Paraná
Viernes 11 de Noviembre de 2016

"Estamos en una situación crítica y se necesita del gremio"

Por decisión del Ministerio de Trabajo de la Nación, Hugo Vásquez volvió a estar en carrera para la elección de autoridades del sindicato municipal, el 29. Entiende que su lista representa la renovación y repasa las exigencias para la gestión de Varisco

Hugo Vásquez supo ser el jefe de un sindicato de empleados municipales de Paraná con gran peso relativo en el arco de los gremios estatales. Hoy, quiere volver a la titularidad del Suoyem para devolverle esa característica. El 19 de octubre la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales del Ministerio de Trabajo de la Nación notificó a la Junta Electoral que tenga por oficializada a la Lista Blanca Unidad, a laque había excluido del proceso electoral.

"Venimos castigados desde 2012. El trabajador municipal y nuestro gremio vienen perseguidos y nos venían cercenando el derecho a participar. En su momento los trabajadores decidieron que fuéramos nosotros los que condujéramos el sindicato, pero entre 2012 y 2015 hubo una intervención en complicidad entre el gobierno municipal, nacional y parte del gobierno provincial", recordó Vásquez al explicar el proceso que se vivió en el gremio desde los primeros días de la gestión de la exintendenta Blanca Osuna.

"En cuatro años y medio no se pudo normalizar nada. Y ahora los delegados normalizadores, en seis meses, llamaron a elecciones. No era algo que fuera muy difícil de hacer", agregó criticando la conducción "normalizadora" del funcionario provincial Juan José Martínez.


—¿Por qué se actuó así?
—Porque los 1.400 despidos se hicieron para armar una estructura política con los lugares que dejaban estos compañeros. Eso ha ocurrido muchas veces, se usan esos puestos de trabajo como plafón político y se hacen promesas de campaña con los lugares que les van a quitar a estos compañeros. Ha habido gobiernos que han absorbido esos trabajadores porque detrás de cada uno de ellos hay una familia; pero en este caso nada fue casualidad. Después de intervenir nuestro gremio, el 19 de marzo de 2012, despidieron a 900 trabajadores con el engaño de que iban a hacer un curso para reinsertarse en empresas privadas, pero toda esa gente quedó en la calle.


—Ustedes se opusieron, pero la conducción del gremio estaba en manos del normalizador.
—Fueron cuatro años de persecución y dictadura que tuvimos en el municipio de Paraná. Al haber dejado al sindicato sin autoridad y sin la personería necesaria para defender a los trabajadores, se les dio la posibilidad de hacer de la Municipalidad cualquier cosa. Conservación Vial llegó a tener 24 coordinadores, por ejemplo. La intervención fue cómplice de todo esto.


—Hablando de complicidades, a usted le atribuían haber tenido complicidad con el gobierno de José Carlos Halle en maniobras para quedarse con el dinero de los trabajadores municipales.
—Nos acusaron de una cantidad de cosas, incluso de que le quitábamos las horas extras a los trabajadores. Hasta el día de hoy no hemos tenido ningún problema con eso, que era una metodología de desprestigio que usaba ese gobierno. Incluso hay presentaciones judiciales de trabajadores municipales que fueron a retractarse de las acusaciones, señalando que los habían obligado a formularlas a cambio de promesas de planta permanente, de no despidos o de mayores cargos. Eso está plasmado en expedientes. Hay un compañero Wasinger que se negó a inventar causas para despedir a los trabajadores, y por negarse lo despidieron a él. Pero ahora ya ganó el juicio, fue reincorporado.


—¿Que pasó con el justicialismo frente a esos atropellos?
—Este proceso lastimó muchísimo a los trabajadores, sin contar lo que afectó a nuestro gremio. Me duele mucho decirlo como justicialista, porque fue un gobierno de nuestro signo el que actuó así. La autoridad moral de muchos dirigentes del Partido Justicialista quedó por el suelo al cerrar los ojos o mirar para otro lado cuando nos despedían a 1.500 trabajadores. No vi al PJ saliendo en defensa de los trabajadores.


—¿Su exclusión inicial como candidato vino de la mano de este proceso?
—Sin ninguna duda. Basta saber a quiénes respondían la gente que estaba a cargo (de la Junta Electoral) y para quiénes militaban. A los que ahora les agarró la enfermedad de ser dirigentes, en 2012 o 2013 no los vimos; o estaban del lado del gobierno que perseguía a los trabajadores. Basta con preguntar quién es cada uno. Cuando algunos disfrutaban del poder de esta gente, tanto en Tránsito, como en Limpieza o en Obras Sanitarias, escondidos a la sombra del poder e incitando a que nuestro gremio siguiera intervenido nosotros nos refugiábamos en un local de calle Almafuerte, porque no nos resignábamos a que destruyeran nuestro sindicato.


—¿Por qué no recurrió a la Justicia para defender su candidatura?
—Eso implicaba retrotraer todo y demorar el acto eleccionario, y lo que nosotros queremos es que se hagan las elecciones, porque los trabajadores están hoy en situación crítica y necesitan de un gremio normalizado. Una vez agotados los plazos ante la Junta Electoral nos quedaba ir al Ministerio de Trabajo de la Nación y exponernos a lo que decidieran. Por suerte cambió el gobierno nacional y eso nos dio la posibilidad de participar en la elección.


—¿Cómo es su relación con Sergio Varisco? ¿Cómo lo ven los trabajadores municipales?
—Tengo 36 años de servicio y no tengo hijos ni mi esposa trabajando en la Municipalidad. Jamás ocupé cargos directivos en el municipio ni tengo cargos ahora. El trabajador necesita de alguien que los defienda, en vez de alguien que se preocupe primero por acomodar a su círculo familiar. Nosotros siempre tuvimos buena relación con todos los gobiernos municipales, excepto con el último. Ya en el 83 yo era delegado... Y ahora estamos con Sergio, que fue a quien los paranaenses eligieron. Dentro de la estructura gremial y política que nos quedaba, lo que dijimos siempre era que cualquier cosa era mejor que lo que había.


—¿Disfrutó de la derrota de Blanca Osuna frente a Varisco?
—Nosotros militamos con Varisco, juntábamos la gente del gremio y le decíamos porqué no había que votar a esta gente (Blanca Osuna) y le refrescábamos la memoria a los compañeros sobre la traición que hizo esta gente a los trabajadores, de despedirlos, de engañarlos. A eso no se lo perdonó nadie. Dentro del abultado triunfo de Varisco hubo mucha gente que se sumó porque estaba resentida con la gestión anterior. Creo que si hoy hubiera otro candidato del peronismo contra Varisco, sería otro el resultado. Lamentablemente no pudimos disfrutar de lograr que esta gente se fuera del municipio porque dentro de ese grupo había muchos amigos con los que militamos durante muchos años. Yo era diputado y había un montón de compañeros trabajando para la otra lista.


—¿Entiende que el gobierno de Blanca Osuna actuaba en contra suyo específicamente?
—La intención era hacernos desaparecer, en términos gremiales y políticos, y no pudieron hacerlo. Los compañeros sabrán elegir el 29 a quienes los pueden dirigir mejor, discutir el tema salarial y escalafonario; ver qué pasa con los contratados, algunos con más de cinco años de antigüedad en esa condición; que con los compañeros de carrera que se han quedado en el tiempo; ver el tema de los contratados de obra.


—¿Usted habla de una discusión salarial seria. ¿A qué se refiere?
—De lograr algo que el trabajador pueda disfrutar en el bolsillo. Hace poco se hablaba de un aumento del 6%. Para un trabajador que gana 3.600 o 3.700 pesos, que además tiene 3.300 en negro para asegurar el mínimo garantizado, ese 6% son 180 pesos. No los puede ver nunca porque se lo absorbe el mínimo.


—¿Qué opina de las otras listas?
—No opino porque me merecen todo el respeto como compañeros. Me hubiera gustado que todos hubieran estado en 2012 para defender mejor a los municipales. Nosotros no empezamos la campaña ahora, sino que estamos desde el 91 de campaña.


Con 56 de edad y 36 de antigüedad en el municipio, Vásquez dice que la autocrítica le permitió seleccionar mejor a la gente que lo acompaña."Nuestra lista es en un 99% de gente nueva. Yo soy el 1% que no es nuevo. La idea es formar nuevos dirigentes que entiendan que esto no es para el beneficio familiar, sino de los compañeros", aseguró.


***
Ni tan pesado


—Usted tiene fama de ser un gremialista "pesado" ¿Es una caracterización justa?
—Lo que pasa es que la vida nos llevó a eso. Nosotros no somos nada al lado de lo que sucede hoy. Lo que teníamos era un gremio fuerte, sólido, que movilizaba a mucha gente. Cuando salíamos a la calle se movilizaba medio Paraná, y los que supuestamente éramos pesados éramos en realidad más jetones, porque íbamos con la voz de los trabajadores al frente. No me considero pesado ni nada. Tengo cuatro hijos, nunca tuvimos inconvenientes con nadie... es más, soy medio cagón (risas).

Comentarios