La Provincia
Miércoles 07 de Octubre de 2015

Esperan por un club de música en cada barrio de la ciudad

La idea está escrita en un proyecto de Ordenanza que elaboraron los músicos paranaenses. Ahora esperan que los concejales apuren los pasos burocráticos para seguir trabajando  

Lo ideal sería tener un Club de Música en cada barrio y seis o siete en el centro, es la convicción de Sergio Scacchi, el presidente de CIMA (Colectivo De Industrias Musicales Autogestionadas) de Paraná. 

El guitarrista llegó a la Redacción de UNO con una copia del proyecto de Ordenanza que ingresó la semana pasada al Concejo Deliberante de Paraná. Los músicos que trabajan dentro de CIMA esperan que los concejales encuentren, cuanto antes, una comisión para que luego sea analizado. UNO intentó contactarse con un legislador municipal pero al parecer está metido de lleno en otras cuestiones, como por ejemplo, la campaña. 

Ahora el documento, que recibió algunas correcciones, tiene que ser tratado por los ediles para que se convierta en Ordenanza. Cuando esto suceda, los que quieran invertir tendrán un respaldo legal que los ayudará a montar un negocio difícil, sobre todo en la capital de la provincia. 

Scacchi resalta un hecho de la realidad: “Abrís un bar en donde se puede tocar música y en forma automática tenés los cuatro fines de semana, por delante, lleno de ‘fechas’”.  La frase es tan grandilocuente como verdadera. 

En Paraná hay muchos músicos que forman diferentes bandas y grupos con disímiles influencias que van logrando el reconocimiento, más allá de que carecen de un circuito  fijo donde poder tocar y ganar dinero.

Una de las banderas del proyecto habla de las réditos por tocar música en vivo que, en estos tiempos, está desvirtuado. “Para el acceso a los establecimientos podrá pautarse el cobro de entradas. Los músicos solistas o grupos musicales que sean contratados por los establecimientos deben participar por lo menos en un 70%  de los ingresos netos de boletería, entendiéndose por tales los que resulten de deducir los derechos de autor y otros gravámenes que recaigan sobre las localidades”, redactaron los miembros de CIMA.

La futura legislación paranaense  se basa en la Ley Nacional de la Música que fue sancionada por unanimidad en el Senado de la Nación el 28 de noviembre de 2012 y promulgada el 11 de enero del 2013. La ley 26.801 creó el Instituto Nacional de la Música como “órgano de fomento de la actividad musical independiente”.  

Los miembros del Inamu, que preside, Diego Boris, vienen logrando avances para los músicos independientes que están registrados en el organismo. 

En Cima están seguros de que Boris defenderá (y explicará) el proyecto frente a los concejales  de la capital entrerriana. 

Primer paso

“La importancia de la Ordenanza tiene que ver con que se genera una figura clara y con características propias que permiten definir  un espacio para actividades musicales. La ordenanza es el primer paso. Luego nuestro próximo paso es sentar bases para el fomento de estos espacios y que la ciudad se apropie de ellos como lugares esenciales”, respondió consultado por UNO el productor musical  Sergio Otero, que viene de organizar el Encuentro del Cuarto Tipo, una jornada  llena de arte que fue un éxito por donde se la mire. 

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La ruta 

Paraná todavía no logra una ruta musical en cuanto a lugares, y eso es porque no hay propuestas más específicas. Hace unos años hubo una muy interesante en Metamorfosis cuando funcionaba en 9 de Julio. Era una sala de teatro y los fines de semana se tocaba jazz, pero duró un invierno. Los lugares no logran consolidarse como germinadores de artistas y tampoco logran status ni historia, como lo fue Cemento o los famosos bares que conforman la ruta del jazz en Buenos Aires. Los guitarristas clásicos y populares que buscan una experiencia fuera del ámbito académico y todavía no acceden a propuestas de salas de teatro, se conforman con escenarios en  bibliotecas,  alguna feria autogestionada o en la Peatonal. El rock se lleva la peor parte en estos momentos. Las bandas tienen que hacer sets acústicos para poder acceder a una fecha en un bar, y... ¿Quién quiere ir a ver una banda de rock acústico sentado en la mesa de un bar? Eso no es rock. La ruta musical en Paraná funciona más desde la clandestinidad y la autogestión, porque todavía no hay emprendimientos que apuesten a la cultura y que tengan una ayuda del poder municipal de turno. Porque a los buenos músicos y artistas los tenemos, lo que nos falta es la gestión cultural en cuanto a cómo  diseñamos  los circuitos que además mejorarían la imagen  de la ciudad.

Por Mariux Ballesteros. Diseñadora y estudiante de música.  

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Se dieron cuenta de que juntos pueden comenzar el cambio 

Paraná tiene músicos muy buenos que se las arreglan para tocar y sonar lo mejor posible. Hay muchos ejemplos de grupos y solistas que llenan los espacios en donde se presentan.  

El problema es la falta de continuidad. Suben al escenario cada cuatro o cinco meses en el mejor de los casos.  Si bien hay algunos grupos que son contratados en los festivales municipales o provinciales,  a las formaciones de rock (como para encasillar)  se les hace difícil. Más allá de que hace años pasa lo mismo, los músicos lo siguen intentando. 

 Con la creación del CIMA se abrió un espacio para plantear la situación y tratar de cambiar la realidad desde lo político. 

En un trabajo de hormiga, los músicos paranaenses, fueron sacando lo mejor de la legislaciones que están vigentes en la ciudad de Buenos Aires y en la vecina Santa Fe. 

 Ahora llegó el momento de seguir el proyecto para destrabar la burocracia y lograr que se apruebe. 

Los miembros de CIMA sueñan  con tener un Club de la Música en cada barrio de la ciudad aunque son cautos y saben que inaugurar dos en 2016 sería un logro festejado por una comunidad que se sigue  preparando   para cuando llegue el momento. 
 

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