La Provincia
Domingo 25 de Octubre de 2015

Esta elección promete cambios en el mapa político provincial

Se votan hoy todos los cargos electivos, excepto senadores nacionales. Cualquiera sea el resultado, se puede suponer que habrá cambios importantes en la distribución de las representaciones institucionales. La incidencia de lo nacional es fuerte

Carlos Matteoda / De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar


La novena elección de gobernador desde el retorno de la democracia sumará hoy un quinto apellido a la nómina de quienes han manejado los destinos de la provincia desde 1983: Jorge Busti tres veces; Sergio Montiel y Sergio Urribarri, dos; y Mario Moine, una. 

Gustavo Bordet (FPV), Alfredo De Ángeli (Cambiemos), Adrián Fuertes (Unión Popular) y Lisandro Viale (Alternativa Progresista Popular) son candidatos primerizos y uno de ellos será el elegido por los entrerrianos en un mecanismo que -vale decirlo- no tiene segunda vuelta como ocurre a nivel nacional. El que gane la gobernación, al igual que el resto de los cargos provinciales y municipales, puede hacerlo por un voto y su victoria será legítima.

El momento mágico de la democracia, ese en el que todos valemos lo mismo, ya que todos tenemos un voto; será oportuno para designar a un gobernador, un vicegobernador,  cuatro diputados nacionales, 17 senadores provinciales, 34 diputados provinciales, un representante para el Parlasur, 78 intendentes, 676 concejales y 924 vocales de Junta de Gobierno. Además, claro, de participar con el resto de las provincias de la elección de presidente, vicepresidente y 19 parlamentarios del Mercosur por distrito nacional.

Si bien hay ocho provincias que eligen senadores nacionales, no es el caso de Entre Ríos, que renovó sus bancas en 2013 y volverá a hacerlo en 2019.

Después de Buenos Aires, el entrerriano es el distrito más poblado donde se eligen autoridades provinciales, por lo que es posible que la mirada de los medios nacionales esté atenta a lo que sucede en la provincia  más que a los restantes distritos: Catamarca, Chubut, Formosa, Jujuy, La Pampa, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz.



Cómo llegan

Urribarri será el padre de la victoria, o de la derrota. En el armado de las listas del oficialismo para las elecciones de agosto y octubre, el gobernador tuvo un peso superlativo ya que al conducir el proceso de unificación de listas su opinión fue decisiva. Incluso en los casos en los que no se consiguió ese objetivo de máxima , pero se limitó la cantidad de postulantes.

Tras la declinación de su candidatura presidencial, luego del planteo público de Cristina Fernández; Urribarri redireccionó la estrategia local y condujo a los precandidatos -ya lanzados- a un diálogo del que surgió una fórmula provincial.

También manejó con criterio restrictivo el pegado de las candidaturas municipales en aquellos lugares  donde no se llegó al acuerdo de la lista única con vistas a las primarias. Por eso, el proceso posterior a las PASO implicó para el oficialismo un importante esfuerzo tratando de recomponer esas heridas, pensando especialmente en universo de casi 70.000 electores que habrían votado en las primarias a candidatos municipales del FPV pero no a candidatos provinciales, ya que esos sufragios se canalizaron con las denominadas  boletas cortas. El cálculo surge de restar los votos que lograron Bordet y Adán Bahl de la suma de votos del FPV para intendentes y vocales de Junta de Gobierno.

El oficialismo tampoco descarta seducir al menos a una parte de los otros votos en blanco que hubo en la categoría gobernador y que ya no deberían atribuirse a las internas del  FPV sino al desinterés. Son al menos unos 100.00o electores más los que en agosto no votaron para esa categoría.

El supuesto crecimiento en la provincia de la intención de voto al candidato presidencial del FPV, Daniel Scioli; y la nominación de Urribarri para integrar su eventual gabinete nacional al frente de la cartera de Interior y Transporte son otros dos elementos que apuntalan la esperanza oficialista de triunfo.

La oposición tuvo un recorrido azaroso, con caminos que comienzan a bifurcarse a partir de la reunión de la Convención Nacional de la UCR que sesionó en Gualeguaychú y aprobó el acuerdo electoral entre esa fuerza, el PRO y la Coalición Cívica.

Por un lado el socialismo y otros sectores progresistas que eran aliados frecuentes de la UCR manifestaron su desacuerdo a compartir la propuesta electoral con el macrismo, y se mantuvieron fuera de esa lianza. El candidato a gobernador de ese sector, Lisandro Viale, es hoy diputado provincial electo por un frente que en 2011 su partido formó con los radicales, sin embargo la presencia del PRO implicó su alejamiento.

Los que sí intentaron encontrar un lugar bajo el mismo paraguas opositor fueron los massistas entrerrianos. El acuerdo que lograron con el PRO y la UCR (que es la base de Cambiemos en Entre Ríos) duró lo que un perro en misa. A la semana siguiente  la alianza estalló y la  onda expansiva derribó a Atilio Benedetti, uno de los dos candidatos a gobernador que habían surgido en ese espacio. Caída la fórmula Benedetti - Fuertes; el único candidato a gobernador del espacio fue el senador nacional Alfredo De Ángeli (PRO), acompañado por Juan Carlos Godoy.

Los massistas armaron rancho aparte y propusieron el binomio Fuertes-Jorge Busti. Como el abrupto final del acuerdo se produjo un día antes del cierre de listas para las primarias, alcanzaron a presentar candidatos en 47 de los 78 municipios, y muy pocos en las 152  juntas de Gobierno. Siempre responsabilizaron al PRO por el naufragio del acuerdo, y especialmente al interventor del distrito Entre Ríos,  Rogelio Frigerio.

A  partir de allí, la campaña de ambos sectores estuvo orientada a los mismos votantes: los que no apoyarían al oficialismo.

En la alianza Cambiemos se manejaron con cautela los pronósticos sobre el resultado provincial, pero fueron más optimistas respecto del resultado en varios municipios, como Paraná, Crespo, Victoria, Federación, Rosario del Tala, Diamante o Nogoyá por citar solo algunos. También se analizó con entusiasmo la perspectiva legislativa.

En el massismo, por su parte, la expectativa pudo resumirse en la intención de acompañar en la provincia el crecimiento de la intención de voto a favor de Sergio Masssa registrado a nivel nacional. La mayor fortaleza del sector se vislumbra en el Departamento Villaguay.

Idéntica postura asumió el socialismo, respecto de la alianza Progresistas que lleva como candidata a Presidente a Margarita Stolbizer.

Legisladores e intendentes

Más allá de localidades en que una u otra fuerza pueda lograr un triunfo, resulta posible pensar -en base al resultado de las primarias y por lo que indicaron las pocas encuestas conocidas en la provincia durante los últimas semanas- que a partir de diciembre puede haber más municipios gobernados por dirigentes de lo que hoy es la oposición, especialmente en ciudades más pobladas que las que gobiernan actualmente. 

También, con mucho menos margen de dudas, se puede anticipar que la hegemonía del justicialismo en las Cámaras legislativas se verá menguada, aún ganando la elección provincial. En la actualidad el FPV tiene todas las bancas del Senado y una mayoría muy amplía en Diputados  que surgió se sumar a los legisladores electos en 2011 por esa fuerza, los  seis que fueron elegidos por el Frente Entrerriano Federal.

Hipótesis y dudas

Si bien en el escenario de las hipótesis hay gran cantidad de variantes, algunas están planteadas desde hace tiempo. Por caso, las que tienen que ver con el destino del radicalismo entrerriano. La UCR llegó a la alianza con el PRO en un intento por revertir la caída de su participación dentro del arco opositor.

La derrota del radicalismo en la elección de 2003 marcó el inicio de su deterioro electoral. Del 34,3% de los votos en 2003, pasó al 20% en 2007; y al 18,8% en 2011. Siendo oposición tuvo nueve de los 17 senadores provinciales entre 1995 y 1999; dos senadores entre 2003 y 2007; un solo senador entre 2007 y 2011; y ninguno en la presente gestión. O, por caso, por segundo período consecutivo no tiene ni un concejal en Concordia, que es la segunda ciudad más poblada de la provincia; y en 2011 no tuvo candidato a intendente en Gualeguaychú, la tercera en cantidad de habitantes.

Ahora, frente a una mejor perspectiva, surgen preguntas. Cuánto del mérito de la elección de mañana corresponderá al radicalismo y cuánto al PRO. O qué sucederá con los que se opusieron a que la UCR no llevara candidato a gobernador por primera vez en más de cien años. Las respuestas de estas preguntas permitirán elaborar al menos una conjetura sobre las chances de la UCR de recuperar su rol histórico en la provincia o, por el contrario, de diluirse entre muchas otras expresiones opositoras.

A partir de allí, también podrá estimarse el derrotero político de diferentes candidatos opositores; con la particularidad que su  suerte está bastante atada a la de sus referentes nacionales. En caso de no ganar, seguirá siendo De Ángeli el líder de Cambiemos. O alguno de los intendentes victoriosos podrá disputarle la conducción.

Será el destino del massismo la confluencia con el peronismo sciolista, o se mantendrá dentro de la oposición en la idea que las expresiones partidarias tenderán a agruparse en dos frentes, uno de centroizquierda y otro de centroderecha.

Por supuesto que en el oficialismo también hay preguntas. Podrá Urribarri conducir el proceso político provincial desde un influyente ministerio nacional. Existirá, en algún momento, un deseo de emancipación de Bordet si hoy se convierte en el gobernador de los entrerrianos. Cuánto influirá el resultado, ya sea una victoria más ajustada que la de Urribarri en 2011, o una derrota.

También vale preguntarse si el proceso de las primarias tendrá otros efectos tras conocerse el veredicto de las urnas, y si ese proceso está relacionado con una renovación dirigencial, más aún si se considera el alto porcentaje de intendentes y legisladores del oficialismo que van por su reelección.

Esas preguntas, comenzarán a tener respuesta esta noche.
 

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