Copa Davis
Viernes 25 de Noviembre de 2016

Esperan la réplica que puede generar un triunfo en la final

Los jugadores del equipo argentino de tenis que jugaron la final de la Copa Davis frente a España, sin Nadal, en 2008, tuvieron la mejor posibilidad de ganar la Ensaladera de Plata pero perdieron envueltos en una polémica horrible. A esa serie final la miré sentado en una cómoda platea del estadio Malvinas Argentinas porque había conseguido las acreditaciones de prensa.

Mi relación periodística con la Davis comenzó en 2002, cuando en Córdoba el equipo argentino le ganó el ascenso al Grupo Mundial a Bielorrusia.

En ese equipo jugaban Gastón Gaudio, Guillermo Cañas, Franco Squillari y Luis Lobos capitaneados por Franco Davin. Las tribunas de madera montadas en el Córdoba Lawn Tenis Club se movían porque la gente estallaba de pasión.

En el dobles, Guillermo Cañas y Luis Lobo, derrotó a Max Mirnyi y Vladimir Voltchkov por 6-7 (7-9), 7-6 (7-5), 7-6 (7-3), 4-6 y 6-4 en cuatro horas 50 minutos de partido. Antes Gaudio enloqueció a todos con el revés a una mano que, un par de años después, dejó su marca en París.

Fue un 5 a 0 contundente, en primavera, que ilusionaba con un 2003 lleno de tenis.

Cuando Argentina volvió al Grupo Mundial todos recordaron la final que perdieron Guillermo Vilas y José Luis Clerc en Cincinatti frente a John McEnroe y Roscoe Tanner. La serie pasó a la historia porque no se hablaban los dos tenistas argentinos mientras jugaban el Dobles.

En 2006 cuando la Legión era noticia todas las semanas, Juan Ignacio Chela, David Nalbandian, José Acasuso y Agustín Calleri cayeron en Rusia.

Después pasó el bochorno de Mar del Plata, en 2008, cuando Juan Martín del Potro se les reía en la cara a las adolescentes que lo esperaban en la puerta del hotel Costa Galana.

Mientras David Nalbandian seguía enojado porque quería jugar la final en Córdoba y por cuestiones políticas decidieron que la sede sea La Feliz. La última fue en 2011 cuando en Sevilla, Rafa Nadal, demostró su grandeza.

Hoy cinco años después, el tenis argentino tiene la chance de jugar una final con un equipo maduro que, por lo que dicen los que saben, es conducido por un cuerpo técnico serio. Como pasa en todos los deportes, sobre todo en Argentina, ganar la copa mundial por equipos dará el ansiado impulso que todos en el ambiente del tenis esperan. Este año, en particular, fue difícil para las escuelitas de los clubes. El costo de vida subió y a la hora de elegir deportes, el tenis siempre fue caro.

Hoy una raqueta para un niño o una niña de 10 años ronda los 800 pesos. La que usa Federer vale más de 4.000 pesos, pero esas son para los que ya juegan de verdad. La cuota, solo para jugar el deporte blanco, en promedio ronda los 250 a 300 pesos y de ahí en más, cuanto mejor jugás, más caro se vuelve todo. Queda una camada de adolescentes y lo que viene atrás, por lo menos en Entre Ríos, es incertidumbre.

Sacando los nacionalismos absurdos y el exitismo, ganar la Davis se volvió fundamental para un deporte que fue perdiendo lugar entre la preferencia de las familias por un cúmulo de motivos. Uno de ellos fue el mal genio de los jugadores, que tuvo su pico máximo en 2008.

En definitiva, mañana o el domingo, se sabrá la suerte de un deporte individual que logró cautivar a millones de argentinos cruzando las capas sociales.


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