, con contactos informales que iba a tener con el primer ministro de Italia. Y el estrés de la campaña me llevó a dolores físicos que me obligaban a hacer consultas médicas”.

“Nuestro enemigo es el cambio climático. Es evidente que estamos ante un temporal sin precedentes”. 

 “Yo no tomo esto en términos políticos y lamento a los que quieren llevarlo a esos términos, pero no lo van a encontrar de parte nuestra”.

“Con esto no hacemos ni ausencia ni demagogia política. El adversario es el cambio climático”.  

Antes de todo esto se dice que desde la Quinta de Olivos, Cristina suspendió un acto público agendado, movilizó a Aníbal Fernández, y a los también candidatos Axel Kicillof y Diego Bossio para que anunciaran subsidios para los damnificados. Pero ya era tarde. El daño estaba hecho y las fotografías del Estado ausente se convertían en un mensaje incomprensible. 

Scioli cometió un error de esos que parece nunca comete. Viajó al exterior cuando el alerta meteorológico prometía más inundaciones. Se tuvo que volver de apuro para restañar las heridas. Esas que hablan de obras hídricas que nunca se hicieron o se demoraron mientras el dinero estatal fluye, quizás,  en la dirección equivocada. Si se hubiesen realizado las obras en forma y tiempo, el vecino del récord por inundación no hubiese salido a hablar. Así de simple. Es estar y actuar a tiempo. Antes de que las cosas sucedan.


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